menos llegadas, pero más letal

Más allá del Brexit, los principales Estados miembros de la Unión Europea (UE) han tenido una única y gran obsesión en 2018: la inmigración ilegal. El control de las fronteras exteriores ha sido de nuevo el principal caballo de batalla político en el seno de la UE pese al acusado descenso de llegadas por el mar Mediterráneo a Europa. Hasta el pasado 24 de diciembre, los países del sur tuvieron la cifra más baja de los últimos cuatro años con 119.336 por las 172.301 de 2017, las 362.753 de 2016 y el millón de hace tres años, según cifras de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).

A priori, a menos llegadas, menos muertes, sin embargo, proporcionalmente, los números cuentan una historia diferente. Atravesar el Mediterráneo se ha convertido en una opción cada vez más letal para los inmigrantes. Según Acnur, entre enero y julio de 2018, murió una de cada 18 personas de las que intentaron realizar esta travesía, cuando en 2017 la proporción fue de una de cada 42.

Hasta el día de Nochebuena, 2.242 personas se ahogaron en su intento de llegar a Europa -casi la mitad cuanto trataban de llegar a Italia por la ruta central- por las 3.139 de 2017. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estima que hasta el 19 de diciembre 769 personas perdieron la vida en el Mediterráneo en su ruta hacia las costas españolas, un 344 % más que el pasado año.

España desplaza a Italia

Al contrario que en los últimos años cuando Italia y Grecia asumieron la mayor parte de las llegadas, el principal puerto de entrada de este 2018 ha sido la ruta occidental -desde Marruecos- con destino a España: 62.479 llegadas -incluidas las 6.723 por tierra hasta Ceuta y Melilla-, por solo 22.103 el pasado año, según Acnur. Así, nuestro país recibió casi la mitad de todas las llegadas irregulares a la región (España, Italia, Malta, Chipre y Grecia) a través del Mediterráneo, procedentes en su mayoría de Marruecos, Guinea y Mali. Además de España, Grecia también ha registrado un mayor número de llegadas en este 2018, al pasar de 29.718 en 2017 a 31.867 este año.

Con 23.192 llegadas, el descenso en Italia ha sido especialmente pronunciado: un 80% menos que en 2017. Pese a que el cambio de tendencia coincide especialmente con los últimos meses del anterior ministro del Interior números, el austero y discreto Marco Minniti (del socialdemócrata Partido Democrático), quien tejió una alianza estratégica con el primer ministro libio, Fayez Al Sarraj, ha sido su sucesor, Matteo Salvini, quien lo ha sabido capitalizar mejor políticamente. Su partido, La Liga, lidera ahora las encuestas con un 33% de intención de voto, el doble que en las elecciones del pasado marzo.

«En Italia la mayoría de la gente vio la crisis del Aquarius como una victoria de Salvini, no como un acto humanitario de España. Y Salvini dijo: “Hemos hecho lo que debíamos, las cosas se van a arreglar”», dijo a ABC la economista italiana Loretta Napoleoni.

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