Los duques de Sussex cambian su estilo de vida derrochador por una cena de 15 libras en un pub local

El Príncipe Harry (34 años) y su mujer, Meghan Markle (38) han tomado la decisión de cambiar su estilo de vida derrochador -más propio de una estrella de Hollywood- que tantos titulares les ha hecho protagonizar últimamente por algo mucho más modesto: cenar un asado de 15 libras en un pub local. Un humilde gesto con el que los duques de Sussex podrían haber puesto de nuevo los pies sobre la Tierra, además de querer volver a ganarse el agrado de la sociedad británica.

Este pasado domingo, el duque y la duquesa de Sussex cenaron con el su hijo, el pequeño Archie Harrison. de apenas unos meses en el Rose & Crown en Winkfield (Berkshire), a diez minutos en coche de Frogmore Cottage -su actual residencia-. Al parecer, los «royals» habrían querido salir a conocer sus alrededores locales, desùés de su mudanza en abril.

Rose & Crown en Winkfield (Berkshire) – Facebook

Allí, los duques lograron pasar prácticamente desapercibidos entre el resto de los comensales: «Ningún otro cliente les reconoció. El personal del pub sabían quiénes eran perfectamente pero mantuvieron la discreción». Se trata de un hecho que contrasta enormente con los recientes escándalos publicados a raiz de sus cuatro viajes en avión privado en tan solo 11 días a Ibiza y Niza, que tanta inquina han provocado en los colectivos ecologistas y en la sociedad británica en general.

Se pudo ver al hermano del Príncipe Guillermo disfrutando de un par de pintas de cerveza con la comida, mientras Markle prefirió agua para beber. Según algunos de los allí presentes, la nortemericana estuvo pendiente de su bebé todo el rato que duró la cena a pesar de que está era «más bueno que el oro» y no se le escuchó llorar «ni una sola vez».

Interior del Rose & Crown en Winkfield (Berkshire)
Interior del Rose & Crown en Winkfield (Berkshire) – Facebook

Los duques de Sussex estuvieron vigilados en todo momento por dos agentes de protección, además de que fueron vistos en compañía de un hombre de negocios, de alrededor de 53 años, y su novia. «Estaban en una mesa, supongo, con su secretaria privada», dijo el mismo testigo. A pesar de no ser la primera vez que el Príncipe Harry y Meghan Markle acudía a este pub inglés, el matrimonio estuvo «simplemente charlando como cualquier pareja normal y se rieron mucho».

«Después de la controversia que han estado generando, han vuelto a poner los pies en la tierra consumiendo comida de un pub como millones de personas comunes, y fue agradable de ver», concluyó el testigo su alegato.

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