La violencia y la sentencia del 1-O no alteran el mapa electoral en Cataluña

Guardar

Ni la oleada de protestas por la sentencia del juicio del «procés» ni la situación de excepcionalidad en la que el independentismo quiere sumir Cataluña se han traducido en un avance significativo del bloque secesionista en Cataluña, comunidad en la que, al margen de cierto trasvase interno dentro de los grandes bloques, se votó casi como en las elecciones de abril. El secesionismo, ni apoyándose en la oleada de indignación en su campo por el fallo del Tribunal Supremo, logró alcanzar ni de lejos en unos comicios la mayoría social a la que aspira. Un aviso claro ante el previsible adelanto de las elecciones autonómicas que se prevé para antes del verano de 2020.

En este contexto, Esquerra Republicana volvió a ganar las elecciones generales en Cataluña, aunque dejándose dos puntos porcentuales de voto y dos diputados, quedándose con trece. Como si se tratase de un trasvase automático, las dos actas que pierden los republicanos los suma la CUP, que se estrenaba en las elecciones en el Congreso logrando más de seis puntos porcentuales del sufragio. En paralelo, Junts per Catalunya sigue muy lejos de ERC en su pugna por hacerse con la hegemonía del secesionismo, si bien ganó un punto y medio de voto y un diputado más que en abril, logrando ocho. En cifras globales, las opciones independentistas lograron 23 de los 48 diputados que se reparten en Cataluña (uno más que en las anteriores elecciones) y sobre el 42% de los sufragios (tres puntos más).

En el campo de los partidos constitucionalistas, el PSC sigue siendo la fuerza hegemónica, reteniendo el mismo número de diputados (doce), aunque dejándose 200.000 votos y tres puntos porcentuales, probablemente castigada la lista liderada por Meritxell Batet por los bandazos de Pedro Sánches en materia territorial.

Lo más reseñable en el bloque constitucionalista es, en consonancia con el resultado en el conjunto de España, el trompazo sin paliativos de Ciudadanos, que tras la histórica victoria en las autonómicas de 2017, se ve relegada a la última posición en las generales de ayer, dejándose más de 250.000 votos y tres de los cinco diputados que logró en abril. Cs, con un cabeza de cartel de peso como Inés Arrimadas se ve superado por el PP, que liderados por Cayetana Álvarez de Toledo se ven favorecidos por el empuje alcanzado a nivel nacional por el partido (pasan de uno a dos diputados) y compensan en parte la debacle sufrida en abril. El partido naranja se ve superado también por Vox, que con Ignacio Garriga al frente dobla su representanción (de uno a dos) y recibe el apoyo de unos 240.000 catalanes. Los comunes logran aguantar el tipo y aunque con cierto retroceso en voto absoluto retienen sus siete diputados. La candidatura de Más País (1% de voto) les restó unos 40.000 votos.

El mapa electoral en Cataluña sigue fracturado, y los bloques en equilibrio. En pocos meses las urnas volverán a hablar.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!