México se desangra con la peor ola de violencia de su historia

La narcoviolencia continúa desangrando a México. Y el estado de Jalisco -oeste del país- es una de las entidades donde la herida está más abierta. Con casi 1.600 homicidios este año, la cifra ya supera los 1.580 asesinatos que ocurrieron a lo largo de 2017. Y aún falta por contabilizar cuatro meses para acabar 2018, por lo que la suma de todo el año podría ser significativamente superior la del año anterior, consecuencia directa de la disputa que mantienen las organizaciones del crimen organizado por hacerse con el control de «la plaza».

El último dramático episodio que ha vivido Jalisco son los 157 cadáveres encontrados el fin de semana dentro de un camión cerca del pequeño municipio de Tlajomulco de Zúñiga, a tan sólo una hora de Guadalajara. De acuerdo con medios locales, agentes de la Fiscalía del Estado abandonaron el remolque con el centenar de personas no identificadas debido a la saturación que experimenta la Morgue Metropolitana de Guadalajara. Es más, hay más de 700 cuerpos sin identificar en dicha morgue, actualmente. Es ya el año más sangriento registrado en este estado desde que las autoridades comenzaron a contabilizar datos sobre la violencia en el país en 1997. Solo un dato: el 80% de los 1.500 asesinatos ocurridos hasta ahora están vinculados al crimen organizado, según informa el diario «El Financiero».

Jalisco –estado de donde es originario el tequila y los mariachis– es actualmente el campo de batalla del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), dirigido por el poderoso narcotraficante «El Mencho», con otros grupos que tratan de arrebatarle el control de «la plaza», como suelen referirse al territorio. Desde la aparición de nuevas células y escisiones del CNJG, como es el Cártel Nueva Plaza, hasta grupos rivales como La Nueva Familia Michoacana y El Cártel de Los Beltrán Leyva. De hecho, el gran detonador del baño de sangre que sufren los jaliscienses fue producido por la ruptura en 2017 con «El Mencho» por parte de «El Cholo», un antiguo miembro del CJNG que fundó el Cártel Nueva Plaza, su propia organización, dando pie a disputas internas dentro de Jalisco Nueva Generación.

El resultado de la «narcoguerra» es atroz para los habitantes de Jalisco. Este mismo fin de semana, en el que el sábado los mexicanos conmemoraban 208 años de independencia de España, se produjeron un total de diez asesinatos en tan solo 24 horas. Los asesinatos ocurrieron en diversos lugares públicos como peluquerías, bares y restaurantes el mismo sábado, día en el que millones de mexicanos salen a celebrar con amigos y familia la señalada fecha.

Ataques indiscriminados

No obstante, la escalada de violencia no sólo toca a Jalisco, sino a todo el país. Después de cerrar 2017 como el año más sangriento de la historia con cerca de 29.000 homicidios, el 2018 se encamina a superar dicho récord. Hasta el primer semestre de este año, México contabilizó un total de 15.973 asesinatos, aproximadamente un 18% más que la cantidad de homicidios registrados en el mismo periodo de 2017.

Además de las terribles cifras, que ya hablan por sí mismas, el país ha experimentado en los últimos meses asesinatos en lugares emblemáticos y aparentemente seguros como el centro comercial Reforma 222, ubicado en el Paseo de la Reforma en Ciudad de México, o la turística plaza de Garibaldi en el corazón de la capital. En relación a la plaza de Garibaldi -donde mexicanos y personas de todo el mundo acuden a escuchar a los mariachis- el pasado viernes por la noche se registraron más de 60 disparos de bala y murieron al menos cuatro personas, según las autoridades.

Con más de 116.000 homicidios contabilizados entre diciembre de 2012 y junio de 2018, los seis años que ha estado Enrique Peña Nieto en el poder, cerrarán el mandato presidencial más violento de México. Peña Nieto no dejará el poder hasta diciembre de este año, cuando Andrés Manuel López Obrador tomará las riendas de la segunda economía de habla hispana hasta 2024 después de obtener más del 50% de los votos en las elecciones del pasado 1 de junio.

En total, durante los sexenios de Peña Nieto y Felipe Calderón (2006-2012) han muerto más de 234.000 personas, unas cifras de violencia similares a las de un país en guerra. Por ello, López Obrador propone optar por una política de seguridad que todavía no está definida, pero que aboga por sacar efectivos del Ejército mexicano de algunas ciudades e incluso ha propuesto otorgar una amnistía y reducción de penas para los líderes del narcotráfico. Con varias medidas que aún debe de concretar, el próximo presidente de México espera acabar con la guerra contra las drogas y así pacificar México sin recurrir a la violencia. «Abrazos, no balazos», dijo López Obrador durante un evento en Sinaloa durante la pasada campaña electoral.

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