Manolo Vieira, casi 40 años en los escenarios

El cómico Manolo Vieira ha reivindicado esta semana el humor como una forma de crítica de los problemas sociales inherente en su naturaleza, algo que ha rememorado que le inculcó su padre, que «siempre decía que las cosas serias se dicen de broma».

Vieira lleva 37 años de carrera profesional, en la que no pocos de sus chistes han puesto el acento con ironía en asuntos de la actualidad económica o política, según ha reconocido, pese a que su motivación principal haya sido, «siempre, intentar hacer reír aunque no tengan ganas». Con lo que: «está más justificado lo mío», apostilla.

A su juicio, «si la libertad, de verdad, existe no debería haber límites» para quien hace chistes más allá de los que él mismo se ponga guiado por su conciencia.

Por ello, defiende su costumbre de hacer bromas sobre asuntos que hay quien pueda considerar serios e intocables, como los políticos o Dios o Jesús, al que ha destacado que él usa «para hacer reír, y otros como excusa para usar cañones».

Puesto que «no es mi afán denunciar, pero sí que en mi relato aparecen cosas» que hacen referencia de modo crítico a personas o circunstancias que quedan así cuestionadas, ha declarado.

Vieira, que ha dicho estas palabras al presentar en rueda de prensa su nuevo espectáculo, que, como viene siendo tradicional desde hace más de un lustro, presentará como antesala de las fiestas navideñas en el teatro Cuyás de Las Palmas de Gran Canaria, ha admitido que, por esa forma de trabajar, también caben en su discurso juicios a los políticos, aunque no sea de forma directa.

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