Lo que el Sancho Panza polaco quisiera decir a los españoles

Me cruzo con ustedes por las calles de sus ciudades… cuyos nombres quiero acordarme por el resto de mi vida. Las he recorrido, más de 75, en toda España, porque la infancia tras el Telón de Acero me hizo una conquistadora incansable del Mundo, de lo más fascinante en el viejo continente. Dicen que Toledo es «la ciudad de las tres culturas», yo solo sé que Toledo me hechizó con una sola cultura, la que luego estaba admirando en las otras 74 ciudades dispersas por todo vuestro pais.

Y desde que las puedo conocer las sorpresas no tienen fin: 24 horas al día. Una no puede aburrirse con ustedes, es imposible cansarse. Una hace su siesta y no sabe si cuando se despierta no habrá más países en Europa y si acaso un nuevo estado independiente durará más de 8 segundos. No se puede perder de vista España, que había conquistado todo el mundo pero ahora parece morder su propia…no, no cola sino su medula espinal. Esto no es una imagen muy bonita, ni siquiera para una polaca, y por eso lo escribo con una profunda tristeza.

¿Quizás estén demasiado cerca, no solo de su tierra, sino también cerca de su «Torre de Babel» para reconocer su verdadera situación? Tranquilos, la mayoría de los europeos la tienen en su país pero la vuestra, me atrevo a decir, es especialmente espectacular. No me refiero a ningún edificio sino al hecho de la confusión de lenguas. En España en el doble sentido de la palabra. Primero el fenómeno se puede describir mejor con un dedo en el mapa: desde El Paso en EEUU hasta el extremo de la Patagonia se usa un idioma común mientras que desde A Coruña hasta Girona se usa generosamente hasta 5 idiomas. Es una Torre de Babel en su dimension geográfica pero hay también otra en su dimensión semántica: las mismas palabras significan cosas diferentes por completo. ¿De qué tipo de «valores» cuenta por una parte Otegui y por otra parte Abascal? ¿Que es un patrimonio común o que es el bien común para Torra y que es para el Rey Felipe VI? Sí, eso es una verdadera confusión de lenguas y en realidad me he perdido y ya no sé en qué lengua tengo que hablar con ustedes. ¿Puede seguir y desarollarse un país donde no puedan entenderse ni los líderes de los más grandes partidos ni un español promedio con sus paisanos del Norte ferozmente anti-españoles? Solo les reto a recordar que mi Polonia siempre era como un pastel que otras potencias se dividian sin escrúpulos entre si, pero aún borrados del mapa hemos mantenido la misma lengua, cultura y sentido de ser una nación por el simple hecho de amar la patria y sentir gratitud hacia nuestros antepasados. Cabe preguntar a un senador de Podemos si también eramos franquistas o fachas nosotros, los polacos.

Hace años que Toledo me hizo oír su voz majestuosa y no me refiero solo al sonido agradable de la campana «La Gorda» sino al mensaje cautivador escrito en todas las piedras: «había pasado por aquí la historia fascinante y singular». Allí se empezó el Reino sin límites, el que nos dio a toda la gente el mundo en tamaño XXL. Pero no fue eso que lo hizo más digno de admiración en la historia del mundo. Después de todo existían otros imperios gigantescos, los que no se merecen ni una lagrima de añoranza: El Imperio de los mongoles, el Imperio Soviético. El Imperio Generador Español con su alma cristiana que le dictaba la auto-reflexión (controversia de Valladolid) y gran empatia al tratar con los pueblos le hacía ser único e impresionante. Porque gracias a su catolicismo la Corona española interrumpió aquella costumbre de tratar atrozmente a los ajenos, los forasteros, y fueron los conquistadores los que empezaron a construir los ayuntamientos, universidades y escuelas. Pero por desgracia, como ya se les había aplicado a ustedes una nueva especie de «pedagogia de la verguenza», otra versión actualizada de la Leyenda Negra con la deformación de su historia nacional, os cuesta estar agradecidos a vuestros antepasados.

La izquierda con su poder y medios de propaganda puede seguir mintiendo sobre ese supuesto opresivo imperio del hombre blanco y heterosexual pero los extranjeros y los turistas no nos lo tragamos. Igualmente se puede percebir lo que nosotros polacos llamamos «las manchas blancas de la historia», es decir, los hechos escondidos, omitidos, silenciados para el bien del régimen… Como viajo mucho por toda España y entro a visitar catedrales, iglesias y conventos suelo leer los carteles explicativos con la información. Y entonces empieza lo mismo de siempre: «el retablo del renacimiento SE incendió durante la Guerra Civil». «El Coro SE destruyó», etc. La conocemos muy bien en Polonia, esa destrucción y pérdida del patrimonio cultural pero al menos le informamos a un turista de que sí, «el Palacio fue destruido totalmente por el Ejército Rojo» o «La catedral fue arrasada por las tropas alemanas». Es el dato justo que merece conocer cada uno interesado en visitar nuestro patrimonio, mientras que en España todo lo malo se lo hizo a sí mismo. Es una lógica bastante conmovedora pero cuando la aplica un niño diciendo a su mamá que «el espejo se rompio solo».

Y por eso, con esta petición se solicita un trato serio a nosotros, los visitantes, porque no somos como los telespectadores ingenuos de Russia Today, donde ni se menciona ni se cuenta nada sobre sobre la detención de mil personas reclamando una Rusia libre, pero se habla sin fin de lo podrido que es Occidente con su liberalismo (es el «franquismo» en Rusia). Es una eterna tentación del Homo Comunistus ocultar las verdades aún cuando son visibles de lejos como catedrales. Claro, puedo como periodista publicar en la prensa polaca los articulos sobre la Leyenda Negra española y lo he hecho ya, pero, ¿cómo narrar sobre la nueva Leyenda Rosa al que el gobierno de PSOE con su Ley de Memoria Histórica quiere tapar, silenciar unas cuestiones y extraer otras? Y como explicar a mis lectores polacos que el gobierno prefiere pactar con criminales de Bildu que con constitucionalistas y patriotas que optan por la unidad y prosperidad de su patria? No lo sé. ¿Y cómo describir esa guerra de sexos en la península en mi pais donde cada día millones de polacas se ponen sus tacones altos y faldas para atraer a los hombres? No lo sé…

¿Es que ya no hay ningún nuevo Sancho Panza en España, cercano a su amo gobernante (cualquier similitud de gobernante actual con el caballero noble está excluida) que podría repetir ese argumento sensato: «porque tengo para mí que, aunque lloviese Dios reinos sobre la tierra, ninguno asentaría bien sobre la cabeza del…» doctor Sánchez.

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