Lechazo de Olmedo: manjar a fuego lento

Las fechas navideñas invitan a saltarse un poco la dieta: comidas copiosas, dulces varios e ingesta de comida que, normalmente, no solemos comer. El lechazo es uno de esos productos típicos que suele estar en la mesa en fechas señaladas, y conseguir que esté rico y en su punto es una de las tareas que se trata de conseguir en todos los hogares. En ese sentido, la empresa Lowla Food, con sede en Sevilla, es especialista en productos de alta calidad «cocinados al vacío y a baja temperatura» y que tienen como producto estrella el lechazo.

Juan García, natural de la localidad vallisoletana de Olmedo y afincado ahora en Sevilla, y el sevillano Fernando Ramírez, crearon su firma en noviembre de 2017, aunque fue meses después, en agosto de 2018, cuando la compañía consiguió despegar del todo y estar a pleno rendimiento comercializando su género. García explica que la cocción a baja temperatura del lechazo le da «una textura de alta cocina y de calidad excepcionales» dejándolos «mucho más tiernos y jugosos y, además, mucho más sano, ya que es rico en grasas insaturadas». Asimismo, García expone que sus lechazos, que los adquieren de una granja de Olmedo, «son más que ecológicos» porque se crían en un ambiente «natural y sostenible» ya que las ovejas se alimentan de «pulpa de cítricos» y usan como antibióticos «bálsamo de ajo negro y vinagre de manzana». Todo natural.

Lowla food tiene una tienda online para comprar su producto

Con la idea de unir «el producto de Castilla y León con la cocina andaluza» García y Ramírez se instalaron en una fábrica «pequeñita pero muy optimizada para empezar», donde cuentan con una máquina específica que lleva a cabo ese proceso de cocción que se realiza al vacío. «Los ingredientes los metemos en crudo, lo envasamos al vacío y se cocina dentro de los envases especiales en su propio jugo, no añadimos ningún tipo de conservante», explica García. Esto produce que se cocine muy lentamente durante muchas horas y, tras ese tiempo, se refrigera, listo para que pueda meterse en un horno durante unos 20 minutos y se pueda degustar «incluso con cuchara de lo tierno que está», apunta García.

El vallisoletano Juan García y el sevillano Fernando Ramírez, dueños de Lowla Food

Para profesionales

Lowla Food nació, en un primer momento, más dirigida hacia el sector profesional, como los restaurantes. «Son productos que necesitan mucho tiempo de elaboración, lo que les produce atascos en sus cocinas. Por esa razón pensamos en ofrecerles un mayor rendimiento y, al final, un mayor ahorro para ellos también», explica García, quien también comenta que incluso pueden pedirles el lechazo «el día antes». Así, ante el creciente interés generado en torno a su producción, tomaron la decisión de abrir una tienda online para que cualquier persona de la península lo pueda comprar dondequiera que esté.

Ahora, de cara al futuro, esperan crear una marca de calidad, dar a conocer todos los productos que realizan y poder exportarlo, proyecto en el que ya están trabajando.

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