Las claves de la vuelta al cole en Madrid

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El curso escolar más extraño y singular ya ha terminado; los responsables regionales –y los padres– miran a septiembre con una mezcla de expectación e inquietud. Si la situación sanitaria lo permite, el consejero de Educación, Enrique Ossorio, quiere que las clases comiencen «con la mayor normalidad posible». Apartir del 4 de septiembre, para los más pequeños, y del 9 para los mayores, se iniciará la vuelta a las aulas, de forma totalmente presencial y extremando las medidas higiénicas.

Han pensado en cuatro posibles escenarios, en función de cómo evolucione la pandemia. El que quieren aplicar en primer lugar incluye grupos de convivencia para los más pequeños y clases con o sin mascarilla –dependiendo de si pueden mantenerse o no las distancias sociales recomendadas– en ESO y Bachillerato. Se mantendrán algunas medidas de digitalización y clases por internet para aprovechar la experiencia. Y, a la vez, se primarán presentaciones y exámenes orales para acostumbrarse a hablar en público

Educación Infantil y Primaria

Primer escenario

El curso comenzará el 8 de septiembre para los alumnos de 3 a 6 años y los de Primaria.

Los del grupo 0 a 3 años formarán grupos estables de convivencia, en función de las ratios que ya fija la normativa educativa, donde tendrán que vivir «como en una burbuja», sin contato con los otros grupos.

A partir de los 3 años y los de Primaria, también vivirán esta situación de «grupos de convivencia». Eso sí, no podrán mezclarse unos con otros ni en el comedor ni en el recreo, lo que obligará a los colegios a organizarse y podría llevar a que alguna clase pasara los recreos en el aula.

Para los alumnos de los dos últimos cursos de Primaria, está previsto que se apliquen algunas de las medidas de digitalización que ya se utilizaron durante el confinamiento, para no perder lo que ya se había avanzado en este punto. Por eso, se incentivarán el uso de plataformas educativas, materiales digitales y dispositivos electrónicos en estos cursos.

Los alumnos de Educación Especial en esta franja de edad también formarán grupos de convivencia donde no será necesario el uso de mascarillas.

Segundo escenario

Las autoridades educativas madrileñas son conscientes de que, en cualquier momento, la situación sanitaria puede aconsejar un endurecimiento de las medidas. Si eso ocurre, se pasaría al segundo escenario, semipresencial.

En él, se suprimirían los recreos y los comedores escolares, aunque la comida se seguiría haciendo en ellos y el niño se la llevaría a casa. También se potenciarían las rutas escolares y se adecuarían los horarios.

Los niños de 0 a 3 años mantendrán grupos de convivencia, pero limitados a un máximo de 20 alumnos. Si hubiera que reducirlo, tendrán preferencia los padres que trabajen en modalidad presencial.

De 3 a 6 años y los estudiantes de Primaria podrán estar en la misma clase con una distancia mínima de 1,5 metros entre cada uno, o harán también grupos de convivencia de un máximo de 20 miembros. «Esto obligaría a utilizar como aulas gimnasios, salas de actos, e incluso espacios de uso municipal», explicó el consejero Ossorio. La consulta sobre los espacios de que dispondrían en esta situación ya se ha hecho a los centros de enseñanza madrileños, por lo que al menos en la teoría estarían preparados ante tal eventualidad.

Tercer escenario

Si un empeoramiento de la pandemia obligara a un nuevo confinamiento, los colegios tendrán una hoja de ruta para ello. Ésta marcará que todo se hará a distancia, pero los centros permanecerán abiertos tres días en semana para que se puedan recoger los deberes.

Para los niños de 0 a 3 años no habrá clases a distancia;tampoco para los de 3 a 6 se les ve sentido a estas clases, aunque sí habrá conexiones periódicas con los alumnos, se les pedirán tareas conformes a su edad, y el tutor se comunicará periódicamente con los padres.

Los niños de Primaria, desde primero hasta sexto, recibirían a diario la totalidad de sus clases vía on line en este escenario. Tendrían que hacer deberes y las tareas que les indiquen sus profesores, y a estos se les permitirá adaptar el currículum y flexibilizar tanto materias como horarios a las necesidades.

En el caso de los alumnos de Educación Especial, podrán recibir clases a distancia en función de su situación personal, y de las destrezas que tengan para conectarse y seguirlas. Habrá también comunicaciones periódicas del profesor con los padres para mantenerse al corriente de sus avances y encargarles tareas.

Cuarto escenario

El último de los escenarios previstos por las autoridades educativas es aquel en el que el Covid-19 está controlado y es sólo una pesadilla del pasado. En este momento, se volvería a la normalidad tal y como la conocíamos antes de la pandemia, aunque los responsables educativos no quieren perder lo que se ha avanzado en uso de medios digitales durante estos meses.

«Esperamos poder pasar del escenario 1 al 4», apuntaba, esperanzado, el consejero Enrique Ossorio. Los alumnos de Educación Infantil y Primaria volverían a sus rutinas de clase según las ratios fijadas por la normativa educativa, sin necesidad de separarlos ni en los recreos ni en el comedor.

Educación propone, mientras esto llega, que no se baje la guardia. Y, por ejemplo, evitarán las aglomeraciones a las entradas y salidas del cole, promoviendo el escalonamiento de las entradas y, en la medida de lo posible, impidiendo que los padres entren con los hijos al colegio.

También está previsto un plan de refuerzo escolar que persolanizará las necesidades de cada menor y se organizarán sesiones de refuerzo en horarios aún por determinar, según las necesidades.

ESO, Bachillerato y Formación Profesional

Primer escenario

Los alumnos de ESO, Bachillerato, FP o Enseñanza de Adultos verán comenzar las clases el 9 de septiembre y finalizarlas el 22 de junio. En este caso, las clases tendrán el número de alumnos habitual hasta ahora. Estos deberán utilizar mascarillas en el caso de que no se pueda mantener la distancia mínima de 1,5 metros entre ellos o podrán estar en clase sin ella si el aula permite esa separación. Se dará la posibilidad a los centros para que puedan incluir algunas asignaturas on line para los alumnos de la ESO.

A los estudiantes de Bachillerato y FP y a los de Educación de Adultos, se les invita a poner en marcha el programa «1 de 5 online», que consiste en que un día a la semana ningún alumno vaya a clase, sino que toda la actividad sea «online».

Estos alumnos, al igual que los de Primaria, van a contar con un plan de refuerzo desde el inicio de curso, tras realizar una evaluación pormenorizada e individual de las necesidades formativas de cada uno y de su disponibilidad de usar recursos digitales.

Los alumnos de Educación Especial en este nivel mantendrán los grupos de convivencia estable, como mejor medida para protegerles de posibles contagios.

Segundo escenario

En el caso de los alumnos más mayores, de ESO, Bachillerato y Formación Profesional o Enseñanza de Adultos, se intentará una modalidad semipresencial en la que cada día fueran a clase entre la mitad y un tercio de los alumnos y el resto diera las clases «online». De este modo, habría dos días a la semana de clase presencial para cada alumno, otros dos días «online» y un día en que todos recibirían la clase a distancia.

Una posible solución para garantizar que entre la mitad y un tercio de los alumnos tengan clase presencial cada semana, sin coincidir con el resto para evitar los contagios, es establecer diferentes franjas horarias. Por ejemplo, un grupo podría acudir a las aulas entre las ocho y las doce del mediodía, y el siguiente de las doce a las cuatro de la tarde.En este caso, también cada centro educativo tendrá autonomía para organizarse, dentro de estos parámetros señalados por Educación.

Por lo que respecta a los alumnos de Educación Especial en estas etapas educativas, cada uno de ellos tendrán una respuesta individualizada según el cuadro clínico que tengan asociado a su discapacidad.

Tercer escenario

Los alumnos más mayores deberán zambullirse de lleno en el mundo digital en caso de nuevo confinamiento durante el próximo curso. Tanto en la ESO como en Bachillerato, FP y Enseñanza de Adultos, está previsto que todas sus clases sean por vía digital. Habrá clases diarias y deberes en línea, y se flexibilizarán tanto las materias como los horarios con el fin de adaptarse a las nuevas circunstancias en cada momento.

Se fomentarán, por parte de las autoridades educativas, el uso de plataformas y recursos en línea, potenciando los que ya existían hasta la fecha. También se va a trabajar en la plataforma de exámenes «online», una petición formulada por los profesores. Y se aumentará la formación digital de los docentes. Pero no todo va a ser digital: el consejero Enrique Ossorio anunció ayer que también se van a propiciar la presentación de trabajos y los exámenes orales, para que los estudiantes se habitúen a hablar en público.

En cuanto a la Educación Especial, los alumnos con destrezas no repicarán las clases habituales pero sí tendrán aulas «online».

Cuarto escenario

Para mantener el uso de las nuevas tecnologías en las aulas, y especialmente entre los alumnos más mayores, Educación ha propuesto un Plan de Digitalización que incluye el fomento y desarrollo de plataformas educativas, la intensificación de la formación «online» del profesorado y la puesta en servicio de nuevas utilidades como la biblioteca escolar digital de lectura. Con ella, todos los alumnos desde cuarto de Primaria hasta segundo de Bachillerato podrán beneficiarse del préstamo de hasta tres libros por trimestre.

Además, desde quinto de Primaria y a lo largo de toda la Secundaria, se promoverá el currículum «online» de materias troncales, de manera que el material esté disponible en la vía digital para que los profesores y los estudiantes puedan utilizarlo.

Algunos de los escenarios previstos obligarán, reconoce Ossorio, a realizar un esfuerzo extra en contratación de docentes. No quiso concretarlo, salvo en el caso del escenario dos –que obligue al desdoblamiento de clases–, donde podría llegarse a contrata a 3.500 personas entre docentes y personal de administración y servicios, dijo.

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