«Me insultó primero, me arañó la cara y no me acuerdo si le mordí»

Emilio Herrera Piña es el hombre de 76 años al que el presidente de la asociación de vecinos «San Jerónimo», José Luis Prado Jiménez, acusa de haberle agredido en una calle de Talavera de la Reina el pasado sábado. Sin embargo, Emilio cuenta una versión totalmente distinta a la que sostiene José Luis, de 72 años, y que fue publicada por ABC.

En su denuncia en la comisaría de la Policía Nacional el mismo sábado, Emilio niega que insultara a Prado y también que se abalanzara sobre él lanzándole puñetazos y patadas junto al portal de la casa del representante vecinal, en el número 9 de la calle de Gabriel Alonso de Herrera. «Es totalmente lo contrario», afirmó Emilio al policía que le tomó declaración una hora y siete minutos después de que José Luis denunciase.

Según Emilio, él pasa por esa zona (calle de Gabriel Alonso de Herrera) todas las mañanas para ir a hacer deporte al paraje Cerro Negro. El sábado coincidió con José Luis en la calle pero que fue el representante vecinal quien le insultó: «¡Qué miras, eres un hijo de puta!». Emilio asegura en su denuncia que respondió que él miraba lo que le daba la gana y que, a continuación, José Luis se abalanzó sobre él. Emilio añade que el presidente de la asociación de vecinos del casco antiguo le arañó la cara, por lo que se defendió y repelió la agresión.

Afirmó al policía que no mordió en el brazo a José Luis y que colocó los brazos a modo de protección «para evitar que José Luis me siguiera arañando en la cara».

Sin embargo, Rubén Herrera, un hijo de Emilio, puntualizó este martes a ABC que, cuando le preguntaron en la comisaría sobre el mordisco, su padre estaba muy alterado por el suceso y que «dijo que no se acordaba de haber mordido a nadie, aunque parece que sí que tuvo que hacerlo» (José Luis aportó una fotografía a ABC en la que se aprecia claramente un mordisco profundo en su antebrazo derecho).

Por otro lado, Rubén negó que un hijo de Emilio quisiese agredir luego a José Luis Prado. «Un testigo que acompañaba a este señor solo puede confirmar que mi hermano pequeño estaba nervioso por el suceso, evidentemente, pero en ningún momento hubo insultos ni conato de agresión», explicó Rubén, responsable de un bar situado en la calle del Arco de San Pedro, a unos 200 metros de la casa del representante vecinal.

«Defender a su mujer»

El hijo de Emilio relató que la primera denuncia que José Luis presentó contra su padre hace tres meses estuvo precedida por otra denuncia por parte de la mujer de Emilio contra el presidente de la asociación de vecinos. «Profirió contra ella graves insultos en la puerta del casino. A causa de todo esto, mi padre tuvo un altercado con este señor, básicamente por defender a su mujer», añadió Rubén.

Éste manifestó también que ambas denuncias fueron archivadas «de mutuo acuerdo entre las partes, porque se consideró que lo más correcto era llegar al buen entendimiento y que reinara la paz, aunque, finalmente, no ha sido así».

Rubén también valoró las «actuaciones» de José Luis en el barrio: «Desde que aterrizamos en él, nos advirtieron que lo mejor era llevarse bien con este señor porque es el que mandaba, al estilo ‘Chicago de los años 20’… Evidentemente, hicimos caso omiso y no quisimos atender a sus presiones y tejemanejes. A partir de ahí comenzaron nuestros problemas, con un acoso y derribo por su parte».

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