Los 9 habitantes de Quintanilla de Riofresno, a falta de un empujón para restaurar su retablo del siglo XVI

La pequeña aldea de Quintanilla de Riofresno, en Burgos, está a un paso de convertir en realidad el sueño por el que han luchado sin descanso sus nueve vecinos capitaneados en este empeño por su alcalde, Roberto Castro. Solo les faltan unos 1.500 euros para llegar a los 10.000 que necesitan como mínimo para restaurar la joya que atesoran en su iglesia, un notable retablo de 1575, con 444 años de historia.

Unas 220 personas y entidades han aportado 8.500 euros al proyecto « Mecenazgo Cultural 444. Restaurando San Román» a través de la plataforma de cooperación colectiva de la asociación Hispania Nostra, pero aún requieren de un empujón para lograr su objetivo. Solo quedan 12 días para que finalice la campaña y viendo que el tiempo apremia, el alcalde de la pedanía se multiplica moviendo cielo y tierra para sumar apoyos.

Roberto Castro, ante el retablo de San Román
Roberto Castro, ante el retablo de San Román – Cedida por Roberto Castro

«Estamos muy cerca de conseguirlo», afirma ilusionado Roberto Castro, orgulloso de que un pueblo tan pequeño como Quintanilla, que nunca pasó de los 200 habitantes y hoy solo tiene 30 empadronados, fuera capaz en su día de pagar al maestro Juan de Esparza este retablo renacentista y ahora esté a punto de restaurarlo por sus propios medios.

La iglesia de Quintanilla de Riofresno
La iglesia de Quintanilla de RiofresnoCedida por R.C.

«Juan de Esparza fue un gran artista, pero tenía muchas deudas y tuvo que ofrecer sus servicios a la baja, tuvo que tirar un poco los precios en pequeñas localidades como la nuestra para salir adelante», relata Castro, citando un estudio de Alberto Sánchez en el que se indica el pago de 240.681 maravedís por la obra de Quintanilla de Riofresno.

Restaurar ahora este retablo de 1575 requiere de unos 30.000 euros, según los presupuestos que el alcalde de la pedanía, con formación oficial en Restauración del Patrimonio, ha pedido a tres empresas de restauración de confianza.

«Desde el punto de vista estructural no hay desajustes importantes», pero sí cuenta con «importantes deterioros o pérdidas» porque la obra «ha estado expuesta a múltiples agentes de deterioro» y el natural envejecimiento de los materiales y la acumulación de suciedad y polvo «han dado origen a una degradación progresiva y que deben minimizarse antes de que los daños sufridos sean de mayor magnitud», se describe en «Restaurando San Román».

Unidos en un esfuerzo titánico

Convencidos de «este es un trabajo para profesionales cualificados» porque hay que restaurar el retablo, «pero no a toda costa», los vecinos se movilizaron sin escatimar esfuerzos, apoyados por el párroco, que una vez al mes llega al pueblo con su furgoneta, recogiendo de camino a quien desee acudir a misa. Desde que hace un año se embarcaron en esta aventura, los últimos 9 habitantes de Quintanilla de Riofresno, sus familiares, amigos y conocidos han llamado a todas las puertas que se les han ocurrido.

Tras comprobar que con los 24.000 euros de presupuesto anuales del pueblo no podían hacer frente a los gastos y que no podían contar con aportaciones oficiales ni del Arzobispado de Burgos ni de la Diputación ni la Junta de Castilla y León, cada vecino comenzó por aportar dinero de su bolsillo y en Navidad, aprovechando la fama de que goza su belén en movimiento, colocaron una caja para que los visitantes dejaran donativos. También vendieron lotería de Navidad, sortearon un belén de Playmobil y enviaron casi 100 cartas a empresas de Burgos. «Un concesionario de coches nos dio 1.000 euros. Fue una enorme ilusión que nos llenó de fuerza», recuerda Castro, el promotor y artífice del «milagro» de que así recaudaran unos 15.000 euros.

El alcalde de Quintanilla explica que estaban «sudando cada euro» cuando un hilo de Twitter dio a conocer su proyecto en las redes sociales, «se hizo la bola grande» y la asociación de defensa del patrimonio Hispania Nostra les ofreció su respaldo. Desde entonces han recibido multitud de apoyos y aportaciones de toda España y hasta del extranjero, como la de Ramón Báez, que envió un cheque con 100 dólares desde Richmond, la capital del estado de Virginia (EE.UU.).

La campaña de mecenazgo no solo ha puesto a Quintanilla de Riofresno en el mapa. También ha servido para salvaguardar mejor su hasta ahora desconocida joya de los ladrones de lo ajeno. «Hace un año solo había tres fotos del retablo en blanco y negro, pero ahora se han difundido muchas imágenes y está más protegido. Es más difícil que alguien intentara vender alguna pieza robada aquí», comenta Castro.

Los habitantes de Quintanilla de Riofresno, con familiares y amigos
Los habitantes de Quintanilla de Riofresno, con familiares y amigos – Cedida por Roberto Castro

El 10 de marzo se cierra la recaudación en Hispania Nostra y en Quintanilla confían en alcanzar al menos el mínimo que necesitan, aunque no van a tirar la toalla si no lo logran. Así lo asegura su alcalde: «Nuestra determinación es firme y si no es este año, será el que viene. ¡Será por ilusión!».

Cuando lo consigan, será el Arzobispado de Burgos, titular de la obra, quien decidirá qué empresa lo llevará a cabo, pero confían en que su opinión cuente ya que serán los vecinos de Quintanilla de Riofresno, como ya hicieron en 1575, quienes pagarán a los profesionales tras este titánico esfuerzo.

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