Merkel admite temer diferencias tanto personales como polĂ­ticas con Macron

Quizá por vez primera desde la firma del Tratado del Elíseo, el 22 de enero de 1963, cuando se fundó el difunto “eje” franco-alemán, Berlín (Angela Merkel) y París (Emmanuel Macron) reconocen diferencias de fondo sobre sus relaciones bilaterales y su puesto en la historia de la construcción política de Europa.

La canciller de Alemania ha revelado la existencia de “confrontaciones” personales con el presidente de Francia. Se conocían las diferencias de criterio sobre muchos temas capitales. Quizá por vez primera, Angela Merkel deja al descubierto sus diferencias personales con Emmanuel Macron.

La campaña electoral europea ha agravado tensiones que vienen de muy lejos. Berlín (Merkel) espera desde hace mucho un “gesto” de París en Naciones Unidas: abandonar su puesto privilegiado como miembro permanente del Consejo de seguridad, para cederlo a la UE. Petición que París considera sencillamente “impensable”.

París (Macron) esperaba respuestas positivas de Berlín al programa de “relanzamiento” de la UE presentado en la Sorbonne el mes de septiembre de 2017. La Alemania de Merkel y sus sucesores ha hecho oídos sordos a un proyecto que el presidente francés presenta como una “ambición” para el “renacimiento” de Europa.

Ante el Brexit, el presidente francés se quedó solo en sucesivos consejos europeos, cuando la canciller alemana ofició de intermediaria, defendiendo posiciones no siempre compatibles con la “firmeza” presumida a la diplomacia francesa.

La respuesta de Emmanuel Macron a la crisis de la franquicia de los chalecos amarillos también ha dejado al descubierto diferencias importantes. El presidente francés ha hecho concesiones presupuestarias por un montante de 20.000 a 25.000 millones de euros. Detalle que inquieta profundamente a los estrategas alemanes de la estabilidad de la zona euro. Francia es muy libre que poner en práctica las políticas presupuestarias que considere oportunas. La austeridad tradicionalmente prusiana de todos los gobiernos alemanes choca con las ligerezas tradicionalmente “mediterráneas” de los gobiernos franceses, hoy como ayer.

Ante la emergencia en toda Europa del este de regímenes “iliberales”, Macron se presenta como el más firme si no el único defensor de los pilares fundacionales de la UE, cuando el Partido Popular Europeo (PPE) sostiene posiciones mucho más “flexibles”. Liberales (Macron) y conservadores (Merkel) son rivales en la campaña electoral europea.

Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK), presidenta de la CDU alemana y sucesora anunciada de Angela Merkel, ha añadido un nuevo frente de discordia, pidiendo la transferencia del Parlamento Europeo (PE) de Estrasburgo a Bruselas. Cuestión tan simbólica como inflamable para Francia.

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