Lomachenko y Lemos: ilusiones distintas y tiempos diferentes

El gran consumo de boxeo internacional en el pa√≠s releg√≥, en modo paulatino y categ√≥rico, a la actividad local en los √ļltimos cuatro a√Īos. La diversidad de transmisiones desde el exterior en estadios majestuosos y el seguimiento fiel a las principales figuras del pugilismo por parte de los espectadores argentinos, les quit√≥ entidad y lealtad con sus propios boxeadores. Y esta brecha se ampl√≠a d√≠a a d√≠a. Por eso, cuesta encontrar paralelos entre ambas esferas y, cuando se descubren, como en este caso, resulta interesante llevarlas a escena.

Las diferencias actuales entre el tricampeón mundial ucraniano Vasyliy Lomachenko y el bonaerense Gustavo Lemos , militantes en el mismo peso, liviano, son abismales. Tan distantes como el kilometraje que separa sus ciudades de origen: Odesa y Tres Arroyos.

Lemos pele√≥ el s√°bado √ļltimo en Buenos Aires y mantuvo su invicto de 23 victorias consecutivas. Lomachenko expondr√° su corona hoy, en Londres, donde obtuvo su segunda medalla de oro en los Juegos Ol√≠mpicos, eyect√°ndose como favorito 18 a 1. Sin embargo, ambos sobresalieron en los √ļltimos d√≠as.

Con una carrera fant√°stica de dos t√≠tulos ol√≠mpicos (Beijing 2008 y Londres 2012) y tres coronas mundiales en el profesionalismo (pluma, liviano jr y liviano) buscar√° esta tarde en un escenario popular y caliente como el O2 de la capital inglesa -con televisaci√≥n de ESPN- lograr de una vez por todas lo que su orgullo demanda pero no recibe: su consagraci√≥n como N¬į 1, como el mejor de todos. Distinci√≥n que quiz√° merezca, pero tarda en llegar. ¬ŅQu√© le falta? Un “s√ļper-combate” y una victoria √©pica.

¬ŅLa podr√° obtener ante el brit√°nico Luke Campbell? No, definitivamente no. Su gran superioridad sobre un oponente que tambi√©n fue medallista de oro en los Ol√≠mpicos de Londres 2012, le resta exigencia a su nueva defensa del cetro liviano (OMB-AMB).

Forjado como atleta desde peque√Īo por su padre Anatoly, que le inculc√≥ estrategias de nataci√≥n y pasos de danza cl√°sica para darle a sus piernas atributos notables, Lomachenko implora por su pelea consagratoria. Mas all√° de su tricampeonato y su r√©cord de 19 victorias (10 KO) y un rev√©s, con 13 peleas mundialistas disputadas, lucha, a√ļn, por una distinci√≥n que su ego y su cotizaci√≥n en este oficio reclaman a grito sostenido.

En tanto, con cautela, humildad y silencio, Gustavo Lemos, poco a poco, se convierte en un prometedor boxeador de la Argentina. A los 23 a√Īos, en base a un estilo r√ļstico pero excitante, fue dejando en el camino las distintas pruebas que le puso el mercado local.

El s√°bado √ļltimo en el ring de la FAB y bajo la lupa del p√ļblico porte√Īo, consigui√≥ la victoria m√°s cre√≠ble de su carrera batiendo por KOT en tres rounds a su comprovinciano Jonathan Eniz, que significaba algo m√°s que un rival de ocasi√≥n.

Peleador de buena pegada, con el acertijo de una defensa pobre, que alimenta el alto voltaje de sus combates, alcanz√≥ -ya- un precipitado sexto puesto en el ranking mundial FIB. De gran convicci√≥n en s√≠ mismo, pelea para ganar y noquea, axiomas perdidos en este oficio. Su momento reclama de inversiones varias para su crecimiento profesional y personal. Es un valor interesante, emergente de una pobreza digna en un hogar con 9 hermanos, poca escuela y mucho balde de alba√Īil.

Sus realidades son muy diferentes aunque -deportivamente- Lomachenko y Lemos comienzan a compartir los mismos espacios. Sus ilusiones marchan en distintas velocidades pero, ya, se vinculan en el “revoleo” del ranking mundial de peso liviano

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