Las primarias de En Marea saltan por los aires entre acusaciones mutuas de «pucherazo»

Las elecciones para renovar los órganos de dirección de En Marea saltan por los aires. Ayer, la comisión de garantías —compuesta por tan solo tres personas a raíz de una cascada de dimisiones— remitió un informe en el que decretaba la «suspensión cautelar» del proceso tras detectar una serie de irregularidades en el sistema de votación telemática. La decisión, sin embargo, fue tumbada por el comité electoral —compuesto por miembros de la candidatura contraria al magistrado en excedencia—. En un comunicado de respuesta, declaró la «continuidad» de las elecciones e instó a la ejecutiva del partido a comunicar «a las personas inscritas» que las primarias seguirán celebrándose este fin de semana, como estaba previsto.

En mitad de este choque de legitimidades, el caos se apoderó de En Marea, hasta el punto de que al cierre de esta edición ninguna candidatura fue capaz de confirmar si la plataforma electrónica habilitada para las votaciones figuraría hoy como operativa. Por lo pronto, la lista encabezada por David Bruzos, se acogió a la resolución del comité electoral y llamó a sus inscritos a acudir de igual modo a las urnas.

Todo se precipitó en torno a las ocho horas de la tarde de ayer. El comité de garantías —con mayoría de «villaristas»—puso de relieve varias irregularidades. En primer lugar, la «imposiblidad técnica» para que figurasen en la papeleta electrónica todos los nombres de los integrantes de ambas candidaturas. En segundo lugar, el «desconocimiento de los locales de votación» a unas horas de que comenzase el proceso. Y en tercer lugar, los problemas para «realizar todas las pruebas de seguridad y simulaciones de voto» precisas.

No obstante, miembros de este órgano confirmaron a ABC que la principal alteración se detectó hace unos días, después de que el responsable del censo y miembro de la actual dirección, Gonzalo Rodríguez, denunciase que se le había restringido el acceso a la lista de inscritos. Las mismas fuentes explican además que la empresa responsable de la votación telemática cedió las claves de acceso a representantes del comité electoral del proceso —copado por personas próximas a Bruzos— algo que podría llegar a vulnerar la Ley de Protección de Datos. Precisamente, la confluencia habría encargado una auditoría para conocer si los miembros del comité electoral provocaron alguna alteración en el censo que pueda invalidar todo el procedimiento.

Del conflicto entre ambos órganos surge una pregunta: ¿Quién tiene la potestad para desconvocar las primarias y activar el sistema? Las versiones aquí entran en disputa. Por un lado, fuentes de la coordinadora avanzan que seguirán el mandato del comité de garantías y advierten, a renglón seguido, de que el sistema de votación quedará cerrado. Sin embargo, desde la candidatura de Bruzos, sostienen que solo el comité electoral puede ordenar la suspensión del proceso y que, al no haberlo hecho, el proceso continúa con normalidad.

Indignación en los críticos

En paralelo, los detractores de Villares atribuyen la decisión del comité de garantías a la percepción del entorno del actual líder de que «íbamos a ganar la votación». «Vieron que inscribimos a un montón de gente, duplicando el censo, y no nos dejan ganar», lo resume gráficamente una fuente consultada por este diario; «es una cacicada», se lamentaba otra voz de este entorno, «es inconcebible que un magistrado haga esto», señalaron atribuyendo a Villares el origen de una suspensión que crispa todavía más la complicada convivencia dentro de En Marea.

La notificación de la decisión sorprendió al grueso de los notables que apoyan la candidatura de Bruzos de camino al que, en teoría, era su último acto de campaña, que se vio ensombrecido por la suspensión de la votación. En el aire está la respuesta de los críticos contra la resolución. De entrada, hoy se movilizarán ante la sede del partido para intentar votar y ofrecer explicaciones.

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