La vida sigue igual

Escuchando música de los 60 me he inspirado para escribir mi columna en el espíritu de la canción que titula esta columna, ya que a la actualidad de la vela española le viene que ni pintada. Dice la copla en una de sus estrofas que «las obras quedan y la gente se va» y a la pobre vela española por lo que se ve no le queda otra cosa al menos que esperar que venga alguien con ganas de trabajar y sacarla del letargo a la que la sometieron los Pombo y Rodríguez, y Casanueva, que como también dice la copla «otros que vienen la continuaran, la vida sigue igual» y efectivamente esto es lo que ocurre en la actualidad.

Hemos pasado del «cuando arregle el desaguisado convoco elecciones y me marcho», a «pegarme la vida madre, me monto la «ofi» en Santander, al lado de casa, y después me voy a Japón que tengo que hermanarme con una ciudad que no la conoce ni el que la inventó». «La vida sigue igual».

Que recientemente dos cruceros españoles hayan sido campeones del mundo, «Porrón» y «Plys Play», dentro de una de las regatas más numerosas y emblemáticas como es la Swan World Cup, no merece ni una nota de prensa de la Federación, aunque a este mismo astillero se le ponga la alfombra roja en la Copa del Rey Mapfre. «la vida sigue igual».

Parece que no se ha enterado de la cantidad de buenos y grandes deportistas que hay enrolados en el mundo de los maxis, compitiendo en las clásicas de este circuito a nivel mundial y no digamos de los que optaron por la vela oceánica, cuyo más claros exponentes son Alex Pella y los canarios Carlos Hernández y Oliver Herrera, sin olvidarme de aquellos que llevan años intentando llegar, desde los «ministas» hasta otros que ya cansados de tanta espera han tirado la toalla definitivamente y navegan a menor ritmo. Pero Casanueva los siguen ignorando como lo hacían sus antecesores, vamos que «la vida sigue igual».

Seguimos sin conseguir un podio en los grandes eventos de la vela olímpica. Todavía no se enteran en la Federación que la preparación olímpica necesita un cambio como de la noche al día, ya que el actual no solo no funciona sino que es un desastre. Pero nada aquí nadie se entera o mejor dicho no quieren enterarse. Quizás influenciado por la nostalgia de las coplas que estoy oyendo recuerdo aquellos equipazos de antaño, donde la mano de los Benavides, Abascal, López Vázquez, modelaban una saga de campeones no solo olímpicos, sino mundialistas y europeos. Pero llevamos años, demasiados, sin comernos un rosco y es que «la vida sigue igual».

Y no hablemos de los chavales que intentan llegar y sus «papás» tienen que costearles, si pueden, los gastos de para que el niño, que apunta maneras, pueda competir no solo en el extranjero sino en España. Decirle a Casanueva, sin ningún tipo de demagogia, que con lo que ha costado su billete a Japón quizás ese padre sin recursos podría haber llevado a su hijo a un numero considerables de regatas, pero «la vida sigue igual»

Nicolás Terry Maertínez

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