¬ęMarlaska y Delgado se ven y se saludan, pero nada m√°s¬Ľ

La ministra de Justicia volvi√≥ a faltar a la verdad ayer cuando dijo que Fernando Grande-Marlaska ¬ęes un amigo y lo quiero mucho¬Ľ. ¬ęNo es as√≠¬Ľ, comenta una persona del c√≠rculo m√°s √≠ntimo del juez de la Audiencia Nacional y hoy ministro.

La ¬ęperformance¬Ľ que ambos montaron ayer en el Senado, reparti√©ndose besos y abrazos ante las c√°maras, no es m√°s que la escenificaci√≥n de la huida hacia delante del Gobierno de S√°nchez, del ¬ęaqu√≠ no pasa nada¬Ľ. La realidad es otra. ¬ęLola y Fernando guardan las formas: se ven y se saludan por educaci√≥n, pero nada m√°s. Lo sabe todo el mundo¬Ľ.

La relaci√≥n de Delgado y Marlaska no se puede entender sin mencionar, una vez m√°s, a Baltasar Garz√≥n, compa√Īero y amigo de la fiscal desde hace 19 a√Īos. ¬ęElla siempre ha encajado como propios los reveses al magistrado y de ah√≠ que las amistades del juez sean las suyas y las enemistades tambi√©n¬Ľ, comenta un conocido de ambos en la Audiencia Nacional.

Solo hay que recordar la buena relaci√≥n que manten√≠a Delgado con el exfiscal-jefe de la Audiencia Nacional Javier Zaragoza, a su vez estrecho colaborador de Garz√≥n y compa√Īero de andanzas en los golpes al narcotr√°fico gallego. Buena hasta que Zaragoza inform√≥ en contra de la competencia de Garz√≥n para abrir las fosas del franquismo. Esto supuso un punto de inflexi√≥n en la relaci√≥n del fiscal-jefe con su subordinada.

Con Grande-Marlaska sucedi√≥ lo mismo. El juez de Bilbao lleg√≥ a la Audiencia Nacional en 2004 en comisi√≥n de servicios, pero no fue hasta el a√Īo siguiente cuando se coloc√≥ bajo el foco medi√°tico al asumir el famoso Juzgado de Instrucci√≥n n√ļmero 5. Su titular, Baltasar Garz√≥n, se hab√≠a ido a Nueva York con una licencia de estudios, pero desde all√≠ pretend√≠a seguir controlando los procedimientos de su juzgado.

El hilo de comunicaci√≥n eran los hombres de su confianza de la Polic√≠a –Enrique Garc√≠a Casta√Īo y Jos√© Villarejo, entre otros-, de tal modo que llegaba a tener noticias antes que el propio Marlaska del desarrollo de la causa del Fais√°n, el ¬ęchivatazo¬Ľ a ETA en pleno proceso de negociaci√≥n.

El 3 de mayo de 2006, y con la causa bajo secreto de sumario, Garzón llamó al despacho de Grande-Marlaska para que no actuara contra la estructura de extorsión etarra, lo que el recién llegado juez tenía previsto hacer al día siguiente. Marlaska se sorprendió por semejante atrevimiento, pero no atendió las solicitudes de Garzón y ordenó detener a Elosua y a sus cómplices cuando cruzaran la frontera hacia Francia con el dinero de la extorsión.

El antes y el después

Una vez destapado el ¬ęchivatazo¬Ľ, Grande-Marlaska constat√≥ que mandos de la Comisar√≠a General de Informaci√≥n tardaron m√°s de dos d√≠as en notific√°rselo. Marlaska empez√≥ a contar con la Guardia Civil, relegada hasta entonces por Garz√≥n, en la investigaci√≥n del Fais√°n, y a alejarse de las amistades de Garz√≥n, entre ellas la de la actual ministra, propinando adem√°s duros golpes al entramado etarra, como lo fue el ingreso en prisi√≥n del batasuno Arnaldo Otegi en pleno ¬ęproceso de paz¬Ľ.

El hoy ministro del Interior nunca ha formado parte del grupo de confianza de Garz√≥n, en el que se encuentran la propia Dolores Delgado, Fernando Andreu, Santiago Pedraz y Javier G√≥mez Berm√ļdez en su √ļltima etapa de juez en la Audiencia.

Cuando Garz√≥n fue inhabilitado por el Supremo por las escuchas entre abogados y clientes de G√ľrtel, a Marlaska no le tembl√≥ el pulso al decir que el juez hab√≠a sido tratado ¬ęcomo un ciudadano m√°s¬Ľ.

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