Las penurias anónimas del fútbol

El inicio de la temporada está resultando muy convulso en el fútbol modesto, en el que el Écija Balompié, un histórico, no ha podido empezar la competición asfixiado por las deudas, mientras que el Xerez Deportivo, otro clásico andaluz, lograba reunir en el último suspiro el dinero que necesitaba para evitar correr la misma suerte que los sevillanos. Con el Jumilla desaparecido en verano porque el propietario chino que estaba al frente no abonó los 400.000 euros que debía, otro grupo inversor del que poco se sabe mantiene ahora en vilo a la plantilla del Lorca Deportiva, también en la Región de Murcia. Sus empleados y futbolistas, que han aupado al equipo al liderato del Grupo XIII de Tercera división, no han cobrado desde el comienzo del campeonato y varios de ellos ya están sufriendo las angustias y penurias que generan los impagos en las categorías más modestas. Pero las desgracias unen no solo en el terreno de juego y cuatro jugadores extranjeros desalojados del hotel en el que les había hospedado la entidad lorquina han encontrado refugio en la vivienda que ha puesto a su disposición gratuitamente el padre de un compañero. Un precioso gesto de la familia de Pablo Serrano, centrocampista del Mazarrón.

Pablo Serrano pertenece al Lorca Deportiva, pero juega en el Mazarrón, rival en el grupo murciano de Tercera división. El centrocampista y su padre han sido el «salvavidas» al que han podido agarrarse los argentinos Dylan y Erik, también cedidos en su equipo, así como el belga Mussoni y el africano Koné, ambos en la plantilla de la entidad lorquina. Los cuatro fueron desalojados la pasada semana del hotel que les había buscado el club que el pasado verano fue comprado por un grupo inversor prácticamente fantasma. Las facturas seguían sin abonarse y la pasada semana los responsables del establecimiento dijeron basta. «Tuvieron que abandonar el hotel y no sabían qué hacer. Mi familia tiene una propiedad en venta y la pusimos a su disposición. En principio era para mis dos compañeros del Mazarrón, pero al final están los cuatro chicos», explica a este periódico Pablo Serrano.

«Fue simplemente un gesto humano porque queríamos ayudar a esos chicos, que no tienen familia y se iban a encontrar en la calle en una situación complicada. Evidentemente están aquí gratis. Queremos que se lleven el recuerdo de que en Lorca hay gente buena», añade el joven futbolista. Un detalle que agradeció a su familia José Antonio Presa «Puskas», director deportivo y la única persona que da la cara en un club manejado por un grupo del que nada se sabe y en el los dueños siguen sin aparecer. «Puskas nos llamó y nos agradeció el gesto, pero realmente no sabemos cuánto tiempo podrán estar aquí porque el piso está en venta. Si llega un comprador…», asegura Pablo Serrano.

«Los chicos comen en la cafetería de un amigo del club, pero hay días que ese local no abre. Por eso mi familia, además de facilitar el menaje y los colchones en la casa, también ha hecho una compra básica para que los chavales puedan salir de un apuro en un momento dado».

Menos días de entrenamiento

Ellos cuatro no son los únicos que lo están pasando mal. También los empleados y el resto de la plantilla del Lorca Deportiva, a la que los impagos no ha quitado la ilusión en un inicio de temporada en el que su equipo es líder. «Llevamos tres meses entrenando gratis, pagando todo de nuestro bolsillo: pisos, comida y gasolina. No hemos visto un euro, nosotros somos jugadores aficionados, no tenemos fuente de ingresos y todo se nos complica con el paso de los días», afirmaba en La Verdad el lorquino Luismi, jugador que acumula ya siete temporadas en el equipo. A los jugadores se les dijo que «Puskas» era la cabeza visible del club, pero son conscientes de que él no tiene la solución y ahora no saben a quién dirigirse. La incertidumbre es total.

Oliva y Luismi, jugadores
Oliva y Luismi, jugadores – La Verdad

La plantilla ha decidido reducir los días de entrenamiento por una simple cuestión de supervivencia. «Hay gente que viene de Murcia, de Alicante, que hacen más de 70 kilómetros cada día para venir a los entrenamientos y ese gasto en gasolina es ya imposible de asumir», asegura a este periódico un jugador que prefiere que no se le cite porque el Lorca Deportiva ha prohibido a sus empleados, técnicos y jugadores hablar con la prensa sobre los impagos. Los futbolistas, a través de un comunicado de AFE, denunciaron que «varios compañeros tuvieron que renunciar a los trabajos que venían desempeñando con anterioridad por incompatibilidad y/o exigencia por parte del club. El club también prometió a varios compañeros hacerse cargo del combustible para entrenar. No pueden hacer frente a más costes». La situación no es mejor para el resto de los empleados. «El resto de trabajadores están en la misma situación. «Tanto el cuerpo técnico como el resto de personal del club (utilleros, delegados, fisioterapeutas, etc.) se encuentran igual que la plantilla», aseguraron los futbolistas en su comunicado.

Mientras tanto, la incógnita sobre quién está detrás del Lorca Deportiva continúa.En un principio se aseguró que había un grupo inversor vasco, pero, según explicó Puskas en una entrevista radiofónica, se trata de empresarios europeos. «Soy un empleado más del club, y como el resto del personal tampoco he cobrado.Sigo trabajando en el Lorca Deportiva con la convicción de que se solucionará todo en breve», explicó el director deportivo en un comunicado.

En los últimos años, Lorca ha resultado una ciudad complicada para el fútbol. Hace unas temporadas, Xu Genbao logró ascender al Lorca FC, el brócoli mecánico, hasta Segunda división, pero, con el descenso a Segunda B, el empresario chino desapareció y el equipo cayó arrastrado por las deudas a Tercera división, donde ahora comparte espacio con el Lorca Deportiva. Aunque en los últimos meses se produjeron movimientos para una unificación de los dos clubes, la operación no terminó de fructificar y esta población murciana sigue representada por dos equipos en el Grupo XIII de Tercera.

El Lorca FC, dirigido por el empresario madrileño Roberto Torres y entrenado por el uruguayo Walter Pandiani, tiene una plantilla con jugadores de hasta 14 nacionalidades diferentes que ha sido confeccionada por el intermediario italiano Morris Pagniello.

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