Las aficiones en Madrid abrazan la final en el Santiago Bernabéu

Las emociones entraron en contradicción cuando se conoció la noticia. El escepticismo inicial fue dejando lugar al estupor. Se había hablado de Qatar, Miami, Asunción o Abu Dhabi. Nunca de España. «En ningún momento imaginábamos que se pudiera jugar aquí», dice Mariana, hincha de Boca residente en Madrid. Parecía imposible, pero el guion de la final de la Libertadores había vuelto a deleitar con un nuevo giro. El River-Boca se jugará en Madrid, concretamente en el Santiago Bernabéu.

Si hace apenas unas semanas asistíamos a la congregación de cientos de aficionados de ambos equipos en la capital que se lamentaban de no poder estar en su tierra, ahora muchos de ellos tendrán la opción de animar a los suyos desde la grada: «Es la final que todo hincha quiere ir a ver», dice Mariana. Gigi, responsable de la filial de River en Madrid, había viajado a Argentina para ver el partido en el Monumental. Durante el trascurso de los incidentes, estaba dentro del estadio: «La gente cantaba y se lo pasaba bien. Había un ambiente de fiesta y todo ocurrió fuera. Es triste que no se juegue en el Monumetal», cuenta. Pero a su vez, no es ajena a lo que supone que la final se traiga a Madrid: «Los hinchas que residimos aquí vamos a poder vivirlo de cerca. Siempre hemos dicho que somos la embajada de River en España y en Europa», añade.

Una marea argentina

Según la Embajada del país, en Madrid residen 100.000 argentinos, 350.000 en toda España. Por ello, si la expectación en torno al partido ya era enorme por lo que este supone, que el Santiago Bernabéu se convierta en la sede ha desatado la locura: «La gente de Boca estamos muy expectantes para comprar las entradas. Estoy hablando con muchas personas que viven en Argentina que se comprarán el vuelo según sea oficial», contaba Mariana a ABC a lo largo de la tarde. Aunque considera que la final se tendría que dar a Boca, asegura que hará todo lo posible por ir a animar a los suyos: «En el Camp Nou fuimos 8.000 personas en el Trofeo Joan Gamper», dice orgullosa. Iberia tiene previsto aumentar los vuelos directos entre Buenos Aires y Madrid la semana que viene. Todo por la final.

Gigi, por su parte, muestra su tristeza por tener que sacar el partido de Argentina. A su juicio, este encuentro se tendría que haber jugado en el Monumental ante la afición millonaria. Sin embargo, al igual que estuvo el otro día dentro del estadio, confía en poder estar también en el Santiago Bernabéu. En la previa del partido de ida, el «banderazo» organizado por su filial reunió a mil personas en la Puerta del Sol. El partido finalmente no se jugó, pero al día siguiente volvieron a juntar a una gran masa de fieles. Ante la imposibilidad de jugarse en casa, confían en ganar la Copa en un escenario con la mística del feudo blanco: «Existe una historia común entre River Plate y el Real Madrid», dice.

Tras los lamentables incidentes que se produjeron y después de especularse incluso con que la final no se iba a jugar, Madrid ha aparecido para resolver la ecuación. «Aquí no va a haber problemas porque hay más respeto. Me da alegría, porque es mi ciudad y se nos ha recibido bien», afirma Mariana. Gigi apoya esta idea: «Yo elegí Madrid como mi casa. Se parece mucho a Buenos Aires. Es una ciudad que está preparada para acoger cualquier evento mundial. Hay buen transporte y seguridad y muchos aficionados van a querer venir a ver el encuentro», opina.

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