Lo tuyo es tuyo y lo mío es mío: más parejas firman acuerdos prenupciales

Desde la reforma de 2015, en la ciudad se quintuplicó la demanda de esos contratos para mantener la independencia sobre los bienes personales; muchos prefieren cumplir el trámite sin exponerse a la opinión de familiares y de amigos; tres de cada 10 firmantes ya habían estado casados

Al tradicional “s√≠, quiero” pronunciado en el Registro Civil, hoy podr√≠a agreg√°rsele una breve aclaraci√≥n: “Pero tambi√©n quiero mantener mi independencia”. Porque cada vez son m√°s quienes eligen casarse bajo el r√©gimen de separaci√≥n de bienes, en el que los c√≥nyuges conservan la libre administraci√≥n de sus patrimonios. Es una posibilidad que rige desde 2015, por el nuevo C√≥digo Civil y Comercial.

Parejas donde se cumple el lema“lo tuyo es tuyo y lo m√≠o es m√≠o”, una posibilidad que existe en otras partes del mundo desde hace d√©cadas, pero que a nuestro pa√≠s lleg√≥ reci√©n en 2015, con la entrada en vigencia del nuevo C√≥digo Civil y Comercial. Hasta entonces, el √ļnico r√©gimen era el de comunidad, por el que los c√≥nyuges comparten todo lo que ganan.

Pablo es due√Īo de una imprenta y tiene un hijo de un matrimonio que se termin√≥ hace quince a√Īos. El trago amargo de aquel divorcio y la tranquilidad de poder gestionar por su cuenta la manutenci√≥n de su hijo son las razones principales por las que, cuando se cas√≥ en segundas nupcias con Natalia, quiso hacerlo con separaci√≥n de bienes mediante.

“Soy hijo √ļnico y mi mam√° me dej√≥ un departamento cuando falleci√≥. Con mi primera pareja compramos otro para mudarnos, pero ella no hizo ning√ļn aporte econ√≥mico. En ese momento, un amigo me dijo: ‘¬ŅPor qu√© no especific√°s que se compr√≥ con la venta de algo tuyo?'”, cuenta Pablo, de 54 a√Īos. El consejo le result√≥ chocante, decidi√≥ ignorarlo e inscribi√≥ la propiedad como bien ganancial. Hoy lo lamenta: “En el divorcio la que fue mi se√Īora recibi√≥ la mitad sin haber aportado un peso”. Por eso, el nuevo sistema le parece “m√°s sano y transparente”.

Es una elecci√≥n que crece en las estad√≠sticas. Seg√ļn datos del Registro del Estado Civil y la Capacidad de las Personas proporcionados a LA NACION por el Ministerio de Gobierno porte√Īo, menos del 10% de los matrimonios optaron por el r√©gimen de separaci√≥n de bienes en 2015. Pero en 2016 fue el 13,95% del total, en 2017 el 16,62% y en 2018 el 17,72%. Y de los 5509 matrimonios celebrados en 2019, hasta junio √ļltimo, el 20% lo eligi√≥. Como tambi√©n se puede optar despu√©s de casarse, estas cifras no incluyen a quienes se fueron sumando con el matrimonio ya constituido.

“Cada vez recibimos m√°s consultas. De parejas que se casan por segunda vez, de casados en comunidad que se quieren divorciar, pero no se deciden a iniciar ese tr√°mite, y de j√≥venes que prefieren mantener sus patrimonios separados, porque no saben cu√°nto va a durar el amor”, dice Mar√≠a Marta Herrera, escribana y asesora del Colegio de Escribanos porte√Īo.

En 2018 hubo 6899 divorcios y se casaron 12.031 parejas en la ciudad. De las 2131 que eligieron mantener sus bienes separados, en el 30% de los casos al menos uno de sus miembros ya se hab√≠a casado con anterioridad. Y m√°s del 65% ten√≠a entre 20 y 40 a√Īos, lo que se√Īala un inter√©s por parte de los j√≥venes con una visi√≥n menos estructurada del matrimonio.

Geraldine (26) y Leandro (36) son pareja desde hace cinco a√Īos y en diciembre √ļltimo se casaron. No tienen hijos, es su primer matrimonio y vivieron la ceremonia casi como un tr√°mite. “Ni lunch, ni fiesta, ni luna de miel, ni nada: fue algo super√≠ntimo, solo con los testigos -cuenta ella, una empleada administrativa-. Para nosotros es un s√≠mbolo de uni√≥n, de compa√Īerismo, pero tambi√©n nos sirve para adquirir derechos, como compartir la obra social”.

Optaron por el r√©gimen de separaci√≥n de bienes. “Ninguno de los dos tiene nada, pero somos independientes. Lo m√≠o es m√≠o, lo de √©l es de √©l, y siempre nos manejamos as√≠. Est√° bueno dejar las cosas claras desde el principio”, dice Geraldine. Y agrega: “Con el matrimonio no quer√≠a perder mi individualidad: yo trabajo y yo elijo. Por como soy, siempre va a ser as√≠ y est√° bueno tambi√©n encontrar a alguien que pueda entender eso”.

Adem√°s de la independencia, Pablo destaca la posibilidad de manejar su econom√≠a a voluntad: “No ten√©s que andar justificando tanto, hasta en lo b√°sico. A m√≠ me gusta todo lo relacionado con el dise√Īo y, en mi primera relaci√≥n cuando compraba algo, tal vez mi mujer me preguntaba para qu√©. Ahora puedo comprar lo que quiero mucho m√°s relajado”.

De eso no se habla

El manejo de los bienes del matrimonio es un tema que produce incomodidad en p√ļblico y en privado: la dificultad para obtener testimonios es prueba de ello. Y abundan los prejuicios: quienes compartieron sus historias pidieron resguardar su identidad para evitar explicaciones a familiares que pudieran llegar a pedirlas.

A veces cuesta hablarlo incluso entre los futuros c√≥nyuges. “El tema del dinero todav√≠a es tab√ļ. Es dif√≠cil de abordar sin que se mezclen los sentimientos y los propios valores de los miembros de la pareja”, opina Herrera.

Geraldine cuenta que entre Leandro y ella “fue una decisi√≥n natural y no hubo historia”, pero Pablo recuerda que con Natalia lo fue charlando de a poco. “Me cost√≥ decirlo, porque yo ten√≠a resquemor. Parecer√≠a que lo primero que el otro escucha es: ‘Quiero que mis bienes sean m√≠os para que no me los saques’. Lo hablamos varias veces y entendimos que era mejor para ambos, que as√≠ cada uno se maneja de la forma m√°s simple”, se√Īala.

No todo su entorno comprende la decisi√≥n. “Mis amigos solteros lo ven como positivo. Pero tengo un amigo que se cas√≥ a los 18, llevan toda una vida juntos y tienen cuatro hijos, y lo ve como algo rar√≠simo. Creo que muchos lo hacen pero no lo dicen, lo guardan para su intimidad porque todav√≠a no est√° bien visto. Es un tema √°lgido, como la pol√≠tica. A la gente le cuesta: quiere ser la pareja perfecta o correcta, pero no entienden que no pasa por ah√≠”.

¬ŅDe d√≥nde viene el prurito? Seg√ļn la doctora √örsula Basset, directora del Centro de Investigaciones en Derecho de Familia de la Universidad Cat√≥lica Argentina (UCA), hay razones hist√≥ricas. Entre 1871 y 2015 rigi√≥ el C√≥digo Civil, redactado por Dalmacio V√©lez Sarsfield, en el que qued√≥ establecida la comunidad como √ļnica posibilidad patrimonial.

“Era avanzado para la √©poca y reconoc√≠a que la mujer ten√≠a tanto derecho a lo que generaba el marido como el marido mismo. Para V√©lez Sarsfield, hablar de dinero en el matrimonio era faltar al pudor. Si ibas a compartir el cuerpo y la vida, separar el dinero era una divisi√≥n artificiosa, vista como indecente. Y 150 a√Īos de esa ley en nuestro pa√≠s crearon una cultura”, explica la letrada a LA NACION.

As√≠, cataloga a la Argentina como “uno de los raros casos en el mundo que ten√≠an el sistema √ļnico de comunidad”. En otras latitudes la separaci√≥n de bienes existe desde hace mucho y el tema no produce escozor. En Italia es la opci√≥n elegida en dos de cada tres matrimonios y en Francia, lo hac√≠a el 40% ya en el siglo XIX, seg√ļn las cifras de los respectivos institutos nacionales de estad√≠stica. La comparaci√≥n con Estados Unidos no vale -observa Basset-, porque all√≠ “cada Estado tiene sus propias leyes”.

De eso no se sabe

Los especialistas advierten que, a pesar del aumento de casos, todav√≠a prima el desconocimiento sobre el tema. Y recomiendan asesorarse para evitar problemas futuros. “Si una persona gana mucho y la otra poco, una es rica y la otra pobre, aunque est√©n casadas”, aclara Basset.

Por su parte, Ana Rosenfeld, abogada de numerosas celebridades, se√Īala: “Hoy me estoy dedicando a atacar convenios de separaci√≥n, porque solo ponen una crucecita en el formulario del Registro Civil y no hacen notarialmente las cosas como se deben. Hay que aclarar qu√© es lo m√≠o y qu√© es lo tuyo, porque es muy fina la l√≠nea si el convenio no est√° hecho como corresponde”.

Para que sea v√°lida, la opci√≥n debe registrarse en acta p√ļblica frente a un escribano. Adem√°s de elegir r√©gimen, se anotan “los activos, pasivos y donaciones que los c√≥nyuges se hagan y quieran consignar”, indica Basset. El r√©gimen de comunidad es el que se aplica por defecto, pero nada es definitivo: se puede cambiar entre ambos todas las veces que se quiera, con un permanencia m√≠nima de un a√Īo en cada uno.

Independientemente de la elecci√≥n, hay obligaciones que persisten. Durante el matrimonio los c√≥nyuges deben colaborar en los gastos del hogar y son deudores solidarios respecto de cosas como el colegio de los hijos. “La separaci√≥n de bienes resuelve temas de divorcio, pero no cambia la situaci√≥n frente a la cuota alimentaria ni a la compensaci√≥n econ√≥mica de la c√≥nyuge ni a la situaci√≥n hereditaria”, agrega Rosenfeld.

Un error com√ļn, se√Īala Basset, es asimilar la separaci√≥n de bienes al contrato prenupcial o prenup popularizado por las celebridades de Hollywood: “Los prenupcial agreements de la doctrina anglosajona exceden la elecci√≥n del r√©gimen patrimonial y pueden tener cl√°usulas sobre c√≥mo repartir las cosas, cl√°usulas penales o acerca de lo que ocurre ante una infidelidad”. En la Argentina, no existe algo as√≠ para el matrimonio, aunque s√≠ es posible en las uniones convivenciales.

El inter√©s en el nuevo r√©gimen patrimonial es se√Īal de cambios m√°s grandes. “Cambi√≥ la posici√≥n de la mujer en la vida civil, y hay mujeres que ganan lo suficiente o m√°s que sus parejas. Y tambi√©n una proyecci√≥n de menor duraci√≥n del matrimonio: ya no pens√°s que es para siempre, sino mientras dure el amor. Triste o no, ese es el escenario”, dice Basset.

Desde su experiencia, Pablo concuerda. Y cree que el r√©gimen de comunidad responde a otra √©poca: “Fue pensado hace muchos a√Īos para otra situaci√≥n, cuando te casabas con tu primera novia; segu√≠as as√≠ 50 a√Īos y si las cosas estaban mal la luchaban desde adentro. Y ahora, no s√© si est√° bien o mal, por una determinada situaci√≥n tal vez decid√≠s separarte. Entonces hay que adaptarse a estos nuevos tiempos: hoy son m√°s las personas que se divorcian que las que se casan”.

Respuestas para las dudas m√°s frecuentes

¬ŅQu√© puede contener el contrato prematrimonial?

Un inventario de los bienes o de las deudas de cada uno. Un inventario de los regalos o donaciones que los cónyuges se hagan.

¬ŅCu√°ndo se puede otorgar la convenci√≥n matrimonial?

Antes de casarse, aunque rige desde la celebraci√≥n del matrimonio. Despu√©s de casarse, si se deja pasar un a√Īo de vigencia del r√©gimen anterior.

¬ŅSe puede cambiar el r√©gimen?

Se puede cambiar tantas veces como se quiera, siempre dejando pasar un a√Īo de la vigencia del contrato anterior. Cada vez que se cambia del r√©gimen de comunidad al de separaci√≥n, deben dividirse los bienes que son comunes.

¬ŅQui√©n puede otorgar convenciones matrimoniales?

Todas las personas que pueden casarse. Los menores de 18 a√Īos, que se casan con autorizaci√≥n del juez, no pueden hasta alcanzar la mayor√≠a de edad.

¬ŅQu√© pasa si una pareja no hace una convenci√≥n matrimonial?

En ese caso, rige el régimen de comunidad de ganancias.

¬ŅQu√© reg√≠menes se pueden elegir?

Antes del matrimonio, el de separación. Después de casarse, si se tiene régimen de comunidad, el de separación. Si se tiene de separación, puede pasarse a comunidad.

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