La UE responde a Johnson que su plan para el Brexit es «inaceptable»

El negociador europeo para el Brexit, el francés Michel Barnier, ha enviado un memorándum a todos los países miembros en el que recuerda que las reclamaciones del nuevo primer ministro británico para que se elimine el mecanismo de salvaguarda sobre la frontera irlandesa del Tratado de Retirada son «inaceptables». Boris Johnson había dicho que si no se elimina esa polémica cláusula, preferiría una separación traumática y sin acuerdo. No es de extrañar que el ministro irlandés de Asuntos Exteriores, Simon Coveney, dijera ayer tarde que cree que Johnson «ha tomado la decisión de poner deliberadamente al Reino Unido en el camino de un enfrentamiento frontal con la Unión Europea y con Irlanda en las negociaciones del Brexit».

En esa carta enviada a las capitales europeas, Barnier respondía a las primeras declaraciones de Johnson desde que se ha hecho cargo del Gobierno de su país y se ha instalado en el número 10 de Downing Street. El francés consideró esas palabras como «bastante combativas» y recomienda a los responsables de las capitales europeas «mantener la calma» y «respetar nuestros principios, nuestras directrices, y mostrar solidaridad y unidad».

En la misiva explica que «el primer ministro Johnson ha dicho que para alcanzar un acuerdo habría que eliminar la salvaguarda irlandesa, lo que es, por supuesto, inaceptable, y no está dentro del mandato del Consejo Europeo», que define los límites de lo que es posible negociar con los socios que dejan la UE. Barnier mantiene que se puede analizar cualquier propuesta británica para la desconexión «que sea compatible con el acuerdo existente», rechazado en tres ocasiones por el Parlamento británico.

«Mientras que él ha declarado que solo hablará con la UE a condición de que se elimine antes la salvaguarda irlandesa, nosotros estamos listos para trabajar de forma constructiva dentro de nuestro propio mandato», escribe Barnier en su mensaje, en el que también recomienda a los países europeos que se preparen para una situación en la que el británico dé prioridad a la planificación de un Brexit sin acuerdo que puede contemplar «en parte para poner a prueba la unidad de los Veintisiete». «El no acuerdo nunca será la opción elegida por la UE, pero todos tenemos que estar listos para todos los escenarios», dice el excomisario francés.

Reunión en Belfast

No es de extrañar que el país más afectado por esta posible desconexión sin acuerdo, Irlanda, haya reaccionado con alarma. El titular de Exteriores, Coveney, se reunió ayer en Belfast con el nuevo ministro para Irlanda del Norte recién nombrado por Johnson, Julian Smith, con el que dijo que a pesar de que las palabras de Johnson «no ayudan» a ello, tuvo una reunión constructiva y cordial en la que ambos dijeron estar dispuestos a preservar los Acuerdos de Viernes Santo de 1998 que pusieron fin a décadas de violencia.

La «salvaguarda irlandesa» es una disposición clave del Acuerdo de Retirada que prevé que si la UE y el Reino Unido no llegasen a un acuerdo sobre sus relaciones comerciales futuras, la provincia británica de Irlanda del Norte seguiría vinculada a la legislación europea, para evitar que hubiera que levantar una frontera física con la República de Irlanda, que se mantendrá en el mercado único. Visto desde Londres, esta salvaguarda implica que el Reino Unido deberá optar por una relación que mantenga una equivalencia reglamentaria con la UE o levantar una especie aduana en el mar de Irlanda si lo que pretende es construir con el resto del mundo una política comercial totalmente autónoma de la de la UE. El principal ingrediente político además es el minúsculo partido nacionalista (británico) de euroescépticos y unionistas de Irlanda del Norte, DUP, cuyos 11 diputados aseguran a los conservadores su mayoría en la Cámara.

La República de Irlanda teme que, en caso de salida sin acuerdo con la UE, la reaparición de una frontera terrestre y los controles aduaneros correspondientes entre Irlanda del Norte y el resto de la isla podría provocar un resurgimiento de la violencia.

El todavía presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, había hablado el jueves por la tarde con Johnson, según los portavoces comunitarios para felicitarle «por su nombramiento», que es un matiz muy propio para dirigirlo a alguien que se ha dedicado a acusar al responsable comunitario de no haber sido elegido, ahora que él mismo se ha convertido en primer ministro por un cambio de liderazgo en el Partido Conservador. Pero en cuanto al contenido de la conversación no se puede encontrar nada nuevo: «Juncker escuchó lo que Johnson tenía que decir, reiterando la posición de la UE de que el Acuerdo de Retirada es el mejor y el único posible».

Desde Londres se ha comunicado que «el primer ministro reiteró que será enérgico para encontrar un acuerdo, pero que el Tratado de Retirada fue rechazado tres veces y no será aprobado jamás en su forma actual». El único elemento relevante parece ser que Juncker le dio a Johnson su número de teléfono móvil.

Los líderes europeos son conscientes de que Johnson se ha convertido en primer ministro como resultado de haber ganado la batalla política dentro del Partido Conservador, pero eso no cambia el hecho de que sigue sin haber una mayoría clara en la Cámara de los Comunes ni para un Brexit sin acuerdo, ni para un Brexit con el acuerdo firmado, ni para convocar un segundo referéndum.

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