La Universidad de Valladolid condena el «ataque homófobo» contra un profesor

La Universidad de Valladolid ha condenado este miércoles el «ataque homófobo» contra uno de sus profesores, Alfredo Correll, que ha rechazado con rotundidad su rector, Antonio Largo Cabrerizo, para quien se trata de una «acción puntual y execrable» que no representa a la comunidad universitaria.

A través de un comunicado, la Universidad de Valladolid ha manifestado hoy su «apoyo y respaldo» a este profesor, «como persona y como miembro de su comunidad universitaria, ante el reciente ataque homófobo del que ha sido víctima».

El profesor, inmunólogo y director del área de Formación del Profesorado y de Innovación Docente de la Universidad de Valladolid, Alfredo Corell, denunció ayer a través de sus redes sociales el reparto masivo en la Facultad de Medicina de octavillas con mensajes de odio hacia él, en las que se podía leer «Correll maricón y socialista».

El profesor ha denunciado los hechos ante la Policía Nacional, según han confirmado a Efe fuentes de la Universidad, que han recalcado que esa vía cuenta con el total consentimiento y apoyo de la Universidad en aras de que se esclarezca lo ocurrido.

En esa línea, las mismas fuentes han precisado que la Universidad ha abierto un expediente interno para recabar información sobre lo sucedido.

El rector ha trasladado «su rotundo rechazo ante este tipo de acciones que atentan contra las creencias, ideología y tendencia sexual de las personas, y considera que actuaciones así no son bajo ningún concepto representativas ni atribuibles al conjunto de la comunidad universitaria y de la sociedad, quedando relegadas a una acción puntual execrable».

En el comunicado, Largo Cabrerizo ha defendido «una convivencia de todos en una Universidad Inclusiva, en la que la formación de calidad y excelencia respete la cultura democrática y los derechos individuales de todos los que la integran».

Hace dos semanas aparecieron en varias zonas de la Facultad de Medicina de Valladolid cientos de octavillas en las que se podía leer «Corell maricón y socialista», algo que para el afectado constituye un «delito de odio», como ha publicado en su perfil.

Titulado con un «luego vinieron a por mi», en alusión a la célebre cita del pastor lutenaro alemán Martín Niemöller, Corell lamenta en que estos actos sigan pasando en la actualidad, aunque parezcan «anacrónicos e increíbles».

No obstante, el docente reprocha que se haya tenido que enterar de los hechos diez días más tarde debido al «silencio cómplice» que se generó en la facultad tras el reparto de las octavillas y, aunque no culpabiliza a estas personas, sí que lamenta su decisión de ocultarle lo ocurrido.

El profesor ha puesto los hechos en conocimiento de la policía y ha solicitado la colaboración de cualquiera que haya podido presenciar el reparto de esos mensajes.

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