Las ruinosas cuentas de la Expo de 2008 se cobran otros 10 millones de euros una década después

Más de diez años después de que se celebrara en Zaragoza la Expo del Agua, aquel evento que dejó un agujero de cientos de millones de euros sigue azotando las cuentas públicas. Ahora lo hace con una factura de órdago, de unos diez millones de euros, que llega con once años de retraso. Tras un largo pleito, la Justicia ha dado la razón a los dueños de unos terrenos a los que se los expropiaron pagándoles la cuarta parte de lo que realmente valían.

La Administración ejecutó estas expropiaciones en el año 2007. Los expropiados fueron los socios del Tiro de Pichón, un club deportivo a la que le quitaron 12.600 metros cuadrados que tenía a orillas del Ebro, en la zona en la que se iba a levantar el recinto de esa Exposición Internacional de 2008. En su día, la Administración decidió que solo tenía que pagarles por una porción de apenas mil metros cuadrados; el resto –argumentó en aquel momento la Administración- eran suelos de dominio público hidráulico.

Por los menos de mil metros cuadrados que les fueron reconocidos, esa sociedad cobró por la expropiación 2,3 millones de euros. Pero no se dio por vencida y emprendió una batalla legal que, tras muchos años y sucesivos fallos en su favor, ha culminado ahora con la resolución final del Tribunal Supremo. Ratifica lo dicho hasta ahora en sentencias previas, la sociedad deportiva es reconocida como dueña de los terrenos que la Administración no le quiso pagar en su día –unos 11.800 metros cuadrados- y determina que no tenían que haber cobrado 2,3 millones de euros, sino 9,64 millones.

A costa del Ayuntamiento de Zaragoza

El Ayuntamiento de Zaragoza, que es al que le va a tocar pagar, recurrió al Tribunal Supremo como último y desesperado intento por eludir el roto que le va a suponer esta factura multimillonaria que deja la Expo con once años de retraso. Pero ese intento le ha resultado en vano y ahora tiene que afrontar ese pago. De esos 9,64 millones hay que deducir los 2,3 millones que ya se les pagaron en su día por los terrenos que sí les fueron reconocidos a la sociedad Tiro de Pichón. Por tanto, la cantidad que va a tener que pagar el Ayuntamiento asciende a unos 7,3 millones de euros. El problema es que a esa cantidad hay que añadirle los intereses legales de todos estos años, y eso puede elevar la factura final hasta los alrededor de 10 millones de euros.

Es un quebranto añadido a las ruinosas cuentas acumuladas por la Expo de 2008, un evento que fue impulsado de forma coral entre el Gobierno central, el autonómico y el Ayuntamiento de Zaragoza, que contribuyó a la promoción exterior de la capital y a modernizar infraestructuras, pero a un coste enorme.

La Expo de 2008 duró tres meses –estuvo abierta de mediados de junio a mediados de septiembre de aquel año-, pero se ha tragado más de 700 millones de euros de dinero público desde entonces: a las pérdidas que dejó la sociedad Expo Agua se han sumado los fondos que se han ido en mantener a flote Expo Zaragoza Empresarial, la empresa pública del Gobierno aragonés que luego asumió la gestión de esos activos inmobiliarios con el objetivo de reconvertirlos y comercializarlos.

Al final, entre las pérdidas contables acumuladas y el dinero inyectado por múltiples vías desde las administraciones –fundamentalmente desde el Gobierno regional- aquella Expo se ha tragado en diez años más de 700 millones de euros de fondos públicos. Y la cuenta suma y sigue.

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