los madrileños «abren su balcón» a la solidaridad

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Aunque la mayor parte de la población esté confinada en casa, los madrileños quieren contribuir en la medida de sus posibilidades a superar la pandemia del coronavirus. Y sus ganas de aportar han quedado demostradas a tenor de las cifras: en sólo una semana desde que el Ayuntamiento de la capital abrió la plataforma de participación«Madrid sale al balcón» para canalizar todas las ideas y ofrecimientos de ciudadanos y entidades de todo tipo, ya se han registrado 427 proyectos, de los que 370 se inscribieron sólo el primer día. Hasta la fecha se han contabilizado 146.656 visitas a la web, según los datos del Área delegada de Participación Ciudadana. La ola de solidaridad ha sido tan fuerte, que ya ha llamado la atención del Observatorio Internacional de la Democracia Participativa, que destacó la iniciativa.

Plantean crear una red de apoyo al pequeño comercio o donar ordenadores a familias sin recursos

En la mente de todos están los profesionales sanitarios, quienes están ahora mismo peleando contra el Covid-19 desde la primera línea de batalla. Por ello, muchas de las propuestas que plantean particulares tienen que ver con confeccionar material de protección para ellos como coser mascarillas o batas reutilizables; empresas que aportan las impresoras 3D o suministran el policarbonato y plástico para realizar pantallas protectoras; u otras más simbólicas como que los madrileños pongan en los balcones telas azules para complementar el reconocimiento a los facultativos que se expresa a través los aplausos diarios de las 20 horas.

No se olvidan muchos ciudadanos, por supuesto, de quienes peor lo pasan, que son los propios enfermos. Por ello, plantean escribir cartas o dibujos de apoyo a las personas hospitalizadas; fundaciones que se ofrecen para prestar apoyo virtual a los contagiados; o donaciones de cargadores a hospitales para que los pacientes no se queden sin batería y puedan contactar con su familia.

Pero las propuestas también van hacia la propia comunidad, para cuidar a vecinos, mayores y pequeños. Así, se ofrecen ciudadanos a llamar a personas mayores que viven solas; plantean un proyecto educativo solidario para menores de 0 a 6 años a través de las redes sociales (@peces.decolores); abrir el wifi a los vecinos que carezcan de conexión por falta de medios; crear grupos de WhatsApp entre los vecinos de un mismo edificio para mantenerse informados de las necesidades de cada uno; algunos músicos solidarios brindan conciertos desde los balcones a las 12 del mediodía; donar ordenadores sin uso para que sean reseteados y puedan aprovecharlo los escolares de familias con pocos recursos que no pueden seguir las clases «online».

Silvia Saavedra: «Estas iniciativas son solo un pequeño ramillete de por qué creemos que esta página es positiva y demuestra que Madrid es fuerte y está repleta de ingenio y de solidaridad»

Dentro del ámbito de la colaboración público-privada, las soluciones propuestas también son numerosas. No quieren dejar a nadie atrás. Entre las ideas más apoyadas está la de crear una «app» para evitar que se pare la actividad económica de comercios de proximidad y hostelería pequeños y de autónomos transportistas creando un ecosistema en barrios que preste servicio a consumidores que no puedan salir.

Una vez registradas las iniciativas, la Dirección General de Participación Ciudadana es la encargada de valorar su viabilidad. Después, se ponen en conocimiento de los órganos competentes para su materialización. La adecuación de Ifema como hospital de campaña y refugio para personas sin hogar, programas de ejercicio por parte de los monitores de los centros deportivos municipales o los menús saludables para familias con menores vulnerables son algunas de las que ya se han puesto en marcha.

«Estas iniciativas son solo un pequeño ramillete de por qué creemos que esta página es positiva y demuestra que Madrid es fuerte y está repleta de ingenio y de solidaridad», afirma la delegada de Coordinación Territorial, Transparencia y Participación Ciudadana, Silvia Saavedra (Cs), cuyo objetivo es que «pasado el tiempo, los balcones se recuerden como un símbolo de participación ciudadana que perdure en el tiempo».

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