La triquiñuela de la CUP para burlarse de la Justicia y el independentismo a la vez

La alcaldesa antisistema de Berga (Barcelona), Montse Venturós, se mantendrá al frente del consistorio pese a la suspensión dictada por el Juzgado Penal 2 de Manresa. Para hacerlo sin enfrentarse frontalmente con la Ley desarrollará su función «política» pero cederá su firma a un nuevo concejal. Una triquiñuela para poder aceptar la decisión de la Justicia sin aparecer ‘humillada’ ante sus electores.

Según ha explicado este jueves la propia Venturós en una rueda de prensa en la que ha acusado al Estado de «inhabilitar la voz de todo un municipio, y los votos de las personas que participaron en las municipales de 2015», su objetivo es mantener la «legitimidad popular» ante la sentencia.

La Justicia consideró probado que Venturós mantuvo una bandera ‘estelada’ en el Ayuntamiento durante las últimas elecciones catalanas y generales, pese a que la Junta Electoral local le requirió que la retirara con la advertencia de que, si no, incurriría en delito electoral. Por ese motivo, se le condenó a seis meses de inhabilitación para ejercer cualquier cargo público por un delito de desobediencia.

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