La votación urgente de la reforma del Estatuto en las Cortes mantiene vivo el adelanto electoral de Puig

Ximo Puig asegura que no quiere marear con el adelanto de las elecciones autonómicas, pero las jugadas que tienen lugar en las Cortes Valencianas parecen ir encaminadas hacia precisamente eso: marear. La Junta de Portavoces reunida este martes tenía que fijar el orden del día del pleno del 6 y 7 de marzo, pero introducía un cambio de última hora esta semana. Tras la sesión de control al presidente de la Generalitat el jueves, los grupos votarán la reforma del Estatuto valenciano, que consigue que las inversiones del Estado en la Comunidad sean equivalentes al peso poblacional.

El pronunciamiento de los partidos sobre esta cuestión no resultaba tan urgente, pero el mensaje que se pretende dar sí. Dado que el 5 de marzo es el plazo límite en el que Puig puede convocar elecciones -lo cual conllevaría la disolución de la Cámara-, existía interés en efectuar esta votación antes de esa fecha. En el caso de que finalmente haya adelanto, uno de los temas más importantes de la legislatura habrá sido validado por las Cortes. En el caso de que no, habrán mantenido viva la intriga hasta el final.

El movimiento ha sido reseñable. Para incorporar este punto al orden del día del jueves, cae otro. Se trata del debate de la iniciativa de PP, Ciudadanos y PSPV para eliminar la obligatoriedad del segundo médico en los festejos de bous al carrer, cuya inclusión generó polémica y malestar en Podemos.

El portavoz socialista, Manolo Mata, ha explicado que no podrá ser debatido este pleno al no haber llegado el criterio del Consell y pasará al de la próxima semana. Sin embargo, ese criterio, ha matizado a continuación, parece que ni siquiera existirá porque la propuesta no conlleva un gasto económico y, por lo tanto, no se requiere obligatoriamente el pronunciamiento de la Generalitat.

Mientras la diputada de Podemos Fabiola Meco ironizaba asegurando que «algunos recibieron a puerta gayola» esta iniciativa pero «les ha pillado el toro», la realidad parece ser que era una estrategia buscada.

El presidente de la Generalitat no termina de decidirse respecto al adelanto electoral unificándolo a la convocatoria de las generales. Pese a buscar esa singularidad que permita un calendario propio y considerar que habrá una movilización importante de la izquierda el 28 de abril, no resulta fácil elaborar un argumentario sólido para justificarlo. A ello se añade que no convence en absoluto a sus socios de Compromís, con quienes tendría que volver a pactar en un futuro (e hipotético) Gobierno.

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