Margo Glantz. “No me gusta el narcisismo y la destrucci√≥n de la intimidad en las redes”

Foto: David Valdovinos/Universidad de Guadalajara Fuente: LA NACION

Si el juego fuera adivinar la edad de una persona por sus posteos en las redes sociales, con Margo Glantz el asunto se complicar√≠a. En Twitter, donde tiene 41.600 seguidores y se mueve con la soltura de una nativa digital, sus temas son los de la agenda mundial de los j√≥venes: el cambio clim√°tico, el avance de la tecnolog√≠a, la lucha por los derechos de las mujeres, la lengua y el lenguaje inclusivo, y la literatura. “¬ŅC√≥mo es posible que a√ļn se legisle contra el derecho de la mujer a disponer de su propio cuerpo?”, tuite√≥ molesta el 9 de agosto de 2018 cuando el Senado rechaz√≥ el proyecto de ley que propon√≠a legalizar y despenalizar el aborto en la Argentina. Este 28 de enero cumpli√≥ 90 a√Īos.

Margo vino al mundo unos meses despu√©s del crack de Wall Street, en los convulsionados a√Īos 30. Hija de unos padres ucranianos que llegaron desde Odesa huyendo del nazismo en un barco cuyo boleto sal√≠a m√°s barato con destino a M√©xico que a Cuba (adonde de verdad quer√≠an ir), podr√≠a decirse que es mexicana por una contingencia. Su padre, que era poeta, no le ense√Ī√≥ ni el ruso ni el idish, idiomas que sin embargo entiende. Escribi√≥ poes√≠a en lengua castellana y se relacion√≥ con buena parte de la cultura mexicana del siglo XX. Entre sus amigos estaban los muralistas Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. “Yo desciendo del G√©nesis, no por soberbia sino por necesidad. Mis padres nacieron en una Ucrania jud√≠a muy diferente del M√©xico donde tuve suerte de ver la vida entre los gritos de los marchantes de la Merced”, dice en su libro Las genealog√≠as. Ella, que se considera tan mexicana como los tacos, tambi√©n destaca su identidad jud√≠a y su parte europea. Es de la generaci√≥n de las primeras mujeres que pudieron votar en su pa√≠s. Y es hace muchos a√Īos una referente en literatura y feminismo en Am√©rica Latina. En su prol√≠fica carrera se ha destacado como ensayista, como docente de la Universidad Nacional Aut√≥noma de M√©xico desde hace m√°s de 60 a√Īos y como miembro de la Academia Mexicana de las Letras.

Dice que se form√≥ como lectora leyendo traducciones de Borges sin saber qui√©n era. En 1978, a los 47 a√Īos, decidi√≥ autopublicar su primer libro de ficci√≥n, Las mil y una calor√≠as. Novela diet√©tica. La hab√≠an rechazado varias editoriales por considerarla una escritura excesivamente fragmentaria. Cosa que ella misma remarca como una cualidad de su estilo. Entre sus libros m√°s citados est√°n Sor Juana In√©s de la Cruz. Saberes y placeres (1995) y Sa√Īa (2008), editado en la Argentina por Eterna Cadencia. Para contarla en pocos caracteres, como sus tuits: recibi√≥ entre otras las becas de la Fundaci√≥n Guggenheim y de la Fundaci√≥n Rockefeller, tradujo entre otros a Georges Bataille y a Tennessee Williams, en 2004 le dieron el Premio Nacional de Ling√ľ√≠stica y Literatura.

A prop√≥sito de sus noventa a√Īos, se acaban de reeditar en M√©xico y Chile dos de sus novelas emblem√°ticas: El rastro, cuya primera edici√≥n es de 2002 y fue finalista del Premio Anagrama; y Apa riciones, publicada originalmente en 1995. Hoy en d√≠a sigue escribiendo.

En la Argentina, la editorial Ampersand la acaba de incluir en Lectores, una colecci√≥n que ya convoc√≥ a escritores como Sylvia Iparraguirre, Daniel Link, Edgardo Cozarinsky y Alan Pauls, entre otros. All√≠ los autores hacen una suerte de autobiograf√≠a organizada en torno a sus lecturas. El libro de Glantz, reci√©n publicado, se titula El texto encuentra un cuerpo. Un t√≠tulo que tiene que ver con uno de sus temas recurrentes. En ese volumen hace un repaso por la literatura inglesa y francesa, sobre todo, pero tambi√©n autores espa√Īoles y latinoamericanos con foco en el cuerpo y la relaci√≥n con la literatura. Tambi√©n desde una mirada que ella califica como fragmentaria y femenina. Se detiene en las hermanas Bront√ę, en Virginia Woolf, en Jane Austen, una de las m√°s destacadas del libro.

“En este libro he privilegiado por lo menos algunas de mis obsesiones: fragmentos del cuerpo, las manos cuando escriben, los ojos cuando leen, adem√°s del proceso fisiol√≥gico vital que a menudo olvidamos, la circulaci√≥n de la sangre y su inquietante presencia material”, escribe en las primeras l√≠neas. Y agrega: “Quisiera analizar el problema de la escritura propiamente dicha (y de la lectura que propicia), relacion√°ndola con la actividad manual necesaria para ponerla en marcha”. Asimismo, le interesa ver la forma en que lo escrito se inscribe tambi√©n sobre el cuerpo. Por ejemplo, en la piel de las m√°rtires “o en el pecho de un pecador dejando su impronta sanguinolenta”. Dedica el cap√≠tulo final a ese cuerpo martirizado que ya es bandera y merchandising de M√©xico: el de Frida Kahlo. Entre los argentinos m√°s citados est√°n Horacio Quiroga y Adolfo Bioy Casares.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, apenas asumió le ofreció dirigir el Fondo de Cultura Económica, la editorial mexicana más importante. Cosa que ella -a pesar de apoyar políticamente al gobierno- rechazó por encontrarse en un momento vital en el que no quiere asumir ese tipo de responsabilidades.

El 28 de enero fue largamente celebrada por su cumplea√Īos. Homenajes por dentro y fuera de la academia; en la Feria de Guadalajara, entrevistas en medios y muchas fiestas. Recorridos por las calles del barrio en que naci√≥, La Merced, y encuentros con amigos. Un video donde se la ve bailando con mucha gracia y energ√≠a en una de las celebraciones fue muy compartido en las redes: “Mi danza nonagenaria se vuelve viral. Pues as√≠ ha salido esta vida”.

“Soy infeliz al leer”, escribe en el primer cap√≠tulo del libro sobre sus lecturas de formaci√≥n. All√≠ cuenta que algunos textos le provocaron sensaciones f√≠sicas que la han llevado casi al desmayo. ¬ŅA√ļn hoy sigue sin poder leerlos con la misma intensidad?

S√≠, siguen caus√°ndome malestar leer ciertos libros, entre ellos Crimen y castigo, Las palmeras salvajes y Madame Bovary. He intentado releerlos y no puedo llegar al final. Del libro de Dostoievski no s√© bien porqu√©, pero no puedo averiguarlo sin volver a leerlo, Madame Bovary se precipita a su ruina y quisiera decirle que no se siga endeudando y darle consejos que ella no atiende; es como las pel√≠culas que ve√≠a de ni√Īa en las que los personajes corr√≠an peligro y yo les gritaba que se cuidaran del enemigo y no me hac√≠an caso. Y en Faulkner el problema es el aborto clandestino, la muerte de la protagonista y el castigo del ad√ļltero; a pesar de que el marido enga√Īado lo perdona, √©l se entrega a la justicia. Veo que desde muy temprano y sin darme cuenta bien me indignaba que el cuerpo femenino estuviese enajenado y con ello la imposibilidad de disponer libremente de √©l, lo que a√ļn es considerado un delito, inexplicablemente.

No menciona en el libro ning√ļn t√≠tulo de sor Juana In√©s de la Cruz, una autora que usted ha estudiado mucho.

Bueno, no es un libro sobre sor Juana. He escrito muchos sobre ella pero en este no la trabajo. Sin embargo, trabajo a las m√°rtires y hay que se√Īalar que muchas monjas medievales o del entorno de sor Juana quer√≠an ser m√°rtires para poder pasar a la historia. Aparentemente, la √ļnica manera de lograrlo era a costa de su propio cuerpo.

Ha sido protagonista y testigo de varias d√©cadas de la historia de la edici√≥n en Am√©rica Latina, adem√°s de una gran lectora ¬ŅC√≥mo vislumbra el futuro del libro y de la edici√≥n?

No soy profeta, pero pienso que es obvio que pasamos por una √©poca complicada a causa de la destrucci√≥n sistem√°tica de nuestros pa√≠ses y de la clase media, adem√°s del desprecio a la cultura de muchos gobiernos, como puede verse en Brasil, y por los distintos evangelismos que proliferan, muchos de ellos nefastos. Sin embargo, veo con optimismo la aparici√≥n y la vitalidad de editoriales marginales, intersticiales. Surgen en todos los pa√≠ses. Laguna en Colombia, Sexto Piso y Almadia y muchas otras en M√©xico, Ampersand, El Cuenco de Plata y otras m√°s en la Argentina. Tambi√©n sucede en Ecuador, Per√ļ, Costa Rica, Chile.

¬ŅA qu√© autoras le gustar√≠a editar? ¬ŅQu√© mujeres, a su entender, est√°n hoy marcando la vanguardia en literatura? ¬ŅA qui√©nes recomendar√≠a?

Son legi√≥n. En M√©xico ser√≠a muy importante que se reeditara a Nellie Campobello, por ejemplo, una de las primeras narradoras modernas que tuvo M√©xico. Y, bueno, basta con verificar las numerosas e importante escritoras que han surgido √ļltimamente en Latinoam√©rica y en Espa√Īa, para solo aludir a quienes escriben en nuestra lengua. Muchas de ellas han recibido premios √ļltimamente y son muy traducidas.

¬ŅSe arrepinti√≥ de haber declinado la invitaci√≥n de L√≥pez Obrador para dirigir el Fondo de Cultura Econ√≥mica?

No quer√≠a asumir esa responsabilidad a esta altura. Tengo noventa a√Īos, ¬Ņqu√© le parece?

Lleva nueve a√Īos como usuaria muy activa de Twitter ¬ŅC√≥mo lleg√≥ a esa red social? ¬ŅPuede Twitter llegar a ser algo as√≠ como una experiencia literaria?

Me interesaba como experimento literario por los desafíos que plantea la constricción (los antiguos 140 caracteres) y por la necesidad de manejar el fragmento de manera coherente, pues siempre he privilegiado ese método como modalidad de escritura. Además, me divierte poder escribir diariamente algo que de otra manera sería absurdo y en el tuit diario se vuelve entretenido y hasta creativo. Se puede ejercer el sentido del humor, practicar la ironía, cosa que a menudo desaparece en muchos practicantes de las redes sociales.

¬ŅQu√© cosas no le gustan de las redes?

La utilización de las redes sociales para fines políticos aviesos no me gusta. Por ejemplo, lo que se hizo en Facebook con los datos de los usuarios, todo el asunto de Cambridge Analytics. Tampoco me gustan la proliferación de fake news, las violentas agresiones verbales, el discurso del odio, el narcisismo rampante, la destrucción paulatina de la intimidad, la progresiva dificultad de concentrarse, la dispersión.

Acaba de cumplir a√Īos. ¬ŅC√≥mo es su relaci√≥n con el paso del tiempo?

El tiempo ha pasado por m√≠, pero me ha dejado m√°s o menos indemne, a pesar de las arrugas, la incipiente sordera, las cataratas y un poco de artrosis. En fin, sigo l√ļcida y bastante √°gil, so far.

¬ŅQu√© proyectos tiene para este a√Īo?

Va a salir un libro de ensayos en la editorial Sexto Piso, organizado por Ana Negri, una joven escritora. Reestructuro un largo libro de viajes, por otra parte.

A√ļn hoy las mujeres somos miradas desde una visi√≥n normativa que nos dice c√≥mo debemos vernos, c√≥mo debemos relacionarnos sexualmente, qu√© se espera de nosotras. ¬ŅCree que eso est√° cambiando?

Esa fue una preocupaci√≥n que tuve desde que era muy jovencita, quiz√° de manera inconsciente. Con el tiempo, se fue haciendo cada vez m√°s coherente en lo que escrib√≠ en mis ensayos o en lo que he hecho como profesora y con mis estudiantes. Tambi√©n en la difusi√≥n cultural, en el periodismo, en mis programas de radio. Obviamente, tambi√©n en mi escritura creativa, aunque para m√≠ tanto el ensayo como la ficci√≥n son igualmente importantes. Repito a menudo esta an√©cdota: cuando publiqu√© mi traducci√≥n de Historia del ojo, de Georges Bataille, un dizque amigo “la elogi√≥” diciendo que era una traducci√≥n “pierniabierta”, un adjetivo muy significativo. No hubieran dicho eso del trabajo de un hombre. El protagonista de la novela es una ni√Īa que se rebela abriendo las piernas porque el padre quiere que las mantenga cerradas como una se√Īorita. Hoy las modelos posan despatarradas. Antes era indecente: las piernas solo se abr√≠an para hacer el amor o dar a luz.

Feminismo y erotismo son algunos de los temas que usted ha transitado en su literatura y lecturas ¬ŅC√≥mo es su relaci√≥n con su cuerpo hoy?

Sigo escribiendo. Sin erotismo, sin deseo, no se podría escribir.

Margo Glantz nació en Ciudad de México el 28 de enero de 1930. Escritora, periodista y académica, se graduó en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y se doctoró en Letras Hispánicas en la Sorbona. Publicó libros de ficción, ensayo y crítica, y recibió por su obra y su trayectoria numerosos premios.

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