Luis Ojea: Galicia ante dos alternativas

La carrera hacia las auton√≥micas del pr√≥ximo a√Īo est√° en marcha. El Debate sobre el Estado de la Autonom√≠a de esta semana ha servido para constatar que en esas elecciones los ciudadanos tendr√°n dos opciones entre las que elegir. O la continuidad de N√ļ√Īez Feijoo, un proyecto centrista con recorrido y hoja de ruta para la pr√≥xima d√©cada, o un cuatripartito de izquierdas, en el que socialistas, nacionalistas, populistas y mediopensionistas pondr√≠an en escena desde el gobierno sus cuitas y fobias mutuas. Esto es, los gallegos tendr√°n que decidir entre la estabilidad que ha disfrutado Galicia desde 2009 y el bloqueo pol√≠tico que vive Espa√Īa desde hace cuatro a√Īos.

La izquierda ha vuelto a demostrar en el debate de esta semana que no tiene ni representa una alternativa solvente al gobierno del Partido Popular. Ni hay programa político alternativo ni hay líder que lo sustente. Discursos vacíos, peroratas estériles, ocurrencias absurdas, soflamas repetitivas y gags sin chispa. No, la oposición en Galicia no tiene relato.

El caso más paradigmático es el de Gonzalo Caballero, que volvió a llevar a la tribuna la nadería en la que se ahoga día tras día. Ni su peor enemigo podría haberle escrito un discurso tan insustancial como el que pronunció el miércoles. Está logrando hacer bueno a Pachi Vázquez, que ya había llevado al socialismo gallego a límites extraordinarios de ridículo y esperpento. Caballero es peor. Solo tópicos triviales y eslóganes que ni siquiera llegan a efectistas. Y esta vez, además, el despropósito de exhibir sin pudor alguno su sumisión a Ferraz, recordando a cualquier gallego despistado que él siempre subordinará los intereses de esta comunidad a la estrategia de su jefe de filas. Pensamientos propios no se le recuerdan muchos, al menos aquellos que se puedan interpretar como una discrepancia con Sánchez, pero no se le puede negar coraje para mostrar su sometimiento a Moncloa. Ahora se entiende perfectamente por qué ha estado tantos meses huyendo de la Cámara. Y también la alegría que no ocultó alguno de sus adversarios en el partido, que no son pocos, cuando decidió dar el paso y subirse al escaparate del Hórreo.

Gonzalo Caballero naufrag√≥ esta semana otra vez, pero el rupturismo ni siquiera salt√≥ al campo. Ant√≥n S√°nchez carece de altura pol√≠tica para un envite de esta naturaleza. Y Villares, aunque esta vez s√≠ acert√≥ en el tono m√°s que en otras ocasiones, vive m√°s pendiente de Errej√≥n, y de que le llegue desde Madrid un salvavidas de √ļltima hora que evite la disoluci√≥n de su grupo, que de cualquier otra cosa. En realidad, todo ese espacio pol√≠tico est√° en otra cosa, no en el Debate sobre el Estado de la Autonom√≠a. No est√°n para diatribas parlamentarias ni para debatir c√≥mo debe ser la Galicia de 2030. Toda su energ√≠a y atenci√≥n se dirigen a la guerra civil abierta entre sus distintos clanes. Lo extraordinario es que grupos que se desprecian tanto entre s√≠ pretendan convivir, entre ellos y con otros, en un gobierno de coalici√≥n. Con estos mimbres, un cuatripartito podr√≠a bascular cada d√≠a entre una pel√≠cula c√≥mica y otra de terror.

Un espectáculo al que no faltaría el BNG, muy desdibujado, por cierto, esta semana. Con un discurso que parecía, incluso, un tanto acomplejado, escondiendo su ideario independentista y sin atreverse a criticar abiertamente a sus eventuales socios socialistas. Da la impresión de que Ana Pontón opta ahora por encubrir la alianza con Bildu y Esquerra y tiende puentes con el PSdeG. Un tono más amable. El problema es que no es creíble.

Ante este panorama, la clave de b√≥veda de los comicios de 2020 ser√° Feijoo. Si el presidente de la Xunta da la batalla y opta a un cuarto mandato. Lleva semanas deslizando pistas que permiten deducir que es probable que acepte el envite. El discurso de esta semana va en esa direcci√≥n. Llev√≥ a la C√°mara una hoja de ruta para la Galicia de la pr√≥xima d√©cada. Un proyecto de amplio espectro, centrista. Ese es el valor de su marca, el valor a√Īadido que le aporta a las siglas de su partido. El dique de contenci√≥n frente a la divisi√≥n del centroderecha que condena a ese espacio pol√≠tico en otros territorios de Espa√Īa. Con Feijoo en el campo, s√≠ hay partido.

La temporada ya ha empezado. Hasta el oto√Īo de 2020 queda mucha Liga. Pero las l√≠neas del terreno de juego ya est√°n marcadas. El Debate sobre el Estado de la Autonom√≠a ha evidenciado que en esos comicios habr√° dos opciones. Estabilidad o bloqueo. O la continuidad de N√ļ√Īez Feijoo o un cuatripartito para Galicia.

Luis Ojea

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