Las Galicias que siguen perdiendo el tren

si Galicia nunca ha sido especialmente conocida por la rapidez en sus transportes ferroviarios, hay zonas que siguen ancladas en las comunicaciones de hace varias décadas y a las que las obras del Corredor Atlántico les resultan ajenas o el AVE a Madrid les beneficiará, pero no llegará directamente a sus estaciones. Son aquellas zonas que no ven sus trenes subir de los 100 o 120 kilómetros por hora —a veces, con suerte—, y que observan como sus servicios se desvanecen poco a poco e incluso corren peligro de acabar desapareciendo. Principalmente, la provincia de Lugo y la zona de Ferrol, son las más afectadas al no ver reflejado directamente el avance ferroviario.

Echar un vistazo en la página web de Renfe es desolador. Lejos quedan los trayectos de menos de treinta minutos entre La Coruña y Santiago o de apenas una hora para recorrer la distancia entre Santiago y Vigo en un Media Distancia. Son servicios lentos, y en muchas ocasiones, no son precisamente baratos. Una muestra: el trayecto La Coruña-Lugo para realizar el pasado 26 de julio. Seis opciones disponibles, con unos tiempos de viaje que oscilan entre la hora y veintisiete minutos del Trenhotel a las inasumibles tres horas y siete minutos. En autobús el trayecto más corto, que es directo, es de una hora y cuarto y el más largo de dos horas, aquel que realiza paradas en diferentes estaciones intermedias. En coche es sobre una hora.

Pero si los pasajeros quieren coger los trenes más rápidos tendrán que preparar la cartera:el Trenhotel antes indicado cuesta 30,80 euros. El Trenhotel nocturno y que tarda tres minutos más que el matutino, 40 euros. El resto de frecuencias están en los 10,80 euros. Hay dos trenes por la mañana y cuatro opciones por la tarde, pero la franja de las 9.20 a las 16.30 horas queda desatendida. El caso particular de la frecuencia de tres horas y siete minutos se produce por el curioso hecho de que Renfe propone subirse en La Coruña a un tren Avant hasta Orense y en la ciudad de As Burgas coger un Media Distancia a Lugo.

Las conexiones entre Lugo y Orense, que sirven principalmente para enlazar con los Alvia que van o vienen de Madrid y que hacen parada en esa ciudad, tampoco son mejores. Hay tres frecuencias, la última a las cuatro de la tarde, les lleva de hora y treinta y cinco a hora y cincuenta y tres (en coche el viaje es de hora y veintinueve, en bus hora y cuarenta y cinco). Los billetes de tren cuestan 11,75 euros, excepto un Alvia que sube a los 19,50. Los de bus se quedan en los 6,40 euros.

La precaria situación en la ciudad amurallada se complementa con que no existe una conexión directa con Santiago, al no haber vía que conecte a las dos ciudades. Tampoco la hay con Vigo o Pontevedra. Quien quiera intentar llegar de Lugo a la capital gallega por vía férrea invertirá 3 horas y 4 minutos o 2 horas y 38, con un cambio de convoy en La Coruña u Orense. Tampoco ayuda el precio:en el primer caso cuesta 13,40 euros. En el segundo, 23,30 euros. En el caso del autobús, con trayectos que oscilan entre la hora y media y las dos horas y cuarto, el precio oscila entre los 9,65 y los cerca de 13 euros.

Si se mira hacia Ferrol, su unión con La Coruña es también tediosa si hace por tren. Desde la ciudad departamental hacia la herculina habrá mañana lunes ocho servicios, con duraciones de la hora y diez minutos a la hora y 27. Eso, para un recorrido que son poco más de 51 kilómetros por autopista, y que en coche lleva 36 minutos. En bus, más eficaz uniendo las dos localidades, existe una frecuencia de media hora, con un bus cada hora realizando el servicio directo en un tiempo de entre 45 y 50 minutos. El precio es más elevado que el de alguno de los trenes:está fijado entre los 7,85 euros y los 8,15 euros. El que no es directo eleva su tiempo de viaje a la hora y 38 o hasta la hora y 48.

Un problema que padece toda Galicia hasta la llegada del AVE, el de la duración del trayecto a Madrid, se eleva a la máxima potencia en Ferrol (más de 7 horas, en el Trenhotel, casi 13), y en Lugo (cerca de las 7 horas, en Trenhotel más de 9 y media).

Esto provoca que estaciones como la de Lugo tenga una más que preocupante cifra de viajeros. 67.300 en 2018, 600 más que en 2017, pero extremadamente lejos del millón de viajeros que subieron o bajaron de un tren en Orense, una ciudad con solo unos 15.000 habitantes más que Lugo. Otras como Vilagarcía de Arousa, según datos de la propia operadora Renfe, llegan a los 654.000, mientras que estaciones como la de La Coruña suben de los 5 millones. En un momento en el que servicios ferroviarios como el Avant o el Media Distancia vertebran Galicia y unen sus ciudades en pocos minutos, estos lugares se quedan atrás con vías que, en muchas ocasiones, no cuentan con servicios como la electrificación.

En el mes de abril Adif puso en marcha la variante de A Pobra de San Xiao, en la provincia de Lugo, que suprime 14 pasos a nivel. Está previsto que haya mejoras en la línea que une Lugo y Orense, como su electrificación, lo que acortaría los tiempos de viaje, aunque descartaría de manera inmediata la llegada del AVE. Ese tren de alta velocidad que tampoco parece en un horizonte cercano en Ferrol.

Vía estrecha

Un servicio que recorre las provincias de La Coruña y Lugo, que hace a la vez de cercanías entre Ferrol y Ortigueira y que conecta con Asturias es el FEVE, o Ferrocarril de Vía Estrecha, un servicio que vive en una continua decadencia: fallos en el servicio, trenes demasiado cortos o que no aparecen… Desde la plataforma Pola Defensa do Ferrocarril Ferrol Ribadeo recuerdan que los problemas «no son una novedad, ya que es algo que se repite año a año». La última de las polémicas saltaba hace unos días:en una de las jornadas de mayor uso de este servicio, un sábado en el que había fiestas en las localidades mariñanas de Foz y Ribadeo, el tren que llegó para recoger a decenas de jóvenes en localidades como Burela era de solo un vagón. Resultado: una gran cantidad de viajeros sin transportar y la imagen del servicio por los suelos.

Alguna mejoría

Las máquinas son el principal hándicap, con las unidades más recientes, que son las más usadas, dando una gran cantidad de problemas. De todas maneras, un portavoz remarca a ABC que las cosas están algo mejor en la actualidad. «Este año se nota una ligera mejoría. Veníamos de 500, 600 a 800 supresiones o grandes retrasos al año. Por lo que hay que decir que este año hay menos, pero no quiere decir que haya una situación buena: se perdieron entre el 50 o el 60 por ciento de la gente que circulaba. Perderlos es muy sencillo, pero recuperarlos requiere de buenos servicios», recuerdan.

Este tren es utilizado principalmente por gente más mayor que acude a citas médicas, a recados y que necesita desplazarse de una localidad a otra con facilidad, en una zona que también acusa el envejecimiento. En verano, también ayuda a excursiones a moverse, o como ya se comentó, a jóvenes a acudir de fiesta con más seguridad a otras localidades, volviendo en el primer tren de por la mañana. Pero también debe servir a transportar a gente joven de zonas rurales que necesita ir a trabajar o a estudiar, Hace unos meses, el Ministerio de Fomento anunció un apeadero frente a la playa de las Catedrales, lo que podría dar un impulso turístico al FEVE, así como facilitar el traslado al famoso arenal que se encuentra en el municipio de Ribadeo.

Los horarios son otra de las grandes preocupaciones para los ciudadanos de esta zona. El cercanías Ferrol-Ortigueira, recientemente mejorado en su tabla horario, permite unir con más garantías estos lugares. Pero, recuerdan desde esta plataforma, el área cantábrica queda prácticamente desamparada con los tan solo cuatro servicios diarios que recorrerán de Ferrol a Ribadeo por ejemplo el lunes. El trayecto lleva unas tres horas y cinco minutos. Entre Ferrol y Oviedo solo hay dos servicios programados, y se van a una duración que sube de las más de siete horas de viaje.

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