Los bomberos ya no son «suyos»

En vísperas del referéndum ilegal del 1-O, los Bomberos de Barcelona se ofrecieron a la Assemblea Nacional Catalana (ANC) para articular cordones de seguridad que garantizaran el desarrollo de la votación organizada por el gobierno de Carles Puigdemont. Cientos de ellos también protagonizaron una toma simbólica del Palau de Mar de la capital catalana en las horas previas a la votación. Allí, se subieron a los tejados y desplegaron una gigantesca pancarta llamando a la participación mientras gritaban «votaremos» ataviados con sus cascos y uniformes reglamentarios.

El día del referéndum ilegal, los bomberos se encararon en varias ocasiones a la Policía Nacional y la Guardia Civil, que acudieron a los colegios para evitar las votaciones. También conformaron cordones que separaban a los manifestantes de los policías para evitar las cargas. Este compromiso desatado con la causa independentista los encumbró al Olimpo del «procés». En las calles, cada aparición del cuerpo de emergencias iba seguido de aplausos y proclamas. «Los bomberos serán siempre nuestros», gritaban los activistas independentistas con fervor.

Sin embargo, más allá de las palmadas en la espalda y la popularidad repentina, los bomberos catalanes padecían –y padecen desde hace años– una falta de efectivos y recursos que ahora aflora en forma de un descontento que estalló esta semana con el enfrentamiento vivido con los Mossos d’Esquadra a las puertas del Parlamento autonómico. «Los ánimos están bastante calientes», explica a ABC Toño del Río, delegado de UGT en los Bomberos de la Generalitat. El representante sindical agrega que el sector lleva catorce años técnicamente en huelga, un derecho que no han podido ejercer por la falta de efectivos. No es el único problema del cuerpo de emergencias.

«Tenemos un déficit estructural de 600 efectivos, nos faltan vehículos, cascos, uniformes y hasta mangueras», añade después de describir como «ruinoso» el estado de algunos de los parques. «Hay una situación de riesgo inminente, de colapso estructural, tanto para los trabajadores como para los ciudadanos», alerta. Las críticas al ejecutivo catalán van más allá y fuentes del cuerpo acusan a los gobiernos de Puigdemont y Torra de «utilizar» a los bomberos en favor de sus intereses de partido.

«No es verdad que seamos la punta de lanza del independentismo», añaden. Ya no. En las protestas de esta semana las banderas y consignas secesionistas brillaron por su ausencia y los bomberos volvieron a poner sus peticiones prácticas –más efectivos, coches nuevos y parques renovados– en el centro del tablero. «Utilizaron a aquellos bomberos que se dejaron utilizar», concluyen desde la UGT.

Por su parte, los Bomberos por la RepĂşblica –colectivo que agrupa a cientos de efectivos voluntarios, de la Generalitat y del Ayuntamiento, y que desde 2012 trabaja codo con codo con la ANC– señalan que ellos nunca han estado al servicio de «los objetivos polĂ­ticos» del gobierno catalán, sino que su misiĂłn ha sido defender a ciudadanos e instituciones. «Estamos decepcionados con el “Govern”, somos crĂ­ticos con ellos», resalta Jaume MartĂ­, delegado de CC.OO. y miembro de la junta directiva de los bomberos soberanistas. Sin embargo, insiste en que «en ningĂşn momento» los agentes del cuerpo se sintieron «utilizados» como peones del «procĂ©s».

Los bomberos, que durante los meses más ardientes del «procés» se proclamaron «siempre suyos», ya no quieren ser «de nadie».

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