Los chalecos amarillos, víctimas de las «rebajas» de Navidad

La franquicia de los chalecos amarillos ha sido víctima de las «rebajas» de Navidad: apenas 25.000 o 30.000 manifestantes en toda Francia (67 millones de habitantes), pero tensión y enfrentamientos con las fuerzas del orden en encrucijadas sensibles, como los Campos Elíseos, en París, donde este sábado apenas hubo unos 800 manifestantes.

El 17 de noviembre pasado, la primera gran jornada de los primeros chalecos amarillos, consiguió reunir a unos 280.000 manifestantes, en toda Francia, protestando contra la subida del precio de los carburantes, la carestía de la vida y el las subidas de tasas e impuestos.

Mes y medio más tarde, los primeros chalecos amarillos se han transformado en una franquicia que utilizan grupúsculos de extrema derecha, extrema izquierda y un gran abanico de sensibilidades.

El pasado día 15, todavía hubo 66.000 manifestantes. La semana pasada, las manifestaciones en toda Francia reunieron a unos 38.600 chalecos amarillos. La sangría ha continuado, pero pequeños grupos de irreductibles todavía han convocado manifestaciones para la noche de San Silvestre, cuando el presidente de la República debe pronunciar una breve alocución dirigida a toda la Nación, como es tradicional.

A la espera de nuevas convocatorias, para primeros de 2019, la jornada de protestas de este sábado fue víctima de las «rebajas» navideñas.

La circulación fue muy fluida en toda Francia: habían desaparecido la inmensa mayoría de las «sentadas» organizadas en muchas rotondas de carreteras secundaria. En París, la manifestación principal apenas movilizó a unos 800 manifestantes; pero hubo cortejos y protestas en varios barrios, ante varias cadenas de radio y tv, incluso en los Campos Elíseos, donde las fuerzas del orden no tuvieron grandes dificultades para disolver a los manifestantes.

En varias ciudades de provincias, como Lyon, Burdeos, Marsella, Toulouse, Metz, Lille, entre otras, también hubo manifestaciones, que nunca movilizaron a más de 1.000 o 2.000 personas. En París, las fuerzas del orden detuvieron a 57 manifestantes, participantes en acciones de violencia relativa.

Las distintas familias políticas que han utilizado la franquicia de los chalecos amarillos (de la ultra derecha racista a la extrema izquierda, pasando por muy distintas sensibilidades) han «perdido» unos 250.000 manifestantes en medio y medio de crisis. Pero nadie cree que los chalecos amarillos vayan a desaparecer. Bien al contrario.

Florian Philippot, antiguo número dos del Frente Nacional (FN, extrema derecha) de Marine Le Pen, ha «registrado» la marcha chalecos amarillos, y proyecta utilizarla en la campaña de las elecciones europeas del próximo mes de mayo. Chalecos amarillos de otra sensibilidad (socialistas y conservadoras) también coquetean con la idea de utilizar la franquicia chalecos amarillos para «pesar» o presentar alguna lista en las próximas elecciones europeas, esperando capitalizar una confusa marea de fondo e imprevisible calado.

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