¬ęLas mujeres no podemos jugar en Afganist√°n por seguridad¬Ľ

Afganist√°n es uno de esos reductos en los que la mujer pinta poco o nada en la sociedad. Por no poder no puede ni jugar al f√ļtbol, una pr√°ctica tan extendida por el planeta que cuesta creer que est√© vetada en un rinc√≥n por una cuesti√≥n de sexo. El f√ļtbol afgano rara vez suele ser noticia, pero el pasado mes de noviembre apareci√≥ en los medios de todo el mundo, aunque el motivo poco ten√≠a que ver con el bal√≥n. Algunas de las jugadoras de su selecci√≥n denunciaron haber sufrido abusos sexuales y maltrato por parte de importantes miembros de la federaci√≥n. Fue entonces cuando iniciaron una campa√Īa con el hashtag #Voice4Voiceless (¬ęVoz para las sin voz¬Ľ) mediante la que contaron los oscuros episodios que hab√≠an sufrido. Esta acci√≥n fue premiada en el World Football Summit 2019, celebrado en Madrid esta misma semana.

A la entrega de este reconocimiento acudi√≥ Shabnam Mobarez, capitana de la selecci√≥n afgana hasta su renuncia a finales del pasado a√Īo. En el contexto de este evento, Mobarez atendi√≥ a ABC y narr√≥ c√≥mo es la vida de una jugadora afgana: ¬ęComenc√© a jugar al f√ļtbol cuando me fui de Afganist√°n a Dinamarca por la guerra en mi pa√≠s, con apenas siete a√Īos. Empec√© a jugar de vez en cuando con chicos y luego en un equipo local. Fue en 2014 cuando me llamaron de la selecci√≥n¬Ľ. Mobarez lleg√≥ como una refugiada, empez√≥ de cero y construy√≥ una nueva vida. Con los a√Īos declin√≥ jugar con Dinamarca para hacerlo con su pa√≠s natal, pese a que la decisi√≥n implicaba tomar un camino m√°s dif√≠cil: ¬ęSer capitana de un equipo como Afganist√°n ha sido muy complicado en ocasiones, pero es algo que amaba hacer. Fue un honor representar a mi pa√≠s¬Ľ.

Sin embargo, el pasado mes de diciembre se despidi√≥ del brazalete tras rechazar un contrato de la federaci√≥n. El sue√Īo de su vida, el gran honor, se le escapaba de las manos, pero no ten√≠a otra opci√≥n: ¬ęNos prohib√≠an, por ejemplo, tener patrocinadores fuera de lo que te marcaba la federaci√≥n. Eran muchas cosas las que iban en contra de los valores que he tenido en mi vida y que me empujaron a rechazar aquel contrato. No puedo firmar algo que va en contra de lo que defiendo¬Ľ.

El f√ļtbol como altavoz

Fue en la selecci√≥n donde conoci√≥ a Khalida Popal, una de las que dio voz a las compa√Īeras que fueron v√≠ctimas de abusos. Mobarez solo tiene palabras de elogio hacia ella,: ¬ęEs la cofundadora de una organizaci√≥n que se llama Girl Power. Trabajamos con refugiados en campos de toda Europa para que puedan reconectar con la sociedad. Lo que hacemos con las mujeres son unos talleres y entrenamientos¬Ľ, cuenta. Mobarez sabe mejor que nadie el poder del f√ļtbol: ¬ęTiene un impacto enorme para cambiar el mundo. En mi caso, por ejemplo, me ha servido para ser mejor persona y me ha ayudado a entender muchas situaciones. Creo que tambi√©n tiene un componente educacional. En el caso de las j√≥venes en Afganist√°n, puede ayudarlas a hacer que se levanten y peleen por sus derechos¬Ľ

Mobarez declin√≥ hablar sobre los casos de abusos para esta entrevista, pues es un tema que est√° en los juzgados. Lo que no rehuy√≥ fue dar su opini√≥n sobre la situaci√≥n de las mujeres en Afganist√°n, un pa√≠s en guerra y acechado por el fundamentalismo isl√°mico. ¬ęSer mujer en Afganist√°n es muy dif√≠cil, en cualquier profesi√≥n, porque son los hombres los que controlan el pa√≠s. Estamos trabajando para progresar porque a√ļn hay muchas barreras que se tienen que superar¬Ľ, explica. ¬ŅY el f√ļtbol? Ni hablar, claro: ¬ęNo podemos jugar en nuestro pa√≠s por cuestiones de seguridad. No estamos seguras en ning√ļn sitio. Todos los partidos que se juegan en Afganist√°n son masculinos. No tenemos campos de entrenamiento ni se juegan partidos entre equipos femeninos y es por eso por lo que tenemos que irnos a los pa√≠ses de alrededor¬Ľ.

Un panorama desolador en un pa√≠s que va a contracorriente y cuyas mujeres, bajo amenazas, son las encargadas de luchar y reclamar unos derechos que no se les reconoce por ley. Este √ļltimo premio sirve de altavoz, algo que Mobarez agradece: ¬ęSe reconoce nuestro sacrificio y nos da la esperanza de ser la voz del resto de mujeres. Tambi√©n significa que alguien en la comunidad del f√ļtbol se preocupa por nuestra situaci√≥n en esta regi√≥n¬Ľ. Mobarez no est√° sola en esta pelea, la acompa√Īan todas sus compa√Īeras y muchas de sus compatriotas, que aunque permanezcan en un silencio impuesto, ven en la selecci√≥n de f√ļtbol una esperanza de ser libres: ¬ęRezo por que podamos seguir adelante. Estamos progresando lentamente para tener un gran impacto en el deporte y lo estamos haciendo uni√©ndonos todas las mujeres¬Ľ.

El f√ļtbol femenino en Afganist√°n es un ejemplo m√°s de lo mucho que a√ļn queda por hacer por la mujer en el mundo. Mobarez tuvo que huir de un pa√≠s como consecuencia de la guerra -¬ęno tuve infancia hasta los siete a√Īos que llegu√© a Dinamarca¬Ľ, cuenta- y encontr√≥ en su nueva patria un bal√≥n con el que salir adelante. ¬ęFue la mejor parte de mi ni√Īez, cuando empec√© a jugar al f√ļtbol¬Ľ. Apenas viaja a su pa√≠s natal un par de veces al a√Īo y lo hace sobre todo por el deporte. Preguntada sobre c√≥mo se definir√≠a como futbolista, Mobarez calla, reflexiona y responde: ¬ęMe considero una l√≠der en el campo que siempre quiere ganar. Una luchadora, quiz√°¬Ľ.

A la entrega de este reconocimiento acudi√≥ Shabnam Mobarez, capitana de la selecci√≥n afgana hasta su renuncia a finales del pasado a√Īo. En el contexto de este evento, Mobarez atendi√≥ a ABC y narr√≥ c√≥mo es la vida de una jugadora afgana: ¬ęComenc√© a jugar al f√ļtbol cuando me fui de Afganist√°n a Dinamarca por la guerra en mi pa√≠s, con apenas siete a√Īos. Empec√© a jugar de vez en cuando con muchos chicos y luego en un equipo local. Fue en 2014 cuando me llamaron de la selecci√≥n¬Ľ. Mobarez lleg√≥ como una refugiada, empez√≥ de cero y construy√≥ una nueva vida. Con los a√Īos declin√≥ jugar con Dinamarca para hacerlo con su pa√≠s natal, pese a que la decisi√≥n implicaba tomar un camino m√°s dif√≠cil: ¬ęSer capitana de un equipo como Afganist√°n ha sido muy complicado en ocasiones, pero es algo que amaba hacer. Fue un honor representar a mi pa√≠s¬Ľ.

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