La victoria de Quintana traiciona a Landa

¬ęEste no era el plan¬Ľ. Mikel Landa trata de contener su tormenta interior. El Movistar, su equipo, ha elegido ganar la etapa con Quintana antes que luchar por el podio con √©l. Vence el colombiano. ¬ŅQu√© hubiera hecho el alav√©s? Ni el Izoard ni el Galibier lo sabr√°n nunca. Si no lo cambian los dos d√≠as alpinos que faltan, Landa es un ciclista condenado a su destino. Abatido o por la mala suerte o por fuego amigo. De eso, de lo que no se ve, nadie se acordar√°. Las cr√≥nicas contar√°n lo que vieron.

El Galibier, sol del Tour, ilumina las sobras proyectadas sobre la pendiente. Luz sobre Quintana, renacido, el mejor de la fuga montada por el Movistar. Es colombiano. Creci√≥ respirando sin ox√≠geno, en la altitud. Casi con la boca cerrada gana la etapa en el descenso hacia Valloire. El Galibier alumbra tambi√©n a Egan Bernal, vecino de Nairo en el altiplano colombiano, que es el favorito que encuentra el camino m√°s corto hacia la cima y le recorta medio minuto al l√≠der. Que es Alaphilippe. La bombilla amarilla del Tour. El √ļnico que no necesita el foco del Galibier es √©l. Resiste a dos d√≠as del final. El franc√©s pedalea hasta con la lengua. Babea. Y lo que perdi√≥ con Bernal, Thomas, Landa, Pinot, Buchman, Ur√°n y Kruijswijk en la cima lo recuper√≥ con habilidad de funambulista en el descenso a Valloire. Conserva minuto y medio sobre Bernal y Thomas. El l√≠der ha alborotado el Tour y le ha puesto un nudo en la garganta en Francia. H√©roe total.

El Galibier, en cambio, no puso el foco sobre los esperados, Pinot y Landa. El franc√©s, due√Īo de los Pirineos, no pareci√≥ el mismo. Y Landa, la baza en la salida del Movistar, vio de nuevo c√≥mo otro de su equipo, Quintana, le tapaba. ¬ęTen√≠a a un compa√Īero delante y hab√≠a que respetarle¬Ľ, dijo el alav√©s en la meta. Le hab√≠an cambiado el plan en marcha. ¬ŅHay mar de fondo en el equipo espa√Īol? Cuando la fuga de Quintana, Amador y Verona ten√≠a casi nueve minutos y el colombiano acariciaba el liderato virtual, fue su compa√Īero Soler el que aceler√≥ por detr√°s en el Izoard. ¬ęHemos visto a algunos rivales sufrir. Por eso lo hemos hecho¬Ľ, explic√≥ Landa. El alav√©s preparaba los resortes de sus piernas para el ataque, el asalto al podio desde la Casse D√©serte.

Ah√≠ cambi√≥ la carrera. De repente, los directores del Movistar ordenaron a Soler levantar el pie. Como si hubieran optado por la victoria de etapa con Quintana antes que ir con Landa a por el caj√≥n de Par√≠s. Entre la primera decisi√≥n y la definitiva, ellos mismos le hab√≠an restado tres minutos a Quintana. De nueve a seis. Por un momento, el Tour pudo haber basculado. Luego, con el colombiano solo hacia la meta, Landa regres√≥ a un lugar conocido: a correr con grilletes. Ya no pod√≠a moverse. ¬ęBueno, quedan dos d√≠as. Y ahora estamos los dos delante. ¬ŅAtaque a la desesperada? Lo intentar√© hasta el final¬Ľ, anunci√≥. Hablaba serio. Algo se tragaba. ¬ęEste no era el plan¬Ľ, repet√≠a. Se sent√≠a traicionado. La clasificaci√≥n general apenas ha variado. Alaphilippe aventaja en 1.30 a Bernal (l√≠der del Ineos), en 1.35 a Thomas, en 1.47 a Kruijswijk, en 1.50 a Pinot… Quintana se acerca a 3.54 y Landa sigue a 4.54.

Los Alpes siempre están dispuestos a dar un escarmiento Y más si los ciclistas cargan con kilos de sol. La memoria del Tour tiene aquí su mejor archivo. El Movistar saltó a la lona con un inicio salvaje de etapa. Querían montar un concierto para una sola voz, la de Mikel Landa. El estribillo de la sinfonía tronaba: Vars, Izoard y Galibier, los tres puertos a conquistar. Tres del Movistar, Quintana, Amador y Soler, se subieron a la fuga de Bardet, Lutsenko, Woods, Carusso, Izagirre, Bernard, Van Avermaet y Kamna. El inicio era palpitante. Todos iban con los ojos al borde del manillar.

As√≠, con el tr√≠o del Movistar exhibiendo su esp√≠ritu de combate, pas√≥ el Vars. Quintana, situado a 9.30 en la general de Alalphilippe, ten√≠a casi nueve de ventaja. Los gregarios del l√≠der franc√©s, ba√Īado en sol, chorreaban. No pod√≠an coger a los fugados. Fue Soler, con Landa a rueda, el que apret√≥. Los tres de delante eran el puente del alav√©s, en teor√≠a, para el Izoard. Las sombras animadas se metieron en esa monta√Īa seca, des√©rtica. Sin aire. Todos esperaban la detonaci√≥n de Landa antes de cruzar la Casse D√©serte, la ladera pelada de la que brotan pin√°culos de piedra tallados por los siglos. Un mundo aparte. La Luna que flota sobre los Alpes. El Tour sub√≠a expectante. Pero el alarde t√°ctico del Movistar se fren√≥ ah√≠. Algo pasaba. ¬ŅNo iba Landa o le hab√≠an frenado? Sin decirlo, el alav√©s lo dej√≥ claro: estaba otra vez preso. Amordazado.

La altitud y el calor hac√≠an su trabajo. Los favoritos agacharon la cabeza ante la inmensidad del decorado. El Izoard les contempl√≥ pasar a 5 minutos del grupo de Quintana. El plan inicial del Movistar ya no ten√≠a nada que ver con lo que estaba pasando. El equipo de Landa se apart√≥. Que tiren otros a por Quintana. Recogi√≥ el relevo el Ineos de Thomas y Bernal. Castroviejo, gregario para todo, cogi√≥ el volante camino del Galibier. Es una monta√Īa ante la que el Tour siempre hace una reverencia.

Y es tan alta que pocos respiran. Los colombianos. Quintana se solt√≥ del cepo de Bardet y Lutsenko. Subi√≥ tan r√°pido como los favoritos, que iban al ritmo ahogado de los gregarios del Ineos. Detr√°s, otro colombiano, Bernal, prob√≥ a Alaphlippe, protegido por Enric Mas. Bernal sali√≥ a abrir en canal al l√≠der. Y le hiri√≥, pero no lo ejecut√≥. A Bernal s√≥lo intent√≥ luego seguirle su compa√Īero Thomas. ¬ŅOtra traici√≥n? Y a Thomas lo secaron Pinot, Landa, Kruijswijk, Ur√°n y Buchmann. Los de siempre. Todos se agacharon en el descenso hacia Vallorie. Quintana no tembl√≥ y agarr√≥ su etapa. Bernal recort√≥ medio minuto y piensa ya en la jornada que viene, la de m√°s altitud, la de menos ox√≠geno. Alaphlippe descontaba los d√≠as. Le quedan dos. Los peores. Pero solo dos. Y Landa se mord√≠a la lengua. No lo dijo. Pero se sent√≠a acuchillado por la espalda, llena de cicatrices as√≠.

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