Las peripecias de un corresponsal extranjero en Rusia

Corresponsal en Mosc√ļ Guardar

La modificaci√≥n a la ley de ¬ęagentes extranjeros¬Ľ promulgada hace unos d√≠as por el presidente Vlad√≠mir Putin ha creado una situaci√≥n de incertidumbre entre los corresponsales que cubren informaci√≥n en Rusia desde, ya que nadie sabe a ciencia cierta de qu√© forma se aplicar√° y con qu√© consecuencias. El meollo de la cuesti√≥n radica en la duda sobre si debemos acudir o no al Ministerio de Justicia para inscribirnos como ¬ęagentes extranjeros¬Ľ antes de que lo hagan ellos de forma expeditiva, con el consiguiente riesgo de multas de hasta 100.000 rublos (unos 1.400 euros) e incluso hasta la posible expulsi√≥n del pa√≠s.

En el Parlamento ruso y en el Ministerio de Exteriores aseguran que la nueva normativa no afectar√° a los corresponsales extranjeros. Sin embargo, ya hubo antes medios for√°neos, como el canal internacional estadounidense CNN o la alemana Deutsche Welle (DW), que recibieron apercibimientos por informaciones ¬ęno deseables¬Ľ emitidas en lengua rusa. La DW fue acusada de ¬ęllamar a participar en manifestaciones no autorizadas¬Ľ.

En principio, mientras las informaciones del corresponsal en cuestión no se publiquen en Rusia en lengua rusa no debería haber problemas. Pero la nueva ley afecta también a los blogueros y a todo aquel que exprese sus opiniones en ruso en las redes sociales. Además hay portales rusos que traducen a su idioma y publican en la red artículos sobre Rusia elaborados por corresponsales extranjeros.

Como un inmigrante

Desde hace tiempo, los periodistas de otros pa√≠ses afrontamos otro problema, el de ser considerados ¬ęinmigrantes¬Ľ por la legislaci√≥n rusa, exactamente igual que los que llegan a Rusia para trabajar por motivos econ√≥micos. Aplicar tal criterio a periodistas, seg√ļn la Convenci√≥n de Ginebra, no es de recibo pero se sigue haciendo.

La cosa consiste en que, cada vez que salimos del país, después al volver a entrar tenemos que repetir el trámite de registrarnos ante el Servicio Federal de Inmigración (UFMS en sus siglas en ruso). Incluso viajando dentro de Rusia, es obligatorio efectuar el mismo trámite ante la delegación local del UFMS. No hacerlo puede conllevar la expulsión del país, algo que no sucedía ni siquiera durante la época soviética.

De hecho, cuando las autoridades rusas desean deshacerse de un corresponsal extranjero molesto, no reconocen que se le deporta por sus cr√≠ticas o por meter la nariz en determinadas investigaciones, no. Formalmente se le suele expulsar por ¬ęinfringir la legislaci√≥n de inmigraci√≥n¬Ľ. Es decir, por no haber efectuado dentro de los plazos establecidos (un m√°ximo de siete d√≠as laborales tras la llegada al pa√≠s) la correspondiente inscripci√≥n ante el UFMS.

Eso fue lo que le pas√≥ al periodista estadounidense, David Satter, que tuvo que darse la vuelta al regresar a Rusia desde Ucrania en enero de 2014 por ¬ęviolar la ley migratoria¬Ľ. Seg√ļn √©l, el motivo real eran sus cr√≠ticas contra Putin. ¬ęMe dijeron que mi presencia en Rusia no era deseable para los servicios de seguridad sin m√°s explicaciones¬Ľ, se√Īal√≥ entonces Satter desde Londres.

En declaraciones a la CNN, dijo que ¬ętal f√≥rmula se emplea habitualmente en los casos de espionaje¬Ľ. Satter trabajaba en Rusia para Radio Free Europe/Radio Liberty desde 2013 y, a su juicio, uno de los motivos de su deportaci√≥n tuvo que ver con lo que escribi√≥ en 1999 sobre los mort√≠feros atentados perpetrados en Mosc√ļ, los mismos que inspiraron al ex agente Alex√°nder Litvinenko a escribir su libro ¬ęEl FSB dinamita Rusia¬Ľ, en el que acusa al Servicio Federal de Seguridad (FSB o antiguo KGB) de la autor√≠a de aquellas explosiones en edificios de viviendas. Litvinenko fue asesinado en Londres en 2006 con polonio, una sustancia altamente t√≥xica.

Otro caso muy sonado fue el del periodista polaco, Tomasz Maciejczuk, a quien se notific√≥ su expulsi√≥n al regresar a Mosc√ļ desde Fr√°ncfort, en mayo de 2018. Participaba en programas en la televisi√≥n rusa, en donde el presentador una vez le propin√≥ un leve golpe en la cara por sus palabras ¬ęofensivas¬Ľ hacia Rusia al hablar del conflicto en Ucrania.

Denigrar a periodistas

Es habitual que a los periodistas extranjeros con dominio del ruso se nos invite a participar en tertulias en televisiones y radios. Pero, después de que las relaciones entre Rusia y Occidente se tensaran a cuenta de Crimea y la guerra en el este de Ucrania, los medios oficiales necesitan por lo general la presencia de corresponsales europeos o de EE.UU. para que les den la razón o para denigrarles y hacerles quedar como idiotas ante la audiencia. Defender una postura crítica puede llevar a lo que le sucedió a Maciejczuk.

Rusia está entre los países con periodistas locales asesinados, apaleados, intimidados o represaliados con multas, penas de cárcel o despidos, pero hay que admitir que la actitud del poder en Rusia hacia los corresponsales extranjeros no llega a ser tan dura. Tampoco suele haber cortapisas en el desarrollo del trabajo informativo, salvo que se pretenda acceder a zonas militares, fronterizas o lugares en donde se haya producido una catástrofe.

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