Las oscilaciones de Alberto Fern√°ndez

Alberto Fernández oscila permanentemente entre la moderación y la inmoderación Fuente: Archivo

¬ŅQui√©n le hizo decir al FMI lo que no dijo? ¬ŅQui√©n puso en palabras de sus funcionarios la necesidad de un adelantamiento electoral? Las respuestas son importantes porque revelar√≠an si existe la intenci√≥n pol√≠tica del peronismo kirchnerista de que Mauricio Macri termine cuanto antes su mandato. La intenci√≥n de que a otro presidente no peronista le sea imposible concluir √≠ntegramente su mandato.

¬ŅPor qu√© Alberto Fern√°ndez distribuy√≥ un duro documento en el que culp√≥ a Macri y al propio Fondo de la crisis econ√≥mica? ¬ŅQuiere, acaso, que el organismo multilateral no desembolse los cruciales 5400 millones de d√≥lares que deber√≠an llegar al pa√≠s a mediados de septiembre? Si esa decisi√≥n del Fondo sucediera, la econom√≠a argentina entrar√≠a nuevamente en un f√°rrago cr√≠tico (d√≥lar, riesgo pa√≠s, destrucci√≥n de riqueza nacional) insoportable para la sociedad, no solo para los candidatos. Est√° faltando la conciencia de que son los argentinos los que sufren cuando la pol√≠tica trastabilla. Ayer, el Banco Central debi√≥ vender 302 millones de d√≥lares para frenar la escalada de la moneda norteamericana, adem√°s de los 60 millones que subasta por encargo del Tesoro. Son d√≥lares perdidos hasta para el propio Alberto Fern√°ndez si le tocara acceder al poder.

Alberto Fernández oscila permanentemente entre la moderación y la inmoderación. Es un candidato que está convencido de que tiene la presidencia a la vuelta de la esquina. Cualquier supuesto escollo para llegar a ese objetivo borra los mensajes moderados y los convierte en misiles decididos a dinamitar la pax cambiaria y financiera, que es extremadamente frágil. El duro documento del lunes es un virtual pedido al Fondo Monetario para que no autorice el desembolso de septiembre. Como abogado que es, le recuerda al organismo que está violando su propio estatuto cuando envía dólares que luego sirven para la salida de capitales.

Puede ser que gran parte de esos dólares del FMI sirvan para la salida de capitales, pero lo cierto es que estamos ante un sistema de libertad en el mercado cambiario y que las reservas sirven también, aunque no exclusivamente, para frenar el alza del dólar. Cuando el Banco Central vende dólares para atenuar una tendencia en alza del precio de la moneda norteamericana, mucho de los que compran dólares posiblemente los saquen del país.

Si la cifra que escribi√≥ Alberto Fern√°ndez en su documento, unos 36.000 millones de d√≥lares, es cierta -o no- queda para la discusi√≥n de los economistas. Otra parte de las reservas sirve para pagar deuda. Por eso es importante el desembolso previsto para el inminente septiembre. “Estamos con lo justo”, dijo un funcionario, pero un interlocutor lo corrigi√≥: “Con menos de lo justo”. El funcionario acept√≥.

La primera precisión que debe hacerse es que la misión que trabaja actualmente en la Argentina es institucional y política. Vinieron solo los dos grandes jefes del área que analiza el país: el argentino Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, y el italiano Roberto Cardarelli, jefe de la sección argentina. La Argentina es el país con el crédito más grande que concedió el organismo. No se trata, por lo tanto, de una misión de revisión del cumplimiento del acuerdo, porque ese trabajo lo hacen funcionarios de menor jerarquía que no están aquí.

Puede suponerse que estos llegar√°n al pa√≠s una vez que Werner y Cardarelli aprueben la consistencia pol√≠tica del acuerdo, si es que la aprueban. Solo despu√©s de la aprobaci√≥n pol√≠tica, y de la t√©cnica posterior, el directorio del organismo decidir√° si env√≠a los 5400 millones de d√≥lares a la Argentina. ¬ŅHabr√° tiempo para hacer todo eso hasta fines de septiembre? El gobierno de Macri cumpli√≥ sobradamente con el compromiso del super√°vit hasta el tercer trimestre, que es lo que se analizar√°. El problema del acuerdo es el desfase que existe entre el pa√≠s que imaginaban y el que realmente es ahora. Alberto Fern√°ndez tiene raz√≥n cuando cuestiona esa parte del acuerdo con el Fondo.

Tiene raz√≥n en lo que dice, pero ¬Ņera el momento de decirlo? Desde luego que no. Mucho menos era el momento de reclamarle al Fondo que no env√≠e m√°s recursos a Macri, como lo hizo impl√≠citamente. Desde la desestabilizaci√≥n de Menem a Alfons√≠n, en 1989, pasaron 30 a√Īos. El mundo cambi√≥. Los mercados reaccionan m√°s r√°pidamente y la informaci√≥n llega con la velocidad de la luz. Un traspi√© de la econom√≠a podr√≠a ser ahora un peso m√°s en la mochila de Alberto Fern√°ndez. Ese documento estuvo redactado, en realidad, antes del encuentro del candidato peronista con el Fondo.

En la reuni√≥n con los directivos del Fondo, Alberto Fern√°ndez fue mucho m√°s moderado, aunque les precis√≥ una condici√≥n que tambi√©n es cierta: “Soy tan candidato como Espert. No tengo otro rango. No puedo hacer cosas para las que no estoy institucionalmente habilitado”. Y agreg√≥ algo m√°s: “Hablar√© con ustedes y tratar√© de llevarme bien desde el 28 de octubre (el d√≠a despu√©s de las elecciones en serio), cuando sea presidente electo, y tambi√©n despu√©s del 10 de diciembre, si es que soy presidente. Mientras tanto, la responsabilidad es del actual gobierno”.

Su problema es la cacofon√≠a period√≠stica, cercana al kirchnerismo, que posteriormente le atribuy√≥ al Fondo la preocupaci√≥n por el supuesto “vac√≠o de poder” y un pedido para que se adelantaran las elecciones. El Fondo desminti√≥ esas versiones tajantemente. Tiene raz√≥n. Nunca existieron esa inquietud ni ese reclamo. Lo que s√≠ expresaron los funcionarios del Fondo es su preocupaci√≥n por la incertidumbre electoral. Se√Īalaron que nunca vieron una situaci√≥n como la argentina, donde hay un candidato que gan√≥ una elecci√≥n presidencial, pero que no es presidente electo, y donde gobierna un presidente que perdi√≥ la elecci√≥n, pero que no est√° definitivamente derrotado. Punto.

Todo lo dem√°s son deducciones pol√≠ticas surgidas de una preocupaci√≥n genuina que, como sucede solo en rar√≠simas oportunidades, hacen coincidir al Fondo con los propios argentinos. ¬ŅQu√© argentino no est√° preocupado por una incertidumbre electoral que puede durar hasta tres meses m√°s? Aquellas voces period√≠sticas con terminales en el kirchnerismo s√≠ existieron. ¬ŅPusieron en boca del Fondo lo que ellos quieren, que es un adelantamiento electoral? ¬ŅHay una operaci√≥n en marcha para desestabilizar a Macri y mandarlo a su casa antes de tiempo? La suspicacia y la conspiraci√≥n supuesta son las compa√Īeras infaltables de la pol√≠tica.

La llegada de una misi√≥n del Fondo m√°s pol√≠tica que t√©cnica se√Īala que la autorizaci√≥n del desembolso de m√°s de 5000 millones de d√≥lares ya estaba en discusi√≥n antes del encuentro con Alberto Fern√°ndez. El documento del candidato peronista le agreg√≥ un dato m√°s para esa discusi√≥n (y un argumento adicional a los esc√©pticos) que hace vacilar el desembolso. Sea lo que sea formalmente, Alberto Fern√°ndez no puede ignorar que su papel en la pol√≠tica argentina no es el mismo que el de Espert, para usar su propia comparaci√≥n. Una palabra suya, solo un gesto, les dice mucho a los mercados, al Fondo y a los propios argentinos.

Alberto olvid√≥, incluso, una vieja premisa: “Nunca hay que enojarse con el banquero”. Ni siquiera lo hizo N√©stor Kirchner cuando el pa√≠s ten√≠a deudas con el Fondo. Al contrario, invitaba a cenar a Olivos al entonces director general del organismo, el alem√°n Horst K√∂ller, y nunca dej√≥ de pagarle al ente. La Argentina nunca estuvo en default con el FMI. Solo despu√©s de que pag√≥ toda la deuda, en 2006, el Fondo se convirti√≥ en el centro de sus diatribas. Pero nunca retir√≥ al pa√≠s del organismo ni la Argentina abandon√≥ la silla que le corresponde en su directorio. P√≠caro, no sab√≠a si alg√ļn d√≠a necesitar√≠a de nuevo al banquero.

¬ŅPor qu√© Alberto Fern√°ndez cambi√≥ el rumbo moderado que hab√≠a elegido en las semanas posteriores a las elecciones del 11 de agosto? Alberto se regodeaba con un Macri deprimido, casi resignado a la derrota despu√©s del 11 de agosto. Pero el s√°bado √ļltimo sucedi√≥ algo que no estaba en los planes de nadie. La Plaza de Mayo, y otras plazas del pa√≠s, se llen√≥ de simpatizantes del Presidente. No solo ped√≠an la continuidad de Macri, sino tambi√©n, y sobre todo, la vigencia del sistema de libertades y garant√≠as.

“Ahora saca pecho”, se ofusc√≥ un albertista que observaba a Macri. Para peor, en esas mismas horas, el ministro de Hacienda, Hern√°n Lacunza, le pidi√≥ a Alberto que apoyara ante el Fondo el desembolso de los 5400 millones de d√≥lares. “Sacan pecho y piden ayuda”, agregaron los albertistas. El peronismo perdona traiciones y deserciones, pero nunca perdona que le saquen el dominio de la calle. Es un capital que hizo propio desde 1945. Cuando cambia el due√Īo del espacio p√ļblico, aunque sea solo por un instante, los otros intereses pierden sentido. Nada tiene m√°s valor que esa p√©rdida, aunque sea breve y fugaz. ¬ŅC√≥mo pedirle al Fondo que entienda la Argentina, si una manifestaci√≥n pac√≠fica (y pol√≠tica, sin duda) pudo m√°s que la tranquilidad econ√≥mica y social durante los pr√≥ximos tres meses? Los funcionarios del Fondo regresar√°n a Washington m√°s confundidos que cuando llegaron a una Argentina inexplicable.

ADEM√ĀS

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