los secretos del músico más escuchado en España

En 2016 Ozuna se convirtió en el artista latino más buscado en Google. Un augurio que no podía fallar: en 2017 su disco «Odisea» fue el álbum latino más vendido en Estados Unidos; en 2018 fue el artista más visto en YouTube y el primero que logró tener siete videoclips con más de mil millones de visitas en la plataforma; y en 2019 ha batido el record de nominaciones en los premios Billboard de la Música Latina (es candidato en 23 categorías) que se celebrarán el próximo 25 de abril en Las Vegas. Además es el rey indiscutible de la música en nuestro país, con unas cifras de reproducciones que el año pasado lo coronaron como el artista más escuchado en Spotify España.

Pero estas últimas semanas han sido de lo más agridulces para el artista puertorriqueño, que ha tenido que reconocer la veracidad de uno de los capítulos más oscuros de su pasado.

El pasado viernes, la estrella de la música urbana latina tuvo que comparecer en un juzgado de la capital de Puerto Rico, San Juan, en calidad de testigo por el asesinato de Kevin Fret, un miembro de la escena trap muy conocido por su activismo gay. Supuestamente, este artista habría extorsionado a Ozuna amenazándole con publicar un vídeo pornográfico de carácter homosexual grabado en Nueva York en el año 2011, en el que el ahora reguetonero aparecería masturbándose junto a otros dos hombres. El propio Ozuna reconoció la existencia del vídeo y pidió perdón a sus seguidores, argumentando que en aquella época necesitaba dinero urgente para mantener a su familia.

Kevin Fret – ABC

La noticia dividió al mundo del reguetón, con reacciones claramente homófobas por parte de algunos de sus miembros, como Don Omar, que tuiteó: «¿Alguno de ustedes come pato? Yo no, #dígalenoalacarnedepato», escribió el cantante en alusión a una manera despectiva de llamar a los gays en Puerto Rico. Muy distinta fue la respuesta de otras figuras de la escena, como Bad Bunny (muy criticado por sus letras supuestamente machistas), que replicó a Don Omar con el mensaje: «¿Homofobia a estas alturas? Qué vergüenza loco». También defendió de forma muy vehemente a Ozuna el rey de la bachata, Romeo Santos: «Todos cometemos errores, es muy de hombre pedir perdón. Él nunca se negó, hay otras celebridades que han tenido el descaro de decir ese no soy yo (…) Mostró un lado humano al pedir disculpas y decir eso fue en mis comienzos, nadie puede juzgarlo, fue un error y Ozuna no hizo nada malo».

El abogado de Ozuna asegura que Kevin Fret recibió 50.000 dólares a cambio de no divulgar el vídeo. Pero las imágenes acabaron difundiéndose, y unos días antes de morir, Fret lanzó este mensaje en Instagram: «Hay artistas casados que les gusta comer culo. Y pegársela a la mujer con otros hombres». Alguien decidió vengasrse, y el pasado 10 de enero, Fret fue tiroteado mientras conducía una moto en San Juan. Con el cuerpo ya inerte sobre el asfalto, el asesino se acercó al cuerpo par robarle su smartphone. Por eso el hermano de Fret aseguró a la prensa que el asesinato había sido encargado «por alguien de mucho poder que le quería arrebatar su teléfono celular, porque tenía tesoros en él, una mina».

El segundo tiroteo

En 2017 Ozuna estuvo involucrado en otros sucesos polémicos, como su actuación violenta contra los agentes de inmigración del aeropuerto de Bogotá, o su agresión a un miembro de seguridad durante un concierto en Nueva Jersey. Pero el más grave fue otro tiroteo que acabó de forma dramática. En agosto de 2017, un narcotraficante llamado Carlos Giovanny Báez, alias «Tonka», fue acribillado a tiros en San Juan y, misteriosamente, Ozuna estaba en el lugar de los hechos. Él asegura que lo único que vio fue a un grupo de sicarios dirigiéndose hacia Tonka, y que al escuchar disparos salió corriendo de allí para ponerse a salvo. Pero la policía encontró un Range Rover con armas y seis millones de dólares a escasos metros del lugrar de los hechos, y curiosamente, el coche estaba a nombre de Ozuna. Sin embargo, él asegura que el fallecido era su amigo y que jamás le haría de daño, y de hecho hay quien apunta a esta relación como motivo del asesinato. Tonka, conocido miembro de la banda de narcotraficantes autodenominada FARC (obviamente, sin conexión alguna con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), había empezado a colaborar con el artista como productor de algunas de sus canciones, abriéndose a una exposición pública que otros capos de la droga no quisieron tolerar.

Ahora que está conquistando el mercado discográfico internacional, Ozuna está intentando desmarcarse de estos manchurrones en su historial. Pero su ambigüedad con respecto al narcotráfico y el mundo de las armas (ahora tiene 13 pistolas y rifles en su casa, «por pprotección») tardará mucho tiempo en olvidarse. Paradójicamente, debido al propio éxito que tiene cada canción en la que participa como colaborador: escuchen lo que dice la letra en el minuto 1’35 de este dueto junto a Anuel Aa.

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