Matteo Salvini se sube a la excavadora para demoler las villas de un clan mafioso

El vicepresidente y ministro del Interior, Matteo Salvini, ha hecho de la excavadora el símbolo de su acción contra la ilegalidad. En consecuencia, el ultraderechista líder de la Liga ha aprovechado el derribo de las villas de un clan mafioso de Roma, los Casamonica, para subirse a la excavadora y hacerse inmortalizar ante decenas de reporteros gráficos, mientras derribaba una cornisa de la vivienda, tras ser instruido por un obrero sobre el manejo de la excavadora.

El pasado 20 de noviembre 600 policías se presentaron al alba para desalojar a las familias del clan mafioso que había construido ocho villas de forma abusiva, sin los correspondientes permisos, en la periferia este de la capital. Ese día desfilaron los dirigentes políticos de Roma para hacerse fotos mientras se realizaba una operación espectacular, una prueba de fuerza ante el clan de los Casamonica que llevaba años actuando con cierta impunidad, destacando en el tráfico de droga. «La de hoy es una jornada histórica para la ciudad de Roma y para los romanos. Ponemos fin a años de ilegalidad y enviamos un mensaje fuerte a la criminalidad y al clan Casamonica», dijo la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, del Movimiento 5 Estrellas.

Las villas monumento al kitsch

Ese día también estuve presente durante la operación policial el ministro del Interior, Matteo Salvini, y hasta el primer ministro, Giuseppe Conte, se presentó después para recorrer extasiado algunas de las villas del clan mafioso, que eran todo un monumento al kitsch. Por doquier aparecían grandes estatuas, entre ellas tigres y caballos de porcelana; cunas imperiales, frescos en los techos, fastuosos sillones de trono súper barrocos, grandes relojes en forma de góndola y baños lujosos. El primer ministro Conte, un apasionado de antigüedades, se paseó por las villas tocando los objetos. Vincenzo, un miembro de los Casamonica, justificaba así la pompa y el lujo en que vivía el clan: «Hay quien prefiere ir a comprar a Ikea, nosotros preferimos el oro y las estatuas, es cuestión de gustos». Todo era tan exagerado en las villas que parecían un set cinematográfico para realizar una película. Ese mobiliario ha sido recogido en 18 contenedores y valorado por la DDA (Dirección de investigación antimafia) en 90 millones de euros.

La excavadora como símbolo

Este escenario ultra-kitsch, sobre el que ahora se realizará un parque público, era ideal para que el ministro del Interior, Matteo Salvini, acudiera en el momento de ser arrasado por la excavadora convirtiéndolo en un símbolo de su acción de Gobierno. Antes de llegar al poder ya utilizó la excavadora como símbolo, diseñándola en sus camisetas con las que se presentaba en muchos de sus mítines y en ruedas de prensa. Prometía utilizarlas contra la criminalidad y la ilegalidad, en particular contra los campos de nómadas levantados en las periferias de algunas ciudades y contra los centros sociales habitados por bandas ultras.

En las camisetas que utilizaba aparecía este lema: «Excavadora en acción». En una fiesta de la Liga, en Martinengo, pueblo de 10.000 habitantes en la provincia de Bergamo en la región de Lombardía, al norte del país, militantes del partido lo acogieron con la excavadora, a los que dio las gracias con cierta ironía: «Gracias por la excavadora; tengo el armario lleno de camisetas, ahora también el patio lleno de excavadoras. Hemos contribuido a relanzar el mercado de camisetas y de excavadoras». Ayer Matteo Salvini no pudo resistir a la tentación de aparecer en Roma para hacerse una fotografía con el símbolo que podrá aparecer en su cartel electoral: La excavadora.

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