La ¬ęTrumpkiman√≠a¬Ľ toma el nuevo Vietnam

Colgando de cada farola, las banderas de Vietnam, Estados Unidos y Corea del Norte ondean entre el r√≠o de motos que, en medio de una desafinada sinfon√≠a de bocinas, fluye por las destartaladas calles de Han√≥i. De sus postes penden carteles azules con el dibujo de un apret√≥n de manos, bonito s√≠mbolo del acercamiento entre dos enemigos ac√©rrimos como eran hasta ahora Washington y el r√©gimen comunista de Pyongyang. Para su reconciliaci√≥n, no hab√≠a un lugar m√°s apropiado que Vietnam, otro pa√≠s comunista que tambi√©n libr√≥ una guerra sangrienta con EE.UU. y luego restableci√≥ sus relaciones diplom√°ticas con la Casa Blanca tras abrirse al capitalismo. En Han√≥i, su capital, la cumbre entre Trump y Kim Jong-un ha llenado de orgullo a sus habitantes y desatado una fiebre muy especial: la ¬ęTrumpkiman√≠a¬Ľ.

Con m√°s curiosidad que resentimiento, Le Viet Quang, que era un ni√Īo durante la guerra, se acerc√≥ ayer hasta el Palacio Presidencial para ver la comitiva de Trump tras la recepci√≥n oficial que le ofreci√≥ su hom√≥logo vietnamita, Nguyen Phu Trong. ¬ęSomos un pa√≠s pac√≠fico y nuestra historia puede ayudar ahora a Corea del Norte¬Ľ, explic√≥ a ABC este profesor de tenis de 60 a√Īos que ten√≠a 16 cuando acab√≥ la guerra. Aunque perdi√≥ en la contienda a su hermano mayor, cuyo cad√°ver nunca fue recuperado, prefiere mirar al futuro que al pasado, ¬ęcuando los aviones americanos nos bombardeaban cada d√≠a¬Ľ.

A su lado, el ingeniero Dao Nhat Dinh, de 59 a√Īos, recuerda que ¬ęa los ni√Īos nos evacuaron de la ciudad y solo volv√≠amos en Navidad porque pens√°bamos que los bombardeos iban a parar en esas fechas, pero no lo hicieron¬Ľ. Cuatro d√©cadas despu√©s de esos hechos, se enorgullece del ¬ęnuevo Vietnam¬Ľ por el progreso econ√≥mico que ha tra√≠do su apertura al capitalismo, ejemplo para otros reg√≠menes comunistas. ¬ęCorea del Norte y Cuba pueden aprender de Vietnam, que aprendi√≥ de China¬Ľ, resume con el caracter√≠stico pragmatismo oriental.

A unos metros de all√≠, encontramos la imagen de ese ¬ęnuevo Vietnam¬Ľ en el parque de Lenin, donde unos j√≥venes con monopatines saltan acrob√°ticamente bajo la estatua del padre del socialismo sovi√©tico. Esquiv√°ndolos, tres jovencitas con taconazos se suben la falda para lucir muslamen mientras se fotograf√≠an con sus ¬ęiPhones¬Ľ.

Alrededor del lago Hoan Kiem, en el barrio antiguo, las tiendas de recuerdos para turistas venden a 150.000 dong (6 euros) camisetas conmemorativas de la cumbre con los rostros de sus dos protagonistas sobre la palabra ¬ęPaz¬Ľ en ingl√©s. Sus retratos tambi√©n pueblan las galer√≠as de arte y una peluquer√≠a ofrece gratis cortes a lo Kim y te√Īidos a la Trump. Y en los coches el√©ctricos que pasean por la ciudad a los turistas ondean, como en las farolas, las banderas de los tres pa√≠ses en medio de lo √ļnico que no cambia en Han√≥i: el r√≠o de motos que fluye por sus destartaladas calles.

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