«Las ferias de arte han desmitificado a las galerías»

A Efraín Salas (Lima, 1965), abogado de profesión y empresario por gracia terrena, no le gusta que se recurra al término coleccionismo para definir su afición por la compra de arte. Dice que todavía le queda grande. Esta pulsión artística le llegó tarde, cuando en la antesala de cumplir los 50 abandonó por temas personales la dirección de Art Lima. Del arte le interesa su estética, de ahí su gusto por la moda, y el motivo por el que en la actualidad sea parte integrante del equipo de personas que dirigen la Lima Fashion Week.

¿Cómo es el proceso de selección de una obra para usted?

Tengo dos maneras de acercarme a la obra: visitar las exposiciones de fin de año en la escuela de arte. En ese caso me interesa más el proceso que la obra misma, porque muchas veces la obra termina siendo el resultado de una especie de romance con el proceso. Muy pocas veces hay amor a primera vista. La otra forma de acercarme es a través de las ferias de arte.

¿Qué tipo de arte le interesa a usted?

Aquel que tenga una historia que pueda impactarme. Aunque me interesa mucho el arte local. Cuando se habla de arte contemporáneo peruano se habla de un arte local. Perú tiene una historia muy reciente de terrorismo, sangre, guerra civil… Así que yo creo que el arte contemporáneo en Perú está teñido del tema sociopolítico. Todo ello desde el rescate y la búsqueda de una serie de manifestaciones artísticas que tienen que ver con los pueblos nativos y la cultura viva ancestral de Perú.

¿Tiene alguna obra preferida?

No, no exactamente. En el arte profeso un tipo de amor efímero. Me enamoro rápido e intensamente de una obra, pero pasado el tiempo mi amor se va con otra.

Habla de una suerte de promiscuidad artística…

Ya que en vida no nos dejan, que al menos nos sea posible en el arte.

«Art Lima terminó siendo el detonante para que hoy en día tenga el interés que tengo por el arte contemporáneo»

¿Existe en Perú una verdadera pulsión juvenil por crear arte?

Más que pulsión existe un esfuerzo de los jóvenes por acercarse al arte, por ir a las galerías.

Algo habrán tenido que ver las ferias…

Las ferias de arte han desmitificado a las galerías. Yo creo que antes la galería era una especie de santuario reservado a un grupo de elegidos. Hoy día, la feria ha hecho más asequible el concepto de arte.

Hablando de ferias, ¿qué queda de Art Lima en usted?

Quedan muchos recuerdos… Queda la oportunidad de haber dado a mi país una propuesta que dio un empujoncito más al desarrollo del arte contemporáneo en Perú. Art Lima terminó siendo también el detonante para que a nivel personal hoy día tenga el interés que tengo por el arte contemporáneo.

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