La violencia ultra también enfrenta al Gobierno italiano

Todos prometen mano dura contra la violencia y el racismo en el fútbol, tras la muerte del hincha ultra del Inter de Milán, Daniele Belardinelli, además de cuatro «tifosi» acuchillados, pero hoy el campeonato se celebra en medio de una profunda división sobre cómo afrontar esa violencia de los radicales que pueblan los graderíos de los estadios. ¿Se tenía que haber parado el campeonato de la Serie A? Sobre esta pregunta gira hoy el debate político y la discusión de los aficionados. Pero ni en el seno del Gobierno hay acuerdo.

El primer ministro, el profesor de Derecho Civil Giuseppe Conte, era partidario de que hoy no hubiera fútbol: «Habría que haber dado una señal fuerte, incluso con una pausa con el fin de que sirviera de reflexión para todos». Sobre los coros racistas de la afición del Inter y el «buuuuu» permanente contra Kalidou Koulibaly, defensor senegalés del Nápoles, el primer ministro dijo que «son comportamientos inaceptables que merecen una respuesta severa». Pero diez minutos más tarde, el vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior, Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, expresaba una posición totalmente contraria a la de su jefe de Gobierno y polemizaba con el juez deportivo, que decidió que el Inter debe jugar dos partidos sin público en el estadio más un tercero sin los ultras de la Curva. «Es una respuesta equivocada cerrar los estadios -afirmó Salvini- y prohibir que los hinchas sigan a su equipo en campos rivales condena a los verdaderos aficionados, que deben ser diferenciados de los delincuentes».

El ministro del Interior va a proponer que algunos partidos en los que se prevé tensión y eventuales enfrentamientos de ultras no se jueguen por la noche: «Ciertos partidos no se jugarán más de noche, los que conllevan riesgo se deben disputar a la luz del sol y con helicópteros que puedan controlar a los delincuentes», declaró Salvini, asegurando que presentará esta propuesta en la reunión que mantendrá a comienzos de enero con aficionados y sociedades de la Serie A y B.

Salvini, amistades peligrosas

La muerte del hincha ultra del Inter de Milán, Daniele Belardinelli, replantea en Italia un gran debate sobre el problema de las hinchadas violentas. La del Nápoles está considerada como una de las más peligrosas. Pero en otras partes del país, otras bandas de aficionados se unen en su odio contra los napolitanos. Ahora la discusión se agudiza más porque Matteo Salvini es un apasionado del Milán y hace unos días apareció entre ultras milanistas muy sonriente saludando con efusividad y cordialidad a uno de los jefes más radicales, Luca Lucci, amigo de narcotraficantes y asesinos que hace poco salió de la cárcel tras sufrir condena por tráfico de drogas y agredir a un hincha del Inter con tal violencia que le hizo perder un ojo. Ante el escándalo que suscitó la fotografía de Matteo Salvini con el ultra delincuente, el ministro del Interior tuvo que dar marcha atrás y confesó que no se hubiera hecho la foto si hubiera sabido quién era Luca Lucci. Ayer el anterior primer ministro, Paolo Gentiloni, atacó duramente a Salvini: «Ahora todos condenan las bandas de ultras, sus coros racistas, las agresiones, la violencia contra las fuerzas del orden. La pena es que el ministro del Interior fue a homenajear a estos ultras hace apenas diez días», escribió Gentiloni en su cuenta de Twitter.

Neonazis y delincuentes

Para nadie es un secreto que en los graderíos de muchos estadios italianos hay bandas organizadas de grupos neonazis, camorristas, mafiosos afiliados a clanes de la «Ndranghetta» o de la camorra, skinheads y delincuentes que organizan rifas clandestinas, tráfico de drogas o reventa de billetes. Ahora, todos se rasgan las vestiduras porque hubo un muerto el miércoles fuera del estadio en la pelea entre ultras del Inter y napolitanos. Los «buuuuu» contra Koulibaly por ser negro suscitan desprecio, pero ese racismo y la pelea entre hinchas seguramente se hubieran olvidado pronto de no haberse producido la muerte de un ultra. En realidad, el racismo y los incidentes se repiten con demasiada frecuencia cada fin de semana.

Esos grupos violentos y criminales se autoconceden la patente de defensores del club, gozan con frecuencia de la protección de los directivos y son vistos con ojos benévolos por los seguidores del propio equipo. Durante esta temporada, cada jornada hay un partido clasificado como de grave riesgo de incidentes. Los encuentros deportivos caracterizados por enfrentamientos en la temporada 2017-18 fueron 63, registrándose 121 heridos y 1.023 ultras denunciados.

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