La tibieza de Corbyn impulsa el auge de los liberal demócratas

Ivannia Salazar

Jeremy Corbyn, líder de los laboristas, ha querido mantenerse neutral con respecto al Brexit, pero la jugada no le está saliendo bien. Lo único que ha conseguido hasta el momento es quedar como un político tibio y eso, en un contexto donde la claridad de la posición importa más que nunca, es imperdonable. Muchos de sus allegados se han alejado y los seguidores exigen que el partido se pronuncie como pro europeo. Pero hay una consecuencia más producto de su indefinición: el auge del partido de los liberal demócratas.

Con la joven escocesa y feminista Jo Swinson a la cabeza, el partido abiertamente anti Brexit parece estar desplazando en la escala política a los que han sido desde siempre líderes de la oposición. Una encuesta del portal YouGov para el periódico «The Times» sitúa la intención de voto para Swinson en un 23%, mientras que los laboristas están en el 21%. Los conservadores siguen siendo los primeros, con un 32%. Según un sondeo de Opinium, los liberales demócratas no superan a los laboristas pero están muy cerca: la encuesta da un 17% a los primeros y 22% a los segundos, que están 15 puntos por detrás de los conservadores, con un 37%. En todo caso, los laboristas tienen prácticamente la mitad del apoyo con el que contaban hace un par de años y la opinión sobre el partido en general y sobre Corbyn en particular no deja de empeorar.

Sin ambigüedades

Mientras tanto, los delegados en la conferencia de los llamados Lib Dem acordaron hace unos días en su conferencia en Bournemouth (sur de Inglaterra) cambiar la política del partido a una postura abiertamente anti-Brexit, lo cual solo faltaba de quedar plasmado en el papel, porque esa ya es su postura desde hace tiempo. En definitiva, lo que proponen es que si el partido ganara por mayoría en unas próximas elecciones, se compromete a anular el resultado del referéndum de 2016 y revocar el Artículo 50. Y esto ha gustado no solo a sus simpatizantes, sedientos de posiciones transparentes y sin ambigüedades, sino a muchos partidarios de la permanencia que ya no ven en el partido de Corbyn una opción válida para depositar su voto. Ni siquiera la puerta a un segundo referéndum que ha dejado abierta el líder de 70 años ha logrado atraer a los indecisos. Quizá porque a la oferta le faltó precisión: lo que sugiere Corbyn es ganar las elecciones, llegar a un acuerdo con Bruselas y una vez alcanzado someterlo a una votación popular, en la que también estaría la opción de quedarse en la UE. Su posición, dijo, sería «neutral». Nada nuevo bajo el sol. Según la encuesta de Opinium, el 63% de los encuestados desaprueba el manejo del tema Brexit por parte de Corbyn.

Jo Swinson, por su parte, se ha mostrado siempre crítica y claramente posicionada contra el divorcio, y si hubiera una segunda consulta sería una defensora más creíble de la causa del «Remain», motivo suficiente de preocupación para los laboristas, que ya no tienen en Boris Johnson su único escollo.

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