Macri apuesta a una política de “shock” desde el lunes para frenar al dólar

Macri se reunió ayer con parte de su gabinete

Vuelve la política de shock para frenar al dólar. La falta de resultados terminó por convencer al presidente Mauricio Macri de apostar por una receta que ya le dio resultados en el pasado, aunque por un período muy corto: desde el lunes el Banco Central (BC) intervendrá de forma “agresiva” para intentar estabilizar a la divisa norteamericana.

El titular del Banco Central, Guido Sandleris, podría utilizar un esquema similar al que usó Federico Sturzenegger hace poco más de un año, cuando en medio de una corrida contra el peso, días antes de firmar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), fijó la divisa norteamericana con una oferta diaria de US$5000 millones. La medida, que duró 20 días, fue efectiva.

En este contexto de fragilidad y volatilidad, en el que el Gobierno avanza día a día sin otro objetivo que calmar a los mercados, la posibilidad de lograr algunos días tranquilidad cambiaria son fundamentales para salir de la emergencia y empezar a trabajar en la estrategia electoral para octubre. “Vamos a poner toda la carne al asador desde el lunes”, graficaron fuentes oficiales.

Mientras se profundiza la crisis económica, el Gobierno no encuentra respuestas. El último miércoles Lacunza presentó una batería de medidas, que incluyeron la extensión de los vencimientos para las Lecap, Letes, Lecer y Lelinks, el comienzo de una negociación de la deuda de más mediano plazo (diez años) con bancos extranjeros, la renegociación de los vencimientos con el FMI y el anuncio de que enviará al Congreso -llegará al Parlamento pasado mañana- un proyecto de ley que difiere los pagos de la deuda.

Nada de esto funcionó. Los US$1279 millones que el Banco Central vendió en la semana no fueron suficientes para contener al dólar; en los últimos cinco días el mayorista subió $4,36 y el riesgo país superó los 2500 puntos. La desconfianza de los mercados tras la derrota electoral en las PASO sigue creciendo.

La decisión de intervenir con mayor fuerza, que confirmaron a LA NACION fuentes del Palacio de Hacienda y que no fue desmentida por el Banco Central, se dará después de dos medidas que impulsó el organismo para evitar que la sangría de dólares tenga impacto en los bancos. Así, el Banco Central fijó que las grandes exportadoras no podrán tomar créditos por más de $1.500 millones. Y, en las últimas horas, les prohibió a los bancos girar utilidades, sin su autorización.

En paralelo, el gobierno nacional no responderá las críticas de sus rivales, en especial de Alberto Fernández. Si bien las declaraciones que el candidato a presidente del Frente de Todos hizo a The Wall Street Journal, en las que aseguró que la “Argentina está en un default virtual y escondido” y que “el gobierno de Macri causó un daño similar al que la Argentina sufrió en 2001”, cayeron “muy mal”, nadie le responderá públicamente.

Hoy el encargado de mostrar el camino en ese sentido fue el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. “Son tiempos difíciles y de gran incertidumbre; no son momentos para repartir culpas ni para discursos altisonantes o agraviantes”, dijo el funcionario que, junto al ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, son los encargados de mantener el diálogo con la oposición.

Según dijo Frigerio, las diferencias deben resolverse “siempre a través del diálogo y en una mesa de políticas de encuentro y de consenso. Y agregó: “Nosotros estamos siembre abiertos al diálogo. Son tiempos para llevar calma a los hogares y para que los que tenemos responsabilidades como dirigentes políticos o funcionarios estemos a la altura de las circunstancias”.

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