Los sue√Īos de don Pedro Figari y Rub√©n Rada

No es aventurado sostener que cuando Rub√©n Rada escribi√≥, a principios de los 90 y por encargo, el “ Candombe para Figari“, estuviera pensando solamente en la producci√≥n pl√°stica de don Pedro Figari (1861-1938). Sin embargo, la letra de la canci√≥n (“Querido amigo Figari, pintor de la tierra m√≠a / Usted nunca imagin√≥ que un candombe le dar√≠a / De tanto mirar sus cuadros aqu√≠ y en tierras vecinas / Me di cuenta que pint√≥ m√ļsica como la m√≠a”) se resignifica si analizamos desde una perspectiva conceptual la obra de quien solo abord√≥ la pintura en el tramo final de su vida, y que en poco m√°s de tres lustros lleg√≥ a posicionarse como uno de los tres pintores m√°s importantes de la Banda Oriental, junto Joaqu√≠n Torres Garc√≠a y Juan Manuel Blanes.

Como un hombre del Renacimiento viviendo en el Uruguay de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, Figari fue abogado, periodista, educador, pol√≠tico, fil√≥sofo, escritor y pintor. Pensador y visionario, cuando, en 1915, asumi√≥ la direcci√≥n de la Escuela de Artes y Oficios (que ahora lleva su nombre), escribi√≥ un reglamento que, entre muchas otras cosas, estimulaba a los alumnos a trabajar a partir de una mirada local. “Hasta para imitar, hasta para esto ser√≠a menester que nos detuvi√©ramos a determinar cu√°l es el arquetipo a que hemos de ajustarnos, porque ser√≠a inexcusable imitar sin plan. Es una tarea que presupone la necesidad de formar una conciencia, y entonces, ¬Ņpor qu√© no aplicarla en toda su latitud para definir nuestra identidad, percat√°ndonos de sus verdaderos intereses a fin de no tomar de lo conocido m√°s que aquello que convenga para satisfacerlos?”, escribi√≥.

Ese Regionalismo Cr√≠tico adelantaba la propuesta de Oswald de Andrade y los modernistas brasile√Īos, que una d√©cada despu√©s, a partir del cuadro Abapor√ļ, de Tarsila do Amaral, dar√≠an forma a la Antropofagia cultural y el “Tupi or not Tupi, That is the question”, ese maravilloso remix de Shakespeare.

Radicado en París, hacia 1921, Figari empezó a pintar, fascinado con algunos artistas plásticos de vanguardia, especialmente dos que habían integrado el grupo de los Nabíes, Pierre Bonnard y Edouard Vuillard. De ellos tomó la técnica y la forma, pero aplicó ese estilo a una temática vinculada con su patria: las escenas campestres con sus cielos imponentes, los recuerdos poscoloniales de su infancia y el candombe de los negros al compás del tamboril.

Pero fue en 1966, cuando Rub√©n Rada y Eduardo Mateo se encontraron en la esquina montevideana de Rivera y Luis Alberto Herrera, que la canci√≥n de Rada empieza a tomar sentido. De ese cruce naci√≥ una f√©rrea amistad y El Kinto Conjunto, el grupo que invent√≥ el candombe beat, una fusi√≥n fant√°stica entre lo local (el sonido de los tambores, tradici√≥n afro de Montevideo) y lo global (la m√ļsica de los Beatles que hab√≠a conquistado el mundo).

La imperdible muestra “ Figari, mito y creaci√≥n“, que se puede ver en el Museo Nacional de Bellas Artes en Buenos Aires, permite mensurar su obra pict√≥rica en varias dimensiones. La vedette de la exposici√≥n es Fantas√≠a, un √≥leo sobre cart√≥n, que Pablo Thiago Rocca, curador y director del Museo Figari, define como un cuadro fuera de serie. “No solo las grandes rocas con formas de saurios y batracios desproporcionadamente grandes delatan el car√°cter fabuloso del cuadro; tambi√©n los caballitos rosados se repiten en el horizonte subrayando el costado on√≠rico de la obra. Una luna n√≠vea se enciende en halos conc√©ntricos y fulgurantes”, escribi√≥ en un texto que forma parte del cat√°logo. Y culmina: “Figari reclama en esta obra su derecho a so√Īar”.

Hace unas semanas, de paseo en Montevideo con mi hija Lul√ļ, fuimos al Museo Figari, en la Ciudad Vieja. All√≠ nos encontramos con Thiago Rocca, que nos regal√≥ El Chillido y otros relatos (tambi√©n con descarga gratuita en la web del museo), una compilaci√≥n realizada por el propio Pablo junto a Juan Manuel S√°nchez Puntigliano que da cuenta de la imaginaci√≥n encendida de Figari, disparada en enso√Īaciones delirantes y oscuras, en sue√Īos y humoradas desconcertantes.

Dentro de pocas semanas, Rada repasa en el Teatro √ďpera sus a√Īos seminales en El Kinto, T√≥tem y Opa, o el candombe beat desde su g√©nesis a su proyecci√≥n al espacio sideral. Tienta pensar en el espectro de Figari, con su barba y su sonrisa caracter√≠stica, dejando su butaca y saliendo a bailar candombe. ¬ŅSe imaginan?

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