Lluvia de hamburguesas sin carne: los efectos en la Argentina

Entre los avances tecnológicos vistos en una feria en Las Vegas, el vinculado al alimentoque prescinde de las vacas es el que más efectos podría tener sobre la matriz productiva local

Televisores enrollables, robots para misiones lunares, pantallas modulares, minidrones para sacar selfies a distintas alturas, celulares plegables: en el √ļltimo Consumer Electronics Show (CES) de Las Vegas, la convenci√≥n de tecnolog√≠a m√°s importante del mundo y que se realiz√≥ en enero pasado, estos productos dominaron la agenda medi√°tica y la atenci√≥n del p√ļblico masivo. Pero ninguno de estos avances tiene, sobre la matriz econ√≥mica argentina, un potencial de impacto mayor al de otra presentaci√≥n realizada en el mismo congreso, en este caso por la empresa Impossible Foods: la versi√≥n 2.0 de su producto estrella, la “hamburguesa imposible”, hecha en un 100% a base de vegetales que imitan el sabor y la textura de la carne de vaca.

“La nueva receta es mejor en todo sentido: sabor, nutrici√≥n y versatilidad”, dice a LA NACION Julia Sanguinetti, una argentina que desde hace cuatro a√Īos investiga en el √°rea de qu√≠mica de materiales de la empresa radicada en la costa oeste de los Estados Unidos. Hasta ahora, la versi√≥n original de la hamburguesa imposible se pod√≠a conseguir en unos 500 restaurantes de la mayor econom√≠a del mundo. La novedad para 2019 es que el producto 2.0, que tiene cero gluten y nada de colesterol y que, seg√ļn algunos estudios, hasta “llena m√°s” que su par de carne, se lanzar√° para el p√ļblico masivo en supermercados.

Sanguinetti, cuyo trabajo es analizar y evaluar materiales provenientes de las plantas para dise√Īar nuevos productos que tengan consistencia y textura similares a los que vienen del reino animal, cuenta que a√ļn no se pudieron replicar churrascos y cortes de asado sobre la base de plantas, “pero crear este tipo de bienes es parte de nuestras metas”. Para la cient√≠fica argentina, el lanzamiento de la hamburguesa imposible 2.0 en supermercados permitir√° que muchas personas reduzcan su “huella ecol√≥gica”, al comer menos carne animal.

La preocupaci√≥n por el cambio clim√°tico est√° en el centro de la misi√≥n que promueve el qu√≠mico Patrick Brown, que fund√≥ en 2011 la empresa en la que trabaja Sanguinetti. Aunque hay una decena de startups dedicadas al reemplazo de carne de vaca, cerdo, pollo, peces y otros animales en forma sint√©tica, Impossible foods es pionera y es la m√°s conocida. Brown sostiene que la huella de carbono (contaminaci√≥n) de la cr√≠a de animales para alimentaci√≥n est√° a la par de la de todos los transportes del mundo sumados. Y que cambiar la dieta global hacia m√°s vegetales es m√°s eficiente, r√°pido y factible para lograr que no suba tanto la temperatura promedio, que mudar todo el transporte a energ√≠as alternativas y, desde ya, que explorar Marte para instalar colonias all√≠ cuando el planeta se vuelva invivible. “Todos los edificios, caminos y lugares pavimentados ocupan menos de 1% de la superficie terrestre, mientras que la dedicada a la cr√≠a de animales o al cultivo de granos para alimentarlos llega a 45%”, dice Brown.

¬ŅCu√°l podr√≠a ser el impacto de una masificaci√≥n de la producci√≥n de carne en laboratorios para la Argentina? Iv√°n Ord√≥√Īez, economista especializado en agronegocios y consultor, describe el contexto con algunos n√ļmeros: el sector, a nivel local, genera el 60% de las exportaciones y de la soja para alimentar cerdos, peces y pollos en China, y sus derivados para producir leche y carne en los Estados Unidos representan uno de cada tres d√≥lares exportados por el pa√≠s. Los agronegocios como sistema emplean al 20% de la poblaci√≥n activa y el PBI del agro ronda el 15% del total. El pa√≠s es el sexto productor mundial de carne de vaca, detr√°s de los Estados Unidos, Brasil, la Uni√≥n Europea, China y la India.

“Esto no es un chiste, hay que seguirlo de cerca muy seriamente -dice Ord√≥√Īez-, tanto una disrupci√≥n en el segmento de la producci√≥n de carne en laboratorios como en el √°rea de energ√≠as alternativas -que reducir√≠a la demanda de granos para el bioetanol- significar√≠a una correcci√≥n a la baja masiva en los precios internacionales de granos. No hablamos de un 15% como en un ciclo bajista, sino de escenarios mucho m√°s dram√°ticos”.

Camino evolutivo

Ord√≥√Īez hace algunas salvedades. Para √©l, la r√©plica de un bife o de cortes de asado es mucho m√°s dif√≠cil de lograr a nivel qu√≠mico que la de una hamburguesa, y estamos todav√≠a a varios a√Īos de poder hacerlo. La adopci√≥n de estos productos a escala planetaria ser√° gradual y dar√° margen para reconvertir el negocio agropecuario. “Hay muchas avenidas para explorar, como las granjas farmacol√≥gicas -para producir medicamentos- o los biopl√°sticos, que no se hacen sobre la base de derivados del petr√≥leo, sino de vegetales como la soja, el ma√≠z o la batata”, explica el economista. “En lo que habr√° que trabajar pronto es en la calidad y en la marca de la carne argentina, porque los productos ‘commoditizados’ van a ser los primeros en sufrir a nivel de precios”, completa.

En el campo de la innovaci√≥n y de los emprendedores suele repetirse el siguiente dicho: “Estados Unidos lo inventa, China lo copia y Europa lo regula”. Sin embargo, en lo que respecta a imitar platos de carne de cualquier tipo a trav√©s de vegetales, China es pionera y tiene una tradici√≥n milenaria. Durante la dinast√≠a Tang (entre el 618 y el 907 despu√©s de Cristo) se serv√≠an banquetes donde se replicaba al cerdo con plantas. Y hay una fuerte tradici√≥n budista hacia la comida vegetariana, que hace que el pa√≠s m√°s poblado del mundo sea visto como un mercado de reconversi√≥n relativamente f√°cil hacia la carne de origen vegetal.

En la Argentina, dice Sanguinetti, “si bien a priori parecer√≠a una locura traer productos alternativos para reemplazar la carne, dado que es un pa√≠s con una tradici√≥n ganadera tan fuerte y es dif√≠cil cambiar h√°bitos muy arraigados en la sociedad, por otro lado vemos un aumento en la demanda de productos hechos con plantas y una suba de la conciencia por el cuidado del medio ambiente y de la salud”, argumenta.

“No solo los animales no son la √ļnica v√≠a para producir la comida favorita de los habitantes del planeta, sino que tampoco son la mejor. Hasta el d√≠a de hoy, la √ļnica tecnolog√≠a que conoc√≠amos para trasformar plantas en carne eran los animales. Pero esta tecnolog√≠a es terriblemente ineficiente, porque las vacas, los cerdos, los pollos y los peces no evolucionaron para ser comidos”, sostiene Brown. Su firma recaud√≥ dinero de inversores de alto perfil como Bill Gates, UBS o Google Ventures. Al tratarse de algunos productos completamente nuevos, la FDA (la Administraci√≥n de Medicamentos y Alimentos de EE.UU.) y sus pares regulatorios de otros pa√≠ses vienen poniendo reservas ante la posibilidad de que algunos de sus componentes puedan producir alergias.

El debate es amplio. Despu√©s de todo, los avances en tecnolog√≠a alimentaria son los que nos definieron como los seres humanos que somos en la actualidad, sostiene el antrop√≥logo ingl√©s Richard Wrangham en su libro La captura del fuego: c√≥mo cocinar nos hizo humanos. Dos millones de a√Īos atr√°s, el dominio del fuego hizo que las comidas cocinadas aumentaran la cantidad de energ√≠a que se obten√≠a de los alimentos, lo que en el camino evolutivo redund√≥ en cerebros m√°s grandes y sofisticados. Las implicancias de una “lluvia de hamburguesas” (de origen vegetal) van mucho m√°s all√° de lo econ√≥mico.

sebacampanario@gmail.com

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