Larga vida a la Brimo y a la Arro

En las últimas semanas hemos asistido a algunos posicionamientos políticos respecto la policía de Cataluña que en democracia son de una extremada gravedad, entre otros: por una lado, tenemos a un irresponsable president de la Generalitat que se ha dedicado a alentar a que grupos incontrolados tomen la calle (los mismos que casi no le dejan salir del Parlament); luego la desautorización del mismo president de la Generalitat a la intervención de los “Mossos d’Esquadra” el día 6 de diciembre en Girona y Terrassa ante la actitud violenta de grupos radicales independentistas; y de otra, hemos visto el intento de hacer una purga entre los “mossos” que actuaron ese día por considerarlos, supongo, poco patriotas con “la estelada”. Los protagonistas de estos gestos autoritarios son dos: uno es el president de la Generalitat, Quim Torra; y el otro, el Conseller d’Interior, Miquel Buch, al que los agentes de policía de los mossos deben conocer sólo por la TV o en foto.

Estos hechos, como decía, en democracia son muy graves. La policía, en situaciones con graves alternados y de desorden público ha de actuar sea quién sea el que tenga delante infringiendo la ley y sea quién sea el grupo o persona al que ha de proteger. Su función es garantizar el cumplimiento de la ley y evitar que nadie se apropie de la calle de forma violenta. Si comenzamos a creer o ver como algo normal que hay personas o grupos de personas, que por sus ideas, pueden tener una protección de primera y otros de segunda, es que como sociedad tenemos un preocupante problema de fondo y estructural y no entendemos el concepto de lo que es la libertad de expresión, el respeto a las leyes y normas de convivencia, ni lo que es el respeto al que piensa de forma diferente. Es decir, no entender esto, es no ser un demócrata. Y que un responsable político quiera desautorizar a la policía teniendo en cuenta estas premisas, es que tiene unos tics autoritarios que en nuestra democracia no pueden tener cabida.

Pero el intentar hacer una purga entre la policía por estos motivos o por suponer que no puedan ser afines a sus tesis o teorías independentistas y no tener en cuenta su gran profesionalidad, demuestra el intento de utilizar políticamente a la policía y realmente que fines les gustaría que tuviese dicha policía por parte de “el caudillo” Torra y de Buch, “el matón de discoteca”. El querer controlar y purgar la policía de esta manera, es intentar cargarse el Estado de Derecho y romper una de las bases de nuestra democracia: la neutralidad política de la policía. Pero gracias al sistema democrático y a la integridad y profesionalidad de la gran mayoría de los agentes de los “mossos d’esquadra”, esto no ha sido posible. La mayoría de los “mossos” cuando han de intervenir en la calle, dejan su ideología en casa pues su máxima es hacer que se cumplan las leyes y que sean respetadas.

Esta situación hace que sea urgente que el Gobierno de España tome el mando de la policía de Cataluña, y que Torra y Buch por su incompetencia y su talante autoritario tendrían que dimitir y marcharse a su casa, pues han demostrado que están incapacitados para gobernar.

Para finalizar quiero hacer un reconocimiento al gran trabajo y profesionalidad de la BRIMO y a la ARRO de los “mossos d’esquadra”. ¡Larga vida a la BRIMO y a la ARRO!.

Alberto Villagrasa Gil es concejal del PP ayuntamiento de Barcelona y responsable del área de Interior y Seguridad del PPC.

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