La Xunta defiende unas cuentas «para salvar a Galicia de la inestabilidad» del sanchismo

El cambio de gobierno en La Moncloa ha dejado a Galicia en la orilla opuesta de la política económica. La Xunta ha defendido este lunes en el Parlamento un presupuesto «expansivo» pero «prudente», que se aleja de las incertezas y los «globos sonda» que vienen condicionando el turbulento mandato de Pedro Sánchez. «Trabajamos para poner a Galicia a salvo de la inestabilidad general que está viviendo en España», ha subrayado el conselleiro de Facenda, Valeriano Martínez, en una intervención en la que ha puesto en valor el gasto social y las bajadas de impuestos.

El debate que se celebra en O Hórreo es, formalmente, acerca de las enmiendas a la totalidad planteadas por la oposición, aunque la mayoría absoluta del PP convierte el proceso en un mero trámite hasta la aprobación final de las cuentas -a finales de mes- y en un choque de visiones sobre cómo debe ser la gestión de administración.

Para la Xunta la dicotomía está clara: la «estabilidad» y la «seguridad», traducida en el cumplimiento de las reglas de gasto y en ser la primera autonomía que presenta los Orzamentos, contrasta con la falta de previsibilidad del Gobierno de Sánchez. «Ningún ciudadano de España sabe si va haber Presupuestos Generales del Estado», ha expresado Martínez.

Una vez finalizado el proceso parlamentario, la Comunidad contará para el próximo año con 9.850 millones de euros, el presupuesto más alto desde 2010, 360 millones superior respecto del pasado ejercicio. La partida sanitaria será la más alta de la historia del autogobierno (rozará los 4.000 millones) y los fondos destinados a promoción del empleo medrarán un 7%.

El proyecto de ley incluye además cuatro nuevas rebajas de impuestos: para la compra de vivienda habitual usada en menores de 35 años, familias numerosos y personas con discapacidad; en donaciones a las empresas innovadoras y para las donaciones entre hermanos. La subida del impuesto de patrimonio aplicada en 2013 también se revierte, y se iguala con la tarifa vigente en el conjunto del Estado.

Modelos enfrentados

La política fiscal se ha convertido en uno de los principales puntos de choque entre el Gobierno gallego y la oposición. El conselleiro de Facenda ha puesto en duda la «capacidad» de Moncloa para aplicar la subida de impuestos anunciada en los últimos meses, dada su debilidad parlamentaria, y no ha dejado de cargar contra una «receta» que se ha demostrado «fracasada» en el pasado. «Nosotros continuaremos con la autonomía financiera para completar la consolidación fiscal, no depender de la deuda y rebajar impuestos». El ahorro en deuda desde 2009 alcanza los 3.800 millones, ha estimado.

Desde la izquierda, la líder del BNG, Ana Pontón, ha descalificado las cuentas «antisociales» de la Xunta en «una especie de día de la marmota» en la que el PP siempre lanza «el mismo discurso y las mismas promesas». «Desde que no gobiernan en el Estado hay una ecatombe sideral, es la única novedad», ha ironizado. Los nacionalistas han acusado al equipo de Alberto Núñez Feijóo de ser un gobierno «innovicida» por «conseguir situar a Galicia a la cola» del sector y propiciar la destrucción de «más de la mitad de las empresas» de I+d+i. De igual modo, en una tónica que se ha venido repitiendo durante toda la mañana, han censurado la baja ejecución del presupuesto en algunas partidas.

En la bancada socialista, Xoaquín Fernández Leiceaga ha criticado -parafraseando a John Maynard Keynes- el «pesimismo reaccionario» de Facenda, propio de los que «consideran que no hay cambiar nada». «Nosotros estamos en el optimismo razonable, en el reformismo profundo». El portavoz del PSdeG ha atacado el relato de «Superman Feijóo» y ha calificado de «regresiva» la rebaja del impuesto de patrimonio, que apenas afectará «a la creme de la creme» de la sociedad gallega.

En Marea, mientras, ha centrado el foco en el «sesgo ideológico conservador» de los incentivos tributarios, parte de un «modelo neoliberal» que «consolida los recortes de gasto de años anteriores». Su líder, Luís Villares, ha lamentado que Martínez omitiera en su intervención la «desigualdad» y la «precariedad» que aún padecen muchos hogares. «Olvidos, silencios y omisiones» que para el magistrado en excedencia «dan buena idea de cual es la política económica y social de la Xunta».

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