Le confunden el electro y acaba intervenido y en la UCI por un infarto que no tenía

Un hombre que sufr√≠a una patolog√≠a menor acab√≥ tratado de urgencia en un hospital de Zaragoza por un infarto que no sufr√≠a, pero que le hab√≠an endosado tras haber traspapelado su electrocardiograma y haber cogido el de otro paciente que hab√≠a sido atendido la v√≠spera con claros indicios de estar sufriendo un ataque card√≠aco. La v√≠ctima de la equivocaci√≥n reclam√≥ a la Sanidad p√ļblica aragonesa, que le ha reconocido el error. Seg√ļn el dictamen oficial al que ha tenido acceso ABC, la Administraci√≥n regional le resarcir√° con una indemnizaci√≥n de 475 euros, mucho menos de lo que solicitaba el damnificado.

Los hechos se remontan al 1 de junio del a√Īo 2017. Ese d√≠a, este hombre acudi√≥ al Centro de Salud de Fuentes de Ebro (Zaragoza) con un dolor en el pecho, una opresi√≥n que le molesta al respirar. La doctora que le atiende le hace unas preguntas clave para ir concretando el diagn√≥stico y, para asegurarse, lo somete a un electrocardiograma.

Por la exploraci√≥n que le realiza, el antecedente que le expone el paciente ‚Äďque hab√≠a tenido fiebre unos d√≠as antes- y las caracter√≠sticas del dolor ‚Äďque no se irradia ni por los brazos ni por la mand√≠bula-, la doctora le indica que todo apunta a que se trata simplemente de una pericarditis v√≠rica, no de una afecci√≥n card√≠aca. Pero eso se trunca sorpresivamente cuando el personal del centro entrega a la doctora el electrocardiograma, que muestra signos t√≠picos de infarto. As√≠ se lo comunica al paciente de inmediato, activa el denominado ¬ęc√≥digo infarto¬Ľ y solicita urgentemente una UVI m√≥vil para que lo traslade al Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

En la UVI móvil le realizan otro electro cuyo resultado no muestra los signos de gravedad que se habían detectado en la prueba del centro de salud. Y cuando le atienden en el Hospital Miguel Servet, los especialistas vuelven a hacerle otro electro con un resultado similar al de la UVI móvil. No revela evidencias de infarto. Pero, ante la duda, los facultativos deciden someterlo a más pruebas, ingresarlo en la UCI, pautarle el tratamiento típico en estos casos con carácter preventivo y someterlo a un cateterismo, la introducción de una sonda para llegar hasta el corazón y sus arterias. Se trata de una prueba de envergadura y con significativos riesgos potenciales.

El resultado del cateterismo que le practicaron fue n√≠tido: el coraz√≥n de este hombre estaba totalmente sano, algo que de ninguna forma encaja con lo que apuntaba el primer electro del centro de salud que hab√≠a hecho activar el ¬ęc√≥digo infarto¬Ľ. Ante la extra√Īeza, se revisa ese primer electro y se destapa el error: no correspond√≠a a este hombre sino a otro paciente. De hecho, el electro no llevaba nombre alguno que lo identificara, pero s√≠ el d√≠a y la hora a la que hab√≠a sido realizado, y resulta que era la v√≠spera. Es decir, el hombre hab√≠a sido diagnosticado de infarto porque hab√≠an confundido el electro y le hab√≠an endosado el de otro paciente que fue atendido el d√≠a anterior.

El error supuso que el hombre cuyo corazón estaba sano había sido tratado de urgencia como infartado, fue internado en la UCI, le administraron morfina, fue sometido a un cateterismo, lo tuvieron hospitalizado del 1 al 5 de junio de 2017, y se llevó un susto de órdago.

Unos meses despu√©s, la v√≠ctima de este error cl√≠nico formul√≥ contra el Gobierno aragon√©s una reclamaci√≥n de reclamaci√≥n patrimonial, por la deficiente actuaci√≥n de la Sanidad p√ļblica aragonesa. Ahora, a√Īo y medio despu√©s, llega la respuesta de la Administraci√≥n regional, que admite la responsabilidad, pero la despacha con una indemnizaci√≥n que no llega ni a 500 euros, tres veces menos de lo que reclamaba el damnificado.

El dictamen jur√≠dico oficial recabado por la Consejer√≠a de Sanidad no acepta, ni de lejos, los 15.000 euros que reclamaba el afectado por los cinco d√≠as que estuvo hospitalizado por un ataque al coraz√≥n que no sufr√≠a, los 24 d√≠as que despu√©s estuvo de baja sin hospitalizaci√≥n y el da√Īo moral ¬ępor haber sufrido una intervenci√≥n quir√ļrgica, por dem√°s innecesaria, como fue el cateterismo¬Ľ. Sin embargo, el dictamen de la Administraci√≥n considera que solo cabe indemnizarlepor el cateterismo al que fue sometido sin necesidad, y que basta con abonarle 475 euros por esa intervenci√≥n. Todo ello, eso s√≠, tras admitir que ¬ęla actuaci√≥n m√©dica y la asistencia prestada al paciente fue incorrecta y no ajustada a la lex artis ad hoc (sic), ya qu eno se le diagnostic√≥ adecuadamente la situaci√≥n que padec√≠a, siendo innecesaria la realizaci√≥n del cateterismo, lo que supuso un perjuicio para el reclamante al practic√°rsele una prueba m√©dica innecesaria¬Ľ.

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