Las acusaciones de agresión sexual enturbian la confirmación de Kavanaugh

Hace solo una semana, la confirmación en el Senado de EE.UU. de Brett Kavanaugh como próximo juez del Tribunal Supremo parecía un paseo. A pesar de los obstáculos procesales que trataban de interponer la minoría demócrata en el Comité Judicial de la cámara alta, que decide la confirmación del candidato nominado por Donald Trump, nada hacía presagiar la situación que se vive hoy: su llegada a la más alta instancia judicial de EE.UU. no solo podría retrasarse. También podría peligrar.

La nueva situaci√≥n tiene que ver con la aparici√≥n de una carta en la que una mujer acusa a Kavanaugh de agresi√≥n sexual a comienzos de los a√Īos 80, cuando ambos eran adolescentes. Apareci√≥ a finales de la semana pasada en manos de Dianne Feinstein, la senadora dem√≥crata de m√°s alto rango en el Comit√© Judicial del Senado. Era una misiva an√≥nima que Feinstein puso en manos del FBI para que hiciera las pesquisas pertinentes. Pero en los c√≠rculos pol√≠ticos de Washington los secretos se desvelan apenas nacen y con el transcurso del fin de semana se descubri√≥ el contenido de la carta y su autora: Christine Blasey Ford, una profesora de psicolog√≠a de California que asegur√≥ que Kavanaugh y un amigo, borrachos, la metieron en un cuarto de una casa durante una fiesta y que el actual candidato al Supremo se puso encima suyo, le intent√≥ quitar la ropa y el ba√Īador que llevaba puesto y le tap√≥ la boca antes de poder escabullirse.

La mayoría republicana en el Senado trató en un principio de no tomar en serio una carta anónima y avanzar en el proceso de confirmación de Kavanaugh. Este jueves había prevista una votación en el Comité Judicial, un anticipo del voto definitivo por el pleno del Senado que cerraría la confirmación. Y, con ella, el reforzamiento de la mayoría conservadora en el Supremo, uno de los grandes avances de Trump y un aglutinador del voto republicano, incluso de aquellos que ven con malos ojos al multimillonario neoyorquino.

Ayer, sin embargo, cambiaron las tornas: Ford, a trav√©s de su abogada, quiere testificar en el Comit√© Judicial que decide sobre Kavanaugh. ¬ęEst√° dispuesta a hacer lo que sea necesario para dar a conocer su historia¬Ľ, dijo Debra Katz, una abogada reconocida en casos de discriminaci√≥n y acose sexual, que ayer pas√≥ por varias televisiones estadounidenses para anunciarlo. Katz calific√≥ el episodio entre el candidato a juez y su cliente como ¬ęintento de violaci√≥n¬Ľ.

Dispuestos a todo

Kavanaugh, por su parte, insistió en lo que ya dijo este fin de semana cuando se conocieron las alegaciones: lo negó todo, pero dijo estar dispuesto a comparecer ante el comité en la forma que se considere apropiada.

Varios grupos conservadores han criticado la aparici√≥n de la acusaci√≥n como una campa√Īa difamatoria de √ļltimo minuto orquestada por los dem√≥cratas –Feinstein ten√≠a en su poder la carta desde julio- para entorpecer la confirmaci√≥n. Todo apunta a que la consecuencia inmediata ser√° que el proceso se retrase. Los diez senadores dem√≥cratas en el Comit√© Judicial han firmado una carta conjunta que exige al presidente del comit√©, el republicano Charles Grassley que posponga la votaci√≥n del jueves. Se les han unido dos republicanos moderados, Jeff Flake y Bob Corker, dos legisladores que dejan su esca√Īo este noviembre y que se han enfrentado en varias ocasiones a Trump.

Grassley admiti√≥ ayer que Ford tiene derecho a ¬ęser escuchada¬Ľ, pero no dio detalles de qu√© proceso se utilizar√°. Los dem√≥cratas quieren que la supuesta v√≠ctima y Kavanaugh comparezcan de forma p√ļblica en el Capitolio y respondan bajo juramento a las preguntas de los legisladores. Grassley parece preferir un proceso m√°s interno.

Trump, contra su costumbre, ha guardado silencio sobre el escándalo. Al cierre de esta edición, no había dado su opinión sobre la posibilidad de que su candidato, al que ha alabado, vea su confirmación comprometida, en una prueba definitiva de que el asunto es delicado.

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