Los brazos infinitos de otro Bol llaman a la puerta de la NBA

La figura infinita de Manute Bol atra√≠a las miradas en cada cancha de la NBA. Reclutado en Sud√°n, su irrupci√≥n en la liga supuso un acontecimiento √ļnico que casi cuarenta a√Īos despu√©s amenaza con repetirse. Bol Bol, el primog√©nito del gigante sudan√©s, es hoy un proyecto espectacular que domina los aros en el baloncesto universitario americano. Espigado como su padre, aunque mucho m√°s coordinado y veloz, el p√≠vot est√° llamando con fuerza a las puertas de la NBA, que se abrir√°n para √©l sin duda en el draft del pr√≥ximo verano.

Fue Don Feeley, t√©cnico de una modesta universidad, el que vio jugar por primera vez a Manute y el que le convenci√≥ para trasladarse a Estados Unidos. Un viaje que cambiar√≠a para siempre su vida y que ha acabado por ser determinante para toda su familia. Porque sin aquel entrenador curioso, el fen√≥meno Bol se habr√≠a quedado para siempre en Sud√°n. Manute hizo historia en la NBA, donde todav√≠a ostenta el honor de ser el √ļnico jugador que ha sumado m√°s tapones que puntos. Curioso r√©cord que explica su principal labor en la cancha a lo largo de la d√©cada que jug√≥ all√≠.

¬ęSoy alto, claro, pero no soy mi padre. √Čl era un aut√©ntico p√≠vot. Un jugador que actuaba en la pintura y pon√≠a tapones. Am√≠ me gusta m√°s jugar por fuera. Disfruto poniendo el bal√≥n en el suelo y pas√°ndoselo a alguien que est√© mejor situado que yo¬Ľ, afirmaba el joven Bol en una carta publicada en ¬ęThe Player‚Äôs Tribune¬Ľ. En ella, anunciaba tambi√©n su futuro profesional. Jugar√≠a un a√Īo en la Universidad de Oreg√≥n antes de dar el salto a la NBA.

Para lograr su fichaje, los ¬ęDucks¬Ľten√≠an claro la tecla que deb√≠an

Manute Bol
Manute Bol

tocar. ¬ęDurante mi visita a sus instalaciones, me metieron en una habitaci√≥n que estaba llena de zapatillas de Nike ‚Äďla marca americana naci√≥ all√≠, en Oreg√≥n‚Äď. Hab√≠a de todos los tipos. Me volv√≠ loco. Para un chico obsesionado con las zapatillas, aquello fue como estar en el cielo¬Ľ, explica. Aquella experiencia, unida al cari√Īo que le dieron los t√©cnicos del equipo, fue determinante para que Bol desde√Īara otras opciones y fichara por los ¬ęDucks¬Ľ.

Con ellos, el p√≠vot est√° siendo uno de los m√°s destacados de toda la NCAA. Promedia 21 puntos, 9,6 rebotes y casi tres tapones por encuentro y su nombre aparece ya entre los tres m√°s codiciados del pr√≥ximo draft, solo superado por el talento de Zion Williamson y RJBarrett. ¬ęS√© que mi padre estar√≠a feliz con mi decisi√≥n¬Ľ, se√Īala en referencia a su elecci√≥n.

Genes especiales

Su progenitor no podr√° verle en la NBA. Falleci√≥ en 2010, cuando Bol Bol ten√≠a apenas diez a√Īos. A su entierro acudieron decenas de jugadores de baloncesto, senadores de Estados Unidos y diplom√°ticos de diferentes pa√≠ses, lo que explica la importancia que Manute tuvo en la canasta y en el resto del mundo. Porque si el p√≠vot fue grande en la pista, mucho m√°s fuera de ella. Cuando colg√≥ las botas, se dedic√≥ a recaudar fondos para invertir en su pa√≠s, devastado por entonces por una guerra civil. En Sud√°n, era feliz, aunque tuvo que exiliarse tras ser acusado de esp√≠a para Estados Unidos.

Fue entonces cuando el peque√Īo Bol Bol pis√≥ por primera vez suelo americano, aunque todav√≠a le iba a costar cogerle el gusto a la canasta. En su destino estaba crecer m√°s que ninguno de sus compa√Īeros de clase. Los genes familiares ‚Äďproviene de una tribu, los Dinka, que se caracterizan por ser extraordinariamente altos‚Äď no le dejaron opci√≥n. Tampoco su padre. ¬ęAl principio el baloncesto no me atra√≠a, porque mi padre me presionaba mucho para que jugara¬Ľ, reconoce. Con el tiempo, y la obstinaci√≥n de Manute, el peque√Īo Bol empez√≥ a jugar. Siempre fue el m√°s alto de su clase y, aunque eso le allanaba las cosas en la pista, su af√°n por mejorar nunca decreci√≥.

As√≠ fue quemando etapas, destacando en la cancha, pero siendo un ni√Īo fuera de ella. Jugando a la PlayStation y hurgando en las redes sociales. Como el resto. Ajeno al don que le hac√≠a sobresalir cuando ten√≠a el bal√≥n en las manos. En esos brazos infinitos que vuelven a llamar a las puertas de la NBAcomo lo hicieron los de su padre hace casi cuatro d√©cadas.

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