Los aliados de Trump preparan carpetazos contra la prensa crítica

Trump, a su llegada anteayer a la Casa Blanca, junto con su esposa, Melania Fuente: AFP РCr̩dito: Saul Loeb

Operadores informales que respaldan al magnate comenzaron a difundir datos comprometedores de periodistas y medios críticos

WASHINGTON.- Una red informal de operadores conservadores aliados de la Casa Blanca se embarcó en una campaña destinada, según ellos, a desacreditar a los medios de prensa que consideran hostiles hacia el presidente Donald Trump, publicando información perjudicial sobre los periodistas.

La actual embestida es un paso más de la larga campaña de Trump y sus aliados para socavar la influencia de la difusión de información legítima. Cuatro fuentes interiorizadas con el operativo aseguran que sus impulsores recopilaron material potencialmente comprometedor publicado en las redes sociales y declaraciones públicas de cientos de periodistas que trabajan en los más importantes medios de noticias de Estados Unidos.

El grupo ya divulgó información sobre periodistas de CNN, The Washington Posty The New York Times-tres medios que investigaron sin miramientos a Trump-, en respuesta a informes o comentarios que los aliados de la Casa Blanca consideran injustos para con Trump y su equipo, o perjudiciales para sus ambiciones reeleccionistas.

Según las fuentes, esos operadores hurgaron en más de una década de posteos y declaraciones públicas de periodistas, y agregan que solo se divulgó una pequeña fracción del material reunido: el resto irá siendo revelado al calor de la campaña electoral para 2020. Se dice que la investigación también alcanza a los familiares de los periodistas que se dedican a cuestiones políticas, así como a activistas liberales y otros opositores del presidente.

Es imposible evaluar de manera independiente la cantidad o la potencial relevancia del material reunido por esa red pro-Trump. Algunos de los involucrados en la operación tienen un historial de bravuconadas y exageraciones. Pero el material publicado hasta el momento, aunque en algunos casos fue sacado de contexto, demostró ser auténtico, y gran parte del mismo fue profesionalmente perjudicial para los periodistas atacados.

Por los datos divulgados hasta el momento, queda claro que una figura central del operativo es Arthur Schwartz, un combativo consultor conservador de 47 años y amigo de Donald Jr., hijo mayor del presidente. Schwartz también trabajó con algunos de los más agresivos operadores de la derecha, entre ellos, el exasesor presidencial Steve Bannon.

“Si The New York Times se cree que con una disculpa estamos a mano, podemos exponer a unos cuantos intolerantes más”, tuiteó Schwartz la semana pasada, en respuesta a un tuit de disculpas de un periodista de The New York Times por sus posteos antisemitas en las redes sociales, divulgados por la operación de los amigos de Trump.

La información desenterrada por la operación fue comentada y amplificada tanto por funcionarios del gobierno de Trump, por sus colaboradores de campaña, y por activistas conservadores y medios de la derecha, como Breitbart News. En el caso del periodista de The New York Times, la noticia fue primero publicada por Breitbart, inmediatamente amplificada por Twitter por Donald Jr. y, entre otros, Katrina Pierson, asesora de campaña de Trump, y rápidamente fue tema central de una entrevista de Breitbart a Stephenie Grisham, secretaria de prensa y directora de comunicaciones de la Casa Blanca.

La oficina de prensa de la Casa Blanca asegura que ni el presidente ni ninguno de sus funcionarios estaban involucrados o tenían conocimiento de la operación, y que ni la Casa Blanca ni el Comité Nacional Republicano la están financiando.

La operación es coherente con el histórico intento de Trump de deslegitimar los informes críticos y pintar a los medios de prensa como “enemigos del pueblo”.

La semana pasada, Trump dijo en Twitter que la prensa “no es más que una diabólica maquina de propaganda del Partido Demócrata”.

La operación recopiló posteos en Twitter, Instagram y Facebook, y almacenó imágenes de los posteos aunque los usuarios los hayan borrado. Una de las fuentes dice que la operación desenterró información potencialmente “inflamable” sobre “varios cientos” de personas.

“Estoy seguro de que seguirán rodando las cabezas”, dijo Sam Nunberg, exasesor de Trump y amigo de Schwartz.

Nunberg y otros al tanto de la operación dicen que su objetivo es exponer la supuesta hipocresía de los principales medios de prensa, que informaron sobre la incendiaria retórica de Trump de cara a las elecciones.

“Este juego lo podemos jugar de los dos lados”, dijo Nunberg. “Hace tiempo que los medios hurgan en las redes sociales de los republicanos, para tratar de caricaturizar a los conservadores y a todos los votantes de Trump como racistas”.

Pero usar tácticas periodísticas para apuntar contra periodistas y medios de prensa como represalia -o advertencia- por la cobertura crítica que hacen del presidente es diferente en su esencia al bien establecido rol de los medios de investigar a las personas que están en el poder.

“Es claramente revanchista, es claramente un ataque, y claramente no es periodismo”, dice Jeonard Downie Jr., editor ejecutivo de The Washington Post entre 1991 y 2008. Downie agregó que las tensiones entre los presidentes y los medios de prensa no son cosa nueva: lo que sí es nuevo es una operación política a gran escala deliberadamente destinada a humillar a periodistas.

Esa táctica quedó en evidencia la semana pasada. El miércoles, un editorial de The New York Times acusaba a Trump de fomentar el antisemitismo, y el jueves el mismo diario publicó un perfil de Grisham, nueva secretaria de prensa de la casa Blanca, que incluía detalles poco favorecedores de su historial profesional.

A primera hora del jueves, poco después de que The New York Times subiera el perfil de Grisham a su edición online, Breitbart News publicó un artículo que documentaba los tuits racistas y antisemitas escritos hace una década por Tom Wright-Piersanti, que por entonces era estudiante universitario y ahora es editor de política del diario neoyorquino.

The New York Times dijo que estaba revisando el tema y que consideraba que los posteos de su actual editor eran “una clara violación de nuestros estándares”.

Antes de las 7, Schwartz tuiteó el link de la nota de Breitbart, y a su vez fue retuiteado por Donald Trump Jr. a sus 3,8 millones de seguidores: sería tan solo el primero de más de 20 retuits que hizo del artículo.

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