Los socialistas navarros pactan con nacionalistas y Podemos

El pasado lunes, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez propugnaba el cambio del artículo 99 de la Constitución para forzar que el Gobierno recaiga en la lista más votada. Y lo ofrecía como «primer acuerdo de país». Ayer, con casi la mitad de los votos que la lista más votada, el PSN cerraba un Gobierno de Navarra para que la socialista María Chivite sea la próxima presidenta del Ejecutivo foral.

En las pasadas elecciones forales del 26 de mayo, la coalición constitucionalista Navarra Suma, formada por UPN, Partido Popular y Ciudadanos, obtuvo 127.000 votos, que le otorgaron 20 parlamentarios. Los socialistas recibieron 71.000 votos, 11 parlamentarios. Sin embargo, el PSN no tuvo problemas para pactar un Gobierno con los nacionalistas de Geroa Bai y Podemos.

«Tanto el secretario de organización como la dirección nacional del partido saben todo», afirmó ayer la candidata y secretaria general del PSN, María Chivite, «y todo es todo. El partido socialista ha trabajado mano a mano con el PSN», aseguró. Y pese a conocer y dar el visto bueno al acuerdo que se estaba gestando en Navarra, Pedro Sánchez propuso en el Congreso de los Diputados cambiar la ley para que gobierne la lista más votada.

Aumento de gasto

A pesar de alardear de buena gestión en el Gobierno central, para alcanzar el acuerdo en Navarra los socialistas se vieron obligados a ampliar notablemente las consejerías con que contará el Gobierno de Navarra una vez que sea elegido. De los 9 departamentos con que cuenta en la actualidad, el próximo Ejecutivo socialista pasará a tener 13 para contentar a sus socios con el incremento de gasto que ello supone.

Eso sí, los socialistas se quedan con las carteras más importantes como Hacienda, Educación, Sanidad e Interior hasta sumar ocho. Tal y como demostró el PNV en el Congreso de los Diputados, la marca nacionalista en Navarra también puso todo de su parte por alcanzar un acuerdo, y se contentaron con cuatro consejerías a pesar de que la diferencia de escaños con los socialistas es de tan solo nueve nacionalistas frente a los 11 socialistas.

Y al contrario de lo que sucedió en las negociaciones entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, Podemos Navarra se contentó con tan solo una consejería, Políticas Migratorias y Justicia, y de muy poca enjundia ya que tanto Migración como Justicia son dos competencias exclusivas del Estado. Eso sí, la formación morada no lo puso fácil y, tal y como acordó su Consejo Ciudadano, pidió más carteras, lo que alargó la negociación más allá de lo inicialmente previsto. Pero los socialistas les recordaron que el voto de sus dos parlamentarios es irrelevante para superar a los constitucionalistas siempre y cuando Bildu dé el visto bueno al Gobierno navarro.

A pesar de todas las concesiones a nacionalistas y «podemitas», los socialistas navarros todavía tendrán que hacer cesiones más graves ya que el apoyo, en forma de voto positivo o de abstención, de Bildu continúa siendo imprescindible para sacar adelante la investidura y el posterior gobierno durante los próximos cuatro años. Un apoyo obligatorio que Pedro Sánchez rechaza para su investidura, y para ello el martes pidió la abstención del Partido Popular y de Ciudadanos, pero que permite en Navarra.

Esa dependencia obligatoria de Bildu es la que llevó ayer al presidente del Partido Popular, Pablo Casado, a rechazar la abstención que ahora suplica Pedro Sánchez. «El PSOE anuncia un pacto para gobernar Navarra con radicales nacionalistas y el apoyo de los herederos de Batasuna. Tras el fracaso de la investidura siguen dejando claro quiénes son sus socios. Es indignante que pretendan que facilitemos el gobierno a quienes pactan con Bildu», afirmó ayer el líder de los populares.

La propia líder nacionalista y todavía presidenta de Navarra en funciones, Uxue Barkos, recordó a los socialistas que «habrá que trabajar para conseguir esa mayoría en la investidura”. Porque si Bildu no da el visto bueno al Gobierno de Navarra con el voto positivo o la abstención, María Chivite no tendrá nada que hacer en el proceso de investidura. Así que tendrán que darse prisa en obtener el visto bueno abertzale.

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