Las tensiones sobre Irlanda enrarecen el fin de la negociación

A seis meses justos de que se consume el Brexit, las negociaciones para el divorcio entre la Uni√≥n Europea y el Reino Unido parecen completamente arruinadas. Sobre todo la parte brit√°nica mantiene los aspavientos correspondientes a un proceso extremadamente complejo. En realidad, seg√ļn fuentes del equipo del negociador europeo Michel Barnier el tratado para una ¬ęsalida ordenada¬Ľ est√° t√©cnicamente cerrado. Todo est√° pactado hasta en los detalles que parec√≠an m√°s dif√≠ciles, pendiente del factor irland√©s, la cuesti√≥n de la frontera entre Irlanda y la provincia brit√°nica de Irlanda del norte, que sigue siendo el p√ļnto m√°s complejo y que puede hacer fracasar todo el proceso.

La salida del Reino Unido de la UE se producir√° inexorablemente el 29 de marzo de 2019, a las doce de la noche hora de Bruselas. La fecha fue elegida por la primera ministra brit√°nica cuando firm√≥ hace ahora un a√Īo y medio la carta que envi√≥ al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, para comunicar el resultado del refer√©ndum de 2016. Si entonces no hubiera acuerdo, el tratado es claro: en ese momento exacto el Reino Unido dejar√° de ser miembro de la UE haya o no acuerdo.

Para la Comisi√≥n, que lleva todo el peso de las negociaciones, est√° todo preparado para esa desconexi√≥n. Incluso se prepara la apertura de la embajada en Londres y de algunos nombres para ocupar el puesto de embajador, entre los que se menciona al actual secretario general de la Comisi√≥n, Martin Selmayr, o la ¬ęnumero dos¬Ľ del servicio de Acci√≥n Exterior (SEAE), Helga Schmid, ambos alemanes.

Los asuntos que en su día parecieron más escabrosos, como la factura del divorcio, se cerraron en los 45.000 millones que el Reino Unido deberá pagar. También se ha cerrado el capítulo de los ciudadanos europeos que llegaron al Reino Unido mientras este país formaba parte de la UE. Después de un primer periodo de vacilación por parte británica, cuando las negociaciones las dirigía David Davis, las cosas se aceleraron con la llegada de su sucesor, Dominic Raab, mucho más pragmático, hasta el punto de que muchos de los funcionarios europeos que formaban parte del grupo de primera línea de Barnier han sido ya reintegrados a otros puestos en la administración comunitaria. En algunos casos, como la cooperación en materia de seguridad e Interior, Barnier ha reconocido que los británicos han sido tan entusiastas que pedían participar en campos de los que se habían autoexcluido siendo miembros de la UE.

Como el propio Barnier ha dicho varias veces, ¬ęnada est√° acordado hasta que todo est√° acordado¬Ľ. Es decir que esos avances siguen pendientes de que se llegue a una f√≥rmula satisfactoria en el caso de la frontera irlandesa. Las razones por las que ese tema debe ser definido tan estrictamente son f√°ciles de entender. Bruselas teme que una vez que el Reino Unido abandone la UE decida aplicar en todas las dem√°s fronteras el mismo criterio flexible y amistoso que est√° dispuesta a conceder a Irlanda del Norte para evitar que se levante all√≠ una frontera f√≠sica. Irlanda y el Reino Unido forman un ¬ę√°rea de libre circulaci√≥n¬Ľ propia que cuadra bien con el hecho de que ambos pertenezcan a la UE y al mercado √ļnico, aunque no formen parte del √°rea de Schengen. Cuando se consume el Brexit, lo que Bruselas quiere es que el Reino Unido acepte un mecanismo de salvaguardia para garantizar que en caso de necesidad se pueda controlar el tr√°fico de mercanc√≠as entre la isla de Gran Breta√Īa y la provincia de Irlanda del Norte para proteger la integridad del mercado √ļnico. La cuesti√≥n deber√≠a dejarse zanjada en la cumbre del pr√≥ximo d√≠a 18 en Bruselas. Pero por si acaso, la Comisi√≥n prepara tambio√©nel escenario del divorcio sin acuerdo. El Consejo puede darse una segunda oportunidad en una cumbre extraordinaria en noviembre, pero si entonces tampoco hay acuerdo, el Brexit ser√° sin anestesia.

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